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Despoblación y población dispersa: provisión y acceso a los servicios públicos básicos

El Suroccidente tiene el 54% de los habitantes que poseía en 1986, lo que puede comprometer la viabilidad económica de algunos equipamientos comarcales esenciales por el déficit de usuarios

Ambulancias en el hospital de Cangas del Narcea. Demelsa Álvarez

El economista José Luis Marrón Jaquete concluye hoy en esta quinta entrega con el análisis sobre Cangas del Narcea, concejo natal del autor y cabecera de la comarca suroccidental. Se trata de un exhaustivo estudio realizado mediante encuestas a todas las explotaciones ganaderas del municipio. Tras haber abordado el nuevo paradigma rural motivado por las políticas de la Unión Europea y apuntar los retos y modelos que el sector ganadero tiene para mejorar su rentabilidad y aprovechar los recursos existentes y el desarrollo de los modelos sociales rurales, el autor analiza en este último capítulo la despoblación registrada en las últimas cuatro décadas y la dispersión de la población, y su influencia en la provisión y el acceso a los servicios públicos básicos.

El título del apartado de hoy pretende expresar dos problemas conexos que se presentan por separado. De una parte, la dramática caída demográfica en las cuatro últimas décadas en el global del municipio y de la comarca suroccidental, como señala de forma contundente el gráfico número 1 incluido en esta página, que refleja la situación crítica a la que nos puede conducir en los próximos años si no se detiene este proceso. De otra, y como se verá más adelante, en el municipio de Cangas y supongo que de forma similar en el resto de la comarca, el área rural se convierte en el principal actor y sufridor del proceso de vaciamiento demográfico, con la excepción del área periurbana, lo que provoca la disminución de la población de los pequeños núcleos rurales, la pérdida de servicios de cercanía (“colmaos”, servicios bancarios, etc.) y dificulta el mantenimiento de equipamientos con mínima dotación para satisfacer los servicios públicos más elementales.

La comarca suroccidental perdió en el periodo 1981-2021 el 46% de su población (Cangas del Narcea, el 40%). Un proceso que se repite, con ligeras diferencias porcentuales, en los cinco municipios que la integran. La incorporación de una información específica para el año 1986, que altera la presentación por intervalos decenales, se explica por ser el año de la puesta en marcha del hospital comarcal en Cangas del Narcea.

En su momento, con una población de 45.702 habitantes, y en los análisis de la evolución demográfica realizados para la comarcalización de los centros sanitarios, se estimaba que el umbral de 50.000 habitantes podría permitir el desarrollo integral de un equipamiento comarcal dentro del sistema piramidal de la estructura sanitaria pública y en razón a la situación periférica de amplias zonas de la comarca respecto a Oviedo.

Hoy, 36 años después, la población comarcal supone solamente el 54% de la que tenía en el año de la apertura del hospital. Una sangría demográfica a la que no se le adivina fin y que puede comprometer el rumbo futuro del equipamiento sanitario y su “statu quo” debido a la inexistencia de una “masa crítica” de usuarios.

El despoblamiento del área rural de Cangas se manifiesta de forma diferente sobre el territorio: en el área periurbana de la villa la población se estabiliza o crece mientras en las áreas más lejanas en general se desploma. De hecho, en la actualidad solo 17 aldeas tienen más de 50 habitantes, y de ellas solamente 3 mantienen más de 100 habitantes (Corias, Limés y Posada de Rengos), las dos primeras situadas en el área periurbana, a 5 minutos en coche de la villa.

En un área tan extensa como Cangas, con 823,57 kilómetros cuadrados, con una orografía muy compleja, una dispersión extraordinaria de la población y una accesibilidad muy reducida, la red de servicios públicos solo puede tener una presencia selectiva que quizás solo pueda aliviar la implantación y desarrollo de las nuevas tecnologías aplicadas tanto a la enseñanza e instrucción como al diagnóstico y tratamiento médico. El cuadro número 2 contiene una representación gráfica de la situación descrita. El mapa expresa gráficamente, además de la gran concentración de instituciones en la villa, la irregular distribución territorial de los colegios rurales agrupados (CRA) y los consultorios locales (CL), equipamientos que suelen contribuir a mantener una mínima cohesión social.

No se puede hablar de irracionalidad en la planificación en la medida en que se implantan en función de las estadísticas de población, pero el resultado para una gran parte del territorio municipal al Este y el Sur es la generación de una auténtica periferia interior donde, además, la calidad de las comunicaciones no vertebra mínimamente el territorio ni mitiga su aislamiento secular.

La cuestión demográfica es de una importancia transcendental: constituye el mayor reto al que se enfrenta el Suroccidente; por una parte va a poner en jaque la viabilidad de los centros que prestan los servicios públicos básicos; por otra la estrechez del mercado interno dificulta el desarrollo de pequeñas industrias alimentarias de bienes perecederos, que están mostrando una elevada capacidad de emprendimiento y resiliencia.

Al borde del precipicio

En los pueblos cangueses de Penlés, Borracán, Bornazal, Besullo, Santa Eulalia, Berguño y El Pládano y también en Ibias, y aunque no los he pateado, en muchos puntos de la comarca suroccidental, emprendedores con ilusión desafían los inconvenientes de su ubicación respecto al mercado y desde sus obradores en las aldeas elaboran pan y productos de repostería y en algún caso derivados cárnicos o “pote enlatado” que distribuyen hasta el área central de Asturias, asumiendo unos costes de transporte exorbitantes.

Un esfuerzo titánico para superar un mercado local insuficiente y un potencial mercado comarcal, integrado por las capitales de los tres municipios de Cangas, Tineo y Pola de Allande, que concentran la mayoría de la población urbana pero que carecen de una comunicación eficiente y funcionan como compartimentos estancos y no como un mercado integrado.

Así, se califica y con razón a la viticultura del Suroccidente como “viticultura heroica” pero no menos heroicidad se le supone a quienes son capaces, ante la insuficiencia de la demanda local y comarcal, de colocar diariamente los productos que salen de sus obradores situados en zonas de reducida accesibilidad en un amplia variedad de establecimientos en Oviedo: “Una pequeña industria alimentaria heroica”

La comarca se encuentra al borde del precipicio. La desaparición de la minería y la cercanía del fin de las pensiones mineras nos devuelve a una estructura económica tradicional, prácticamente preindustrial, pero con unos hábitos de consumo, un modo de vida y unas exigencias vitales muy distintas; un marco de inestabilidad creciente que exige una acción vigorosa y una política de inversiones públicas que evite un colapso mayor y que devuelva la esperanza a la ciudadanía.

La persistencia de la dramática despoblación de los últimos decenios puede poner en jaque la viabilidad económica, debido a un déficit de usuarios, de algunos equipamientos comarcales absolutamente esenciales para la sociedad; la crisis de la ganadería agravada por la “tijera de precios” y la dificultad para incrementar la productividad de las explotaciones, entre otros factores por el déficit de tierra agraria, se puede convertir en un problema enquistado que pondrá a prueba la resiliencia de las familias campesinas.

Se corre el riesgo de que la comarca y particularmente la capital en cuanto proveedora “de facto” de servicios fundamentales (sanitarios, educativos, etc.), acabe convirtiéndose en una proveedora de los denominados como “servicios banales”.

Se necesitan más “brotes verdes” que los que aportan esa pléyade de jóvenes emprendedores autóctonos e ilusionados que en el sector alimentario y otros marcan el camino, a punto de asfixia por la existencia de unas comunicaciones inadecuadas y un encarecimiento sensible de la materia prima básica y los componentes energéticos.

Apoyo y compromiso

Sí. Nos asomamos al precipicio. Puede parecer hiperbólico pero la expresión no se aparta excesivamente de la realidad. Una situación crítica en un mar de incertidumbre cuya corrección exige no solamente el apoyo de los poderes públicos sino también, y fundamentalmente, la implicación y el compromiso del conjunto de la sociedad.

Por primera vez en mucho tiempo la sonrisa en el rostro se impone al gesto ceñudo. Leo y releo en LA NUEVA ESPAÑA (LNE) una información acompañada de una entrevista a la investigadora canguesa, de Carballo, Carmen Martínez, que con la creación de la spin-off “Aromas del Narcea” nos da cuenta de una investigación de éxito y nos proyecta una imagen maravillosa: el valle entre Las Mestas y Cibea, con parada en Carballo y derivación a Genestoso, lleno de Rosas Narcea alternando con la viticultura de la zona. Una ruta en mi memoria, paso obligado a mis veranos en Llamera de niño. Una maravillosa iniciativa que seguiré con mucha atención, a la que deseo todo el éxito.

El Suroccidente y el área metropolitana central, oportunidad o amenaza

El área Suroccidental, integrada por los municipios de Cangas del Narcea, Tineo, Allande, Ibias y Degaña con 2.127,10 kilómetros cuadrados, supone el 20,06% del territorio de Asturias. La ubicación geográfica de este amplio territorio, alejado en su conjunto tanto de la salida al mar como del centro de la región, y las deficientes comunicaciones, constituyen factores que condicionan su accesibilidad tanto a los puertos marítimos como a las áreas de concentración del mayor crecimiento demográfico y económico.

Pero la tentación de realizar un acercamiento al problema considerando la comarca como una unidad no debe impedir que se realice previamente un despiece por municipios, ya que la tiranía de la geografía no se proyecta solamente en la comarca sino, y con intensidad diferente, en cada una de las partes diferenciadas que la componen.

Así, Ibias y Degaña son los municipios más excéntricos e inmunes al poder gravitatorio del área central de la región. Su salida natural, considerando la distancia (en kilómetros y en tiempo desde sus respectivas capitales) a la ciudad más próxima de 50.000 o más habitantes (parámetros utilizados por la OCDE) sería hacia Ponferrada. Es esa una realidad que cualquier mejora en la comunicación por una “vía verde”, con una reducción sensible de los tiempos de conducción, si los espacios naturales protegidos lo permiten, mostraría con una gran claridad, dado que la distancia en línea recta a Ponferrada es mucho menor que a la capital de Asturias.

Tineo representa un caso diferente. Está situado al norte, en una latitud similar a Oviedo. Su mayor proximidad al área central y su cercanía al nodo de la red de carreteras hacia Cangas y Luarca (desde La Espina), unido a la existencia de una importante dotación de terreno llano (pertenecientes a Tineo y al colindante municipio de Salas), le proporciona una ventaja comparativa de gran interés.

Cangas funciona como una especie de gozne entre los municipios que lindan con León y Tineo y tiene varias alternativas, todas ellas deficientes, en su salida a la meseta. Este hecho, unido al proceso de desindustrialización y despoblamiento de las áreas leonesas colindantes, determinan que los flujos de todo tipo desciendan extraordinariamente según nos dirigimos hacia el sur y le genera una situación, real y psicológica, de “fondo de saco”. La concentración de equipamientos públicos en Cangas constituye hoy su mayor activo y la escasez de suelo, uno de sus puntos débiles.

Allande y su capital Pola de Allande, escorada al oeste, aparece desconectada de las vías de tráfico más transitadas. Este hecho, y la existencia de un extensa zona al oeste y norte con una comunicación difícil y gran despoblamiento, transmite la sensación de cierta marginalidad psicológica y real.

El resultante de componentes tan heterogéneos –a pesar del esquematismo de la exposición–,  puede comportar intereses municipales no siempre coincidentes y complicar la elección y el apoyo a proyectos estratégicos a largo plazo que son fundamentales para el futuro de la comarca en su conjunto: la vía verde hacia Ponferrada y la autovía La Espina -Luarca.

La situación periférica de la comarca establece los objetivos estratégicos a largo plazo: articulación de las tres capitales municipales al norte para configurar un mercado interno más integrado, y mejorar la comunicación con el área central, la salida al mar, León y el noroeste español. Es un doble proceso de reforzamiento de la cohesión intraterritorial e incremento de la conectividad con el exterior, regional y nacional.

En definitiva se trata de abrir la comarca a la región y al exterior y afrontar el reto de competir en un marco de mayor igualdad a través de una mejora profunda de las denominadas “infraestructuras duras” y del uso generalizado de la nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

Como señala J. Ortega Valcárcel “no hay posibilidad de abordar el desarrollo de las áreas rurales de montaña al margen del desarrollo general, como enclaves o espacios cerrados sobre sí mismos, sustentados en sus recursos locales. Se necesita su integración progresiva y consistente en el espacio social actual; es decir, en lo que se viene denominando espacio global, economía global y sociedad global”. Y añade que “la experiencia en áreas rurales de montaña en Europa muestra que la clave es la posibilidad de acceso a mercados de trabajo diversificado, fundamentalmente a la población joven y particularmente a la joven femenina”.

Así que no habrá futuro para el mundo rural sin desarrollo urbano; ni para el conjunto de la comarca si no se detiene el proceso de despoblación y se supera la situación periférica. Walter Benjamín, en sus reflexiones y aforismos sobre el mundo urbano, decía que “cada ciudad sueña el siglo sucesivo con el lenguaje del precedente”. Todos los que somos “Suroccidente” estamos compelidos a soñar el resto de este siglo a partir del lenguaje exigente del rigor, el análisis objetivo y la expresión libre y abierta de nuestro diagnóstico, como contribución a un debate sereno y ponderado sobre las medidas prioritarias que exige la actual situación de la comarca.

Es lo que he pretendido hacer con este pequeño ensayo. Contribuir libremente a un debate serio y abierto al que todos estamos llamados.


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