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Asturias, más líder en la penuria: ha perdido desde 2010 tanta población como la que tiene Avilés

La región registró la mayor caída del país en 2021, 7.293 habitantes menos que la dejan a solo 4.000 de bajar de la barrera del millón

El camino por el que Asturias desciende hacia el millón de habitantes, y que aboca a la región a rebasar esa barrera psicológica en algún momento de este año, se ha llevado por delante otros 7.293 residentes en 2021. Son veinte asturianos menos al día, es la pérdida más voluminosa desde 2016, pero la pendiente de la caída se calibra mejor por comparación: el Principado vuelve a liderar el retroceso demográfico en España términos relativos, con su 0,7 por ciento en un año, y tiene la segunda merma más abultada en números absolutos, sólo por detrás de la de Castilla y León, cuyo censo total dobla ampliamente al asturiano.

El resultado, de acuerdo con la actualización del padrón continuo divulgada ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), es el producto de un descenso que no se interrumpe desde 2009 y que deja el último recuento oficial en 1.004.499 habitantes contabilizados a 1 de enero de este año. Asturias vuelve al censo de 1962 –con la gran diferencia de que entonces aquello crecía– y avanza en dirección contraria a la marcha del conjunto del país, que se añadió casi 50.500 personas en el último ejercicio y totaliza 47,4 millones dentro de una línea ascendente que sólo ha registrado un decrecimiento anual desde 2016.

En la acusada desigualdad territorial del comportamiento demográfico, Asturias encabeza un deterioro que se expande por el noroeste, donde solamente Cantabria viene de registrar un mínimo repunte del 0,1 por ciento en 2021, y se desconecta de los lugares donde ha sido más abundante el incremento de la población: por este orden Murcia, Comunidad Valenciana, Navarra, Baleares, Cataluña y Andalucía. Visto en perspectiva, el desplome de la población asturiana viene de llevarse en un año el equivalente aproximado a la población actual de Piloña. Contando desde el momento el que se agotó el suave estirón de los primeros años del siglo, la caída ha borrado desde 2010 79.842 personas, más de las que viven en Avilés, el tercer municipio más poblado de la región.

Las cifras ponen además en evidencia una parte del escaso poder corrector que los intercambios migratorios han desarrollado para contener la hemorragia derivada de la aguda crisis de la natalidad asturiana. El INE mantiene a Asturias como la tercera autonomía con menos porcentaje de población extranjera, un 4,5 por ciento que pese al leve incremento consignado en 2021 sólo empeoran Galicia y Extremadura y que, traducido a números, no da para más de 45.466 personas, apenas 21 más que un año antes en el que también es el tercer peor dato de evolución del panorama autonómico. Este tímido repunte de la población foránea en el año siguiente al de la eclosión del coronavirus también es el más menguado de una serie que se recupera sin parar desde 2017, pero a la que ni siquiera le da todavía para recuperar los más de 50.000 extranjeros con los que la región tocó su techo en 2012 tras agotar los efectos de la hinchazón que precedió a la crisis económica de 2008. Sigue habiendo sobre todo, por este orden, colombianos, venezolanos y rumanos: sumados son casi la mitad de la colonia importada.

Los datos del INE sirven para poner al día las grandes miserias de la demografía asturiana, la parquedad de la fecundidad más baja del país menos fecundo de Europa, el escaso atractivo inmigratorio, el envejecimiento colectivo o la heterogeneidad entre el área central muy densamente poblada y las periferias en sostenido declive. Por un lado, la caída no extraña si se considera que 2021 ha vuelto a ser el ejercicio con menos nacimientos desde que existe memoria estadística y que, como queda dicho, los intercambios migratorios están muy lejos de cubrir siquiera mínimamente el desfase entre alumbramientos y muertes. A la luz de las cifras recién divulgadas también se ve el avance del ensanchamiento de la pirámide de población por la zona de las edades más altas: los habitantes de más de 65 años ya son casi 273.000, más de un 27 por ciento donde la media nacional no llega al veinte, y los de menos de quince 104.000, muchísimo menos de la mitad, un diez por ciento incomparable con el casi catorce de España.

El final es la distribución espacial desigual de la población, y la constancia estadística repetida de que el 48 por ciento de los residentes en Asturias se arracima en los dos municipios de más de 100.000 habitantes, Oviedo y Gijón. Es la segunda población de España más concentrada en las grandes ciudades, muy cerca del cincuenta por ciento de Aragón.

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