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Demora en un apoyo económico fundamental para muchas familias

El retraso en las ayudas al alquiler acentúa el drama en hogares asturianos: “Nos sentimos abandonados”

La economía se agrava en familias beneficiarias del subsidio para la renta, que tienen que pedir dinero a allegados, hacer “malabarismos” para pagar la ITV o tirar de unos ahorros menguantes

Piso en alquiler en el centro de Avilés, en una imagen de archivo. | MARA VILLAMUZA

“No vamos a parar. La gente está muy motivada porque está muy enfadada”. Hablan beneficiarios de las ayudas al alquiler del Principado, que acumulan meses de retraso. Ya calientan motores para manifestarse el 25 de mayo en Oviedo. Los mayores de 35 años que tienen derecho a esta prestación de la consejería de Derechos Sociales y Bienestar llevan sin cobrarla desde noviembre de 2020 (se pagan semestralmente). ¿La razón? No la alcanzan a entender, pero el caso es que el Principado ha ido aplazando la publicación de las listas de beneficiarios. Son relativas a las ayudas del año 2021. Y así hasta hoy. Pese a que la consejera Melania Álvarez asegura que la situación de los miles de hogares de asturianos beneficiarios se resolverá “en unas semanas” y que se ha incrementado el presupuesto para llegar a todos, a los afectados le cuesta creerlo. Y, mientras tanto, se agrava su situación económica. Sirvan unos ejemplos.

Cinco en casa y “en precario”.

Roberto Martínez Alonso vive en El Berrón junto a su mujer y sus tres hijos, de 21, 13 y 5 años. “Nosotros ya contábamos con la ayuda. Yo, por culpa de una enfermedad, no puedo trabajar, físicamente estoy muy limitado, y no tengo suficientes ingresos: cobro 465 euros del subsidio y pago de alquiler 400 euros. Mi mujer, eventualmente, consigue algún trabajo de camarera. Cerró el bar donde trabajaba por la crisis sanitaria. Tenemos unos ingresos totalmente limitados. A los 400 euros del alquiler hay que sumar las facturas y que tenemos dos niñas pequeñas que van al colegio y te llevan mucho gasto. Nuestra situación es bastante precaria”, cuenta. Por ello, ha tenido que recurrir a que les presten recursos. “Gracias a Dios, tenemos familiares que echan una mano, y así vamos medianamente tirando. Le decimos a la gente que nos preste, que se lo vamos a devolver cuando nos den la ayuda al alquiler, pero el tiempo pasa y no llega”, lamenta. Paga la renta cuando puede: “Tendría que hacerlo a principios de mes y lo hago a finales”. De aquí a un año espera poder volver a trabajar si se resuelven sus problemas de salud, pero mientras tanto necesita “el empujón” de las ayudas al alquiler. Y, habida cuenta de que ni siquiera se han resuelto las de 2021, de las de 2022 resulta quimérico hablar: “No está ni abierto el proceso por culpa de que no pagaron lo del año pasado”.

Malabares para la ITV.

En un hogar de Oviedo, por el que pagan 550 euros de alquiler, vive un matrimonio con sus dos hijos, de cuatro y ocho años. A casa solo llega un ingreso mileurista, el sueldo del padre. La ayuda al alquiler les resulta fundamental para cualquier contingencia económica. “Cuando todo lo llevaba Vipasa, siempre nos la concedían y llegaba en plazo, nunca en la vida se retrasó. Ahora es una vergüenza”, lamenta Hiedra Casaprima, que tiene grabado en su memoria el rosario de demoras: la convocatoria salió en marzo de 2021 y en octubre debían haberse publicado las listas. “Luego dijeron que aumentaban el plazo seis meses más, y se les volvió a agotar”, lamenta. ¿Qué supone para ellos tantos meses sin recibir la ayuda? “Nosotros no podemos ahorrar, y menos con la subida de la luz, la compra, el gas… Estas ayudas te venían bien por si llegaba una avería de coche, el seguro, la viñeta… Para nosotros eso son gastos extra, de más. Ahora estamos haciendo malabares para llevar el coche a la ITV, y tuvimos que andar pidiendo dinero a los familiares. Eso no puede ser”, narra. A lo que agrega: “Nos sentimos abandonados, y ya no sabemos a quién recurrir en el Principado”.

Dos hijos y una pequeña pensión.

“Si lo que prometen no lo cumplen, entonces no nos deberían prometer cosas”. Es la sensación que tiene respecto al Principado Diana González Cabal. “En mi caso, tengo dos hijos pequeños, cobro una pensión muy pequeña y pago 500 euros de piso en Oviedo”, explica. Sus hijos tienen 13 y 14 años y su ingreso mensual se limita a 552 euros. Como ayuda, recibe la pensión alimenticia que le pasa el padre de sus hijas. “Poco a poco se va tirando”, afirma con resignación, pero aclara que “hace dos días yo ya estaba a fin de mes”. Y se explica: “Tengo que esperar a cobrar la pensión el día 25 para poder mantener la casa. Me siento frustrada y estamos desamparados. Mi situación económica es fatal”. Corrobora que no encuentran comprensión ni explicaciones en la administración regional: “Siempre nos dicen que no hay contestación, y pasa lo mismo con el bono térmico: se tenía que haber cobrado en marzo, y tampoco”.

En el paro por la pandemia.

Carlos Avelino García vive en Oviedo junto a un matrimonio, pero solo uno de los tres hombres del hogar trabaja. “Esta es la primera vez que pedimos la ayuda. A los dos que estamos en el paro, se nos acabó cobrarlo ya. Y a uno de los dos nos rechazaron el ingreso mínimo vital. Habrá que volver a presentarse, pero esperemos que llegue trabajo antes”, describe García. Él y uno de sus compañeros de piso, peluqueros ambos, se quedaron desempleados durante la pandemia. “Vivimos un poco asfixiados y nos cuesta llegar a fin de mes. No tenemos pufos, pero ese dinero de la ayuda sería para si llega una avería o lo que sea, era nuestro colchón. Pero ya ni colchón ni nada”, lamenta, antes de tildar de “fraude” lo que el Principado está haciendo al demorar sin parar la ayuda. “Me temo que si no reclamamos, nos vamos a quedar sin ella. Aunque estamos poniendo recursos a la Consejería y tardan muchísimo en contestarte, si es que contestan, porque los meten en un cajón y se olvidan”, vaticina.

Con el subsidio y tirando de ahorros.

Paga 490 euros de alquiler y sus ingresos mensuales se limitan a 460 euros. Victoria Grao vive en Oviedo y percibe el subsidio para mayores de 55 años. “Me las apaño tirando de mis ahorros, que se agotarán algún día. Me rompí el fémur, tengo minusvalía y estoy parada”, cuenta. Tiene, además, una edad en la que volver al ruedo laboral es una misión aún más difícil. “Me rompí el hueso en febrero del año pasado, y desde entonces ando con rehabilitación. Siempre he trabajado, llevo treinta años cotizados”, aclara. Por eso le duele especialmente que ahora no le llegue el apoyo público al que tiene derecho. “Este dinero, el de las ayudas al alquiler, es de los impuestos. No nos lo regalan, tenemos que tomar conciencia de ello. A mí no me regalan nada. Ahora lo necesito y es cuando me lo tienen que dar. Y no me tienen que torear. Yo sé que las listas de beneficiarios están todas revisadas pero no acaban de sacarlas para pagar, no quieren soltar el dinero. Debe estar bien tener esos millones ahí parados por si los necesitan para otra cosa”, afirma Grao, que advierte también que, por la demora, “se van a solapar las ayudas de 2021 con las de 2022. Así que no nos cuenten películas de que han puesto ahora más presupuesto, pues entonces que pongan más personal”, argumenta. Recuerda, además, que “no solo deben ayudas al alquiler, sino también las del covid o del bono térmico”. E insiste en reivindicar su derecho: “Tengo cotizados 30 años, pagando unos impuestos de la leche, y ahora que lo necesito, no me lo dan. Ellos son políticos administradores de mi dinero, no sus dueños”, sentencia.

Entre hermanos.

María Jesús Rodríguez tiene que ayudar a su hermano Javier para que pueda pagar sus facturas. Él vive en Oviedo, está “en el paro y cobrando muy poco” y tiene que hacer frente a 450 euros de renta de un piso. Mientras espera por una ayuda que se está eternizando, “estoy ayudándole yo”, cuenta María Jesús Rodríguez. “Y gracias que nos tenemos el uno al otro. Estoy casada pero en el paro, tirando de economía familiar como podemos”, agrega. Javier Rodríguez es mayor de 50 años. “En esa edad está muy difícil encontrar trabajo”, explica su hermana, para quien lo que está ocurriendo con las ayudas del Principado “es un escándalo”.

Ayudas a jóvenes.

Las listas de beneficiarios de la ayuda para el alquiler a menores de 35 años sí se publicaron ya, concretamente en enero. “Pero mucha gente no ha cobrado o solo ha recibido parte del dinero”, afirman afectados. Otros, como Jessica Montoya, no aparecen ni en la lista de aceptados ni en la de excluidos. “Y me las he leído mil veces de la A a la Z”, afirma esta joven que vive en Pola de Lena junto a su marido y dos crías. Pagan 350 euros por su casa: ella ha ido cobrando, de manera variable, el ingreso mínimo vital o la ayuda de emergencia, y él encuentra trabajos esporádicos. “Menos mal que me echó una mano servicios sociales”, admite. Su situación está en el limbo. “Llamé al Principado para decirles que no salía en ninguna lista, y me dijeron que pusiese una reclamación. Eso hice, pero no tengo respuesta”, señala, desesperada, Montoya.

Los testimonios de los afectados

Roberto Martínez

Situación: Vive en El Berrón con su mujer y tres hijos. Paga 400 euros de alquiler y cobra 465 del subsidio. Su mujer encuentra trabajos esporádicos como camarera.

“Al alquiler hay que sumar las facturas y que tenemos dos niñas pequeñas que van al colegio y te llevan mucho gasto; nuestra situación es precaria”

Diana González

Situación: Vive con sus dos hijos en un piso de Oviedo por el que paga 500 euros al mes. Cuenta con 552 euros de pensión y la pensión alimenticia que pasa el padre.

“Si lo que prometen no lo cumplen, no nos deberían prometer cosas; hace dos días que llegué ya a mi fin de mes, y estamos desamparados”

Hiedra Casaprima

Situación: Vive en Oviedo junto a su marido, mileurista, y dos hijos. Tiene que hacer frente a un alquiler de 550 euros. Se ha quedado sin colchón económico de margen.

“Cuando Vipasa se encargaba de todo no había ningún problema, siempre nos concedían la ayuda y llegaba en plazo, nunca en la vida hubo un retraso”

Carlos Avelino García

Situación: Vive junto a un matrimonio en un piso de Oviedo por el que pagan 500 euros. Dos de ellos se han quedado en el paro por la pandemia.

“Vivimos un poco asfixiados, nos cuesta llegar a fin de mes; no tenemos pufos, pero sin la ayuda no contamos con colchón económico”

María Jesús Rodríguez

Situación: Su hermano Javier tiene que hacer frente a 450 euros de renta cobrando “muy poco” del paro. Ella, casada y también parada, le ayuda.

“Menos mal que nos tenemos el uno al otro para apoyarnos; lo que está pasando con estas ayudas en el Principado es un escándalo”

Victoria Grao

Situación: Paga 490 euros de alquiler y solo percibe un subsidio de 460 euros. Vive sola, pero está teniendo que tirar de ahorros para pagar las facturas.

“Tengo cotizados 30 años, pagando unos impuestos de la leche, y ahora que necesito ayuda, no me la dan; ese dinero es de lo que pagamos todos”

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