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Barbón apela al “corazón patriótico” de 1808 para librar los desafíos del siglo XXI

El presidente de la Junta General aprovecha la celebración del 25 de mayo para alertar del “peligro de neocantonalismo” en Asturias

La conmemoración de la declaración de guerra de la Junta General a la Francia napoleónica sirvió ayer de altavoz a las instituciones asturianas para lanzar mensajes y llamamientos de presente, antes de que el clima prelectoral se adueñe de los discursos en los próximos meses. El presidente del Principado, Adrián Barbón, apeló “al coraje que animó el corazón patriótico y la vocación de unidad” de los asturianos frente la invasión francesa en 1808, como referencia para que Asturias “libre con éxito todos los desafíos” de la actualidad. El presidente de la Junta General, Marcelino Marcos Líndez, alertó del “peligro de neocantonalismo” que advierte en la región, mientras el teniente de alcalde de Oviedo, Mario Arias, subrayó la vigencia del lema de la bandera regional para proclamar que “Asturias no puede ser vencida hoy ni por la resignación, ni por el pesimismo, ni por la indolencia”.

Adrián Barbón aprovechó su intervención ayer para despejar dudas ante el temor expresado por varios portavoces parlamentarios el año pasado, cuando por primera vez dio carácter institucional al levantamiento de la Junta General contra la invasión napoleónica de 1808. “El Gobierno del Principado quiere, y lo digo a las claras, sin rodeos, que esta conmemoración cale. No se trata de poner un día más en rojo en el calendario, ni de competir con el 8 de septiembre, sino de algo más ambicioso: recuperar nuestra historia, hacer un llamamiento a nuestra autoestima, difundir que hay un motivo más, y potente como pocos, para sentirnos orgullos de Asturias”, manifestó el presidente del Principado, que leyó en asturiano esa parte de su discurso. Negó Barbón toda intencionalidad personalista o de sesgo ideológico. “Esta es una celebración institucional, no el acto de un gobierno y mucho menos de un presidente (...) Aquí nadie quiere apropiarse ni patrimonializar nada”, aseguró. Concluyó, apelando a recobrar la unidad que Asturias demostró hace más de dos siglos y reivindicando la Constitución de 1978. “Hoy la unión se construye con el diálogo, con las herramientas democráticas que nos proporciona la Constitución, y se malogra con los insultos, el recurso fácil a la descalificación, la negativa permanente al acuerdo”, unos rasgos, subrayó, que caracterizan “la política tóxica que debemos evitar”.

El presidente de la Junta General, Marcelino Marcos Líndez, señaló el origen de la bandera asturiana aquel 25 de mayo de 1808 y viajando al imaginario Macondo de Gabriel García Márquez, “en el que sus habitantes quedaron sumidos en la estupidez del olvido porque dejaron de saber quiénes eran, de dónde venían y porqué eran como eran”, sostuvo que con la recuperación de esta efeméride “Asturias no se convertirá en Macondo”. También lanzó un doble mensaje político. Destacó el valor que supone la conmemoración del “regionalismo asturiano”, un concepto que contrapuso “a la cultura nacionalista”. Líndez reflexionó acerca de que “la singularidad y la diferencia, como fenómenos culturales, no legitiman el derecho a la desigualdad, ni deben conducir a posiciones de privilegio”. Y lanzó una alerta “del potencial peligro de esa especie de neocantonalismo que está surgiendo, a mi entender, como una consecuencia de esa estratificación socioeconómica nacionalista dentro de nuestra comunidad autónoma”.

Ausencia de Canteli

Mario Arias puso voz al mensaje del alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, que tenía un compromiso en Madrid. El teniente de alcalde ovetense defendió que “ni entonces”, en 1808, “ni ahora se puso en cuestión la pertenencia a España” para, a renglón seguido, “defender la monarquía constitucional y el papel de la Corona”. Arias apeló, como hiciera Barbón, “ a la unidad” que demostraron los asturianos ante el ejército invasor francés. “Necesitamos instituciones fuertes que pongan por delante a sus gentes, no intereses políticos puntuales y parciales, que no les preocupan y generan división y crispación y que sepan buscar el cauce de la unidad”.

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