Un vecino de Grado quedó mentalmente discapacitado después de que, siempre según la Fiscalía, un vecino suyo le empujase y se golpease la cabeza contra el suelo. Este jueves no pudo ni siquiera recordar lo ocurrido en la noche del 15 de enero de 2019 en una sidrería de Grado, ni reconocer a la persona que supuestamente le empujó. Supuestamente, porque, a pesar de lo que declararon los testigos en el Juzgado de lo Penal número 1 de Oviedo, el acusado, Óscar Luis M. F., negó haber tocado a Joaco el del Cabañín. "Se cayó solo, yo no lo toqué ni le di en el pecho", dijo una y otra vez el acusado. "Le había preguntado que si me subía a casa y me dijo que sí, que terminaba el vino e íbamos. Entonces se apoyó de una forma muy rara en la columna, se dio la vuelta y se tiró de lado. Yo pensé que no quería subirme, así que marché", declaró ante el magistrado José María Serrano.

Pero las personas que estaban en la sidrería en ese momento ofrecieron una versión diferente. "Vi a Óscar cómo empujaba con las dos manos a Joaquín y caía a plomo para atrás. Quedó como muerto, aunque convulsionaba de vez en cuando. En el momento que cayó llamamos a la ambulancia, porque se veía que aquello no estaba bien. Óscar dijo que era broma y le dio con la pierna. Luego se marchó", dijo una de las testigos. Otra, la camarera de la sidrería, aseguró que el empujón le cogió al agredido "desprevenido, no le dio tiempo a hacer nada porque llevaba las manos en los bolsillos". Ya en el suelo, "no contestaba ni nada, y llegó a echar espuma por la boca". En cuanto al supuesto agresor, solo decía: "No te pasó nada, no te pasó nada", dijo la camarera.

La víctima aportó muy poco del momento de la agresión, asegurando que no se acordaba. Sí indicó que tienen que ayudarle a vestirse y lavarse, y que no puede salir solo de casa porque no se acuerda de las cosas. Le cuidan su madre, sus hermanos e hijos. El perito médico Fernando Carrera Morales indicó que la víctima estuvo en la UCI 31 días, y hospitalizado otros 17. Le queda como secuelas, dijo, deterioro de las funciones del lenguaje y la memoria, así como labilidad emocional, con irritabilidad y delirio hiperactivo. Ese deterioro le ha obligado a reducir sus actividades normales y precisa supervisión para las cuestiones económicas, el control de la medicación que debe tomar o para acudir a consultas médicas. "No puede vivir solo", sentenció. La víctima se golpeó en la parte trasera de la cabeza, pero la lesión más grave se produjo en la zona frontal del cerebro, donde residen las funciones superiores.

Tanto la fiscal como la letrada de la acusación particular, Elena Arrieta Madiedo, mantuvieron sus peticiones, seis meses en el caso del ministerio público y tres años de cárcel por lo que se refiere a la letrada de la víctima. La defensa del acusado, a cargo del mediático abogado Marcos García Montes, aunque no pudo estar presente en la vista de hoy. La Fiscalía reclama 120.000 euros de indemnización, que la acusación particular eleva a unos 200.000.