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Los montañeros piden negociar con el Gobierno un plan de prevención de accidentes en sus salidas

La Federación propone restringir el acceso de vehículos a Poncebos y Pandébano, entradas habituales a la ruta del Cares y la Vega de Urriellu

Senderistas en la ruta del Cares, que une Poncebos, en Cabrales, con Caín, en León. J. PLAZA

Rescates como el de los dos belgas que subieron en zapatillas de deporte por la canal de Jidiellu, en Cabrales, o el accidente que costó la vida a una holandesa en la pista de Demués a Soñín, en Onís, demuestran que hay que tomar cartas en el asunto de la seguridad en la montaña. La Federación de Deportes de Montaña, Escalada y Senderismo del Principado (FEMPA) quiere sentarse con el Gobierno regional para elaborar un plan de prevención de accidentes que permita reducir el número creciente de emergencias en la montaña.

La Federación es partidaria además de restringir el acceso de vehículos a Poncebos, punto de inicio de la ruta del Cares, y Pandébano, donde aparcan muchos montañeros que acceden al macizo central de los Picos de Europa. Por otro lado, José Luis Llamazares, exmiembro responsable del Greim de la Guardia Civil, abogado y colaborador con la FEMPA, presenta este viernes a las seis de la tarde, en La Casona del parque de Invierno de Oviedo, un sencillo manual sobre “Seguridad en montaña”, que explica e informa clara y sucintamente de todo lo que hay que hacer para salir más confiadamente al monte.

“Llevamos años clamando por un sistema de prevención que evite tantos accidentes. Tenemos que ponernos de acuerdo una serie de entidades deportivas y políticas para qué está causando los accidentes y buscar un plan de prevención que lo abarque todo y reduzca tantas salidas y cobros de rescate”, explica el presidente de la Federación, Juan Rionda. En la elaboración de ese plan de prevención tendrían que intervenir tanto el equipo de rescate del SEPA como los grupos de montaña y el Greim.

Los montañeros están en contra del cobro de tasas de rescate. “Es un servicio público, debe sufragarlo el Principado. Pero si se cobra, que se cobre a todos. No puede ser que por recatar vacas o cabras no se cobre, o que no se impongan tasas a una joven que no quiso bajar desde la Vega de Urriellu porque estaba cansada, y sí se cobre a un escalador que sufre un accidente en plena actividad”, añade Rionda.

José Luis Llamazares y Juan Rionda, en la Federación. | Jaime Casanova

Un aspecto importante para la prevención de accidentes es “la limitación de entrada a determinados puntos, como la ruta del Cares, donde se une un abismo permanente con la caída de piedras y un montón de gente sin preparación, ni calzado, ni material adecuado”, cree Rionda. Sería algo así como lo que ocurre en el Everest, en el Montblanc o la playa de las Catedrales. “En Poncebos ya se ven decenas de coches aparcados y eso que estamos en mayo”, dice el presidente de la FEMPA. Por eso propone medidas como hacer un aparcamiento en Arenas de Cabrales y lanzaderas de acceso a Poncebos, cobrando un precio que podría contribuir a la seguridad. También en Sotres, de forma que el acceso a Pandébano se realizase a través de taxis a un precio tasado.

Planificación

Rescates como el de los belgas de la canal de Jidiellu –a la que acudieron presumiblemente por ser uno de los hitos de la Travesera, desconociendo que en su último tramo se precisan crampones y cuerda– se evitarían con mayor preparación, cree José Luis Llamazares. “El mayor problema es la planificación. Además, hay quien sobrevalora sus fuerzas y no lleva material adecuado. Mucha gente sube ahora a la montaña con lo más mínimo, pero si subes con calzado inadecuado y te encuentras con un nevero, quedas atrapado”, indica Llamazares.

“El riesgo cero no existe”, añade por su parte Rionda. “La preparación empieza en la propia casa, con la planificación de la actividad. Hay que estar preparado físicamente, con el material adecuado y estudiar la ruta: distancias, desniveles, dificultades geológicas y físicas”, añade. “Aunque sea verano, en Picos de Europa hay que llevar también ropa de abrigo, porque el tiempo puede cambiar”, remarca.

Uno de los aspectos que recoge el manual de Llamazares es qué hacer en caso de que se produzca un accidente. “Lo primero hay que mantener la calma y controlar a la gente si se va en grupo. Hay que averiguar cómo está el accidentado y enviar un aviso de socorro, especificando tanto la localización, la forma en que se ha producido el accidente, cuántos accidentados hay... Cierto que hay pocos accidentes de montaña con más de un lesionado, pero se pueden producir avalanchas que afecten a más de una persona. En cualquier caso, no se debe ir solo a la montaña. Una vez que se aportan esos datos, hay que buscar un lugar donde el helicóptero pueda aterrizar con seguridad”, explica Llamazares.

El fenómeno de las carreras de montaña está motivando un aumento de los partes de accidente. “Hay gente que no está preparada físicamente y que se pone en riesgo a ellos y a quienes tienen que rescatarlos”, comenta. Llamazares también explica cómo hacer para pedir responsabilidades: “En accidentes en estaciones de esquí, hay que identificar al responsable, anotar nombre y teléfono, avisar a la Guardia Civil y hacerse con testigos y fotografías del lugar de los hechos”. Y advierte respecto a los seguros, ya que los privados no cubren actividades de riesgo. Llamazares se pregunta hasta qué punto la montaña es un deporte de riesgo: “No es la actividad, sino cómo se realiza”.

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