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La cara descubierta se impone a la mascarilla en Asturias "La gente va teniendo más confianza, es una liberación"

Clientes y empresarios con negocios cerrados reconocen que al principio costó descubrirse pero que cada vez es más frecuente ir sin cubrebocas

Los asturianos van a cara descubierta.

Cuarenta días han transcurrido desde que decayera la obligación de usar mascarilla en espacios interiores. Y los asturianos van ya a cara descubierta. Fany Álvarez regenta una peluquería de Sama (Langreo) y ha notado como, a lo largo del último mes, cada vez son más los clientes que prescinden del cubrebocas cuando acceden a su local. “Hay gente que todavía la trae puesta, pero son muchos más los que ya vienen sin ella, diría que nueve de cada diez. Según iban mejorando los datos de contagios, la gente la iba quitando más a menudo”.

Fany Álvarez peina sin mascarilla a Marta Rodríguez. | M. A. G.

Una de las clientas del establecimiento, Marta Rodríguez, vecina de Sama, ya no la lleva. “En el supermercado, por ejemplo, sí que ves a más gente con ella, pero cada vez menos. Incluso las dependientas ya la van quitando. Creo que la gente va teniendo más confianza a medida que va pasando el tiempo y que se lo toma como algo más natural”,

José Ramón del Prado y Jairo Capellán, en Gijón. | Á. G.

La florista avilesina Guiomar Álvarez la mantiene puesta, aunque cuando está sola, no. “La mayoría de los clientes que entran en la floristería lo hacen con la mascarilla puesta y me dicen que es por seguridad, en ese caso yo también me la pongo”, señala. Hace un mes no pensaba en quitársela y a veces atiende sin ella.

En el ámbito de la hostelería, la mascarilla aún se resiste detrás de la barra, mientras que los clientes ya la han abandonado definitivamente. “La pongo casi por inercia. Seguiré un poco más todavía trabajando con ella, pero enseguida la dejaré”, relata Jairo Capellán, camarero de la Sidrería Canteli de Gijón. “Por la calle, la quito, y en locales cerrados cada vez quedamos menos”, añade, mientras atiende a José Ramón del Prado. “Al principio, aunque ya no era obligatoria, la seguía poniendo, pero ahora ya apenas, salvo que haya un sitio con mucha afluencia de gente”, indica.

Pablo Menéndez, al frente de sus alumnos en Oviedo. | F. T.

Pablo Menéndez, instructor del gimnasio ovetense Quo Fitness, destaca el alivio que ha supuesto para monitores y usuarios el poder abandonar la incómoda mascarilla para afrontar la práctica deportiva: “Ha sido una liberación. Es verdad que tras dos años de pandemia ya estábamos más o menos habituados, pero no dejaba de ser incómodo y ahora podemos hacer lo que más nos gusta, que es el deporte, con total libertad, aunque siempre manteniendo el sentido común y guardando ciertas medidas de seguridad, como mantener la distancia y tratar de evitar aglomeraciones”. Mientras Menéndez se explica, los alumnos de su próxima clase están tomando posiciones en los espacios habilitados: todos van sin mascarilla, pero una vez que se han posicionado, se aprecia con nitidez una distancia de entre metro y medio y dos metros entre unos y otros. “Alrededor del 90% viene ya al gimnasio sin mascarilla, algunos aún la traen, por motivos médicos, pero son los menos. La gente ya no tiene miedo, aunque sí que tomamos precauciones”, señala.

Asturias llega a junio con la segunda tasa de covid más baja del país

Asturias iniciará el mes de junio con la segunda tasa de covid-19 más baja de toda España, solo mejorada por Andalucía. Los datos ofrecidos este viernes por el Ministerio de Sanidad y la Consejería de Salud ponen de relieve la positiva evolución de la curva de incidencia en los últimos 40 días, desde que en toda España dejó de ser obligatoria la mascarilla en espacios interiores. Cuando esa medida entró en vigor, el pasado 20 de abril, el Principado tenía la segunda tasa de coronavirus más alta del país, solo superada por la de Navarra. Asimismo, la cifra de hospitalizados por coronavirus ha bajado en casi 200, después de pasar de 374 a 179.

La evolución de la incidencia se plasma en cifras elocuentemente favorables. Es bien conocido que, desde el pasado 28 de marzo, solo se computan las infecciones de covid en mayores de 60 años. Pues bien, el pasado 20 de abril la tasa era de 1.130 contagios por cada 100.000 habitantes en los catorce días anteriores, más del doble de la registrada en el conjunto del país (555 por 100.000). Entre tanto, la incidencia registrada este pasado miércoles era de 549 infectados por cada 100.000 habitantes en catorce días. Este dato es sustancialmente inferior a la tasa nacional, situada en 728 por 100.000.

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