Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Bajar impuestos, una de las claves para revertir el desplome demográfico, según los expertos

“El Estado se lleva la mitad de lo que producimos, lo que impide a muchas parejas establecerse y tener hijos”, critica Alejandro Macarrón

Por la izquierda, Patricia Oreña, Alejandro Macarrón, Susana Fernández, Jordi Nomem y Miriam Fernández, ayer, en el Jardín Botánico Atlántico de Gijón.

Por la izquierda, Patricia Oreña, Alejandro Macarrón, Susana Fernández, Jordi Nomem y Miriam Fernández, ayer, en el Jardín Botánico Atlántico de Gijón. / Ramón Díaz

Ramón Díaz

Ramón Díaz

Gijón

Bajar impuestos es una de las claves para revertir el grave desplome demográfico que sufre Asturias, pero esa medida ha de formar parte de una estrategia a largo plazo. Es una de las conclusiones a las que llegaron los cuatro expertos que participaron ayer en el Jardín Botánico Atlántico de Gijón en el acto “Asturias frente al reto demográfico”, organizado por Ciudadanos, que moderó la portavoz de esta formación en la Junta General, Susana Fernández, y que se enmarca dentro de una serie de charlas que impulsa el grupo parlamentario bajo el título “Asturias en 4 estaciones”.

La experta en dirección empresarial Miriam Rodríguez, el experto en demografía Alejandro Macarrón, la presidenta de la Asociación de Trabajadores Autónomos de Asturias (ATA), Patricia Oreña y el filósofo Jordi Nomem analizaron las causas del declive poblacional y lanzaron una batería de posibles acciones que podrían ayudar a frenarlo.

Miriam Rodríguez subrayó que la mitad de lo que producen las empresas se lo lleva el Estado a través de los impuestos, lo que les impide crecer. Es, además, una de las principales causas de que Asturias haya perdido 184 autónomos en los primeros cinco meses de este año, una sangría que dura viene de lejos. El “laberinto burocrático inmanejable” al que se tienen que enfrentar los emprendedores es otra de las razones que frena la creación de empresas en España y que provoca que las que existen sean menos competitivas que las de otros países europeos, expuso Rodríguez.

Alejandro Macarrón ofreció datos contundentes y significativos, que coinciden con lo expuesto por Miriam Rodríguez: “En 1952 la presión fiscal era el 15 por ciento del PIB, ahora está en el 50 por ciento. El Estado se lleva la mitad de lo que producimos”, porque tiene “el doble de tamaño”, criticó. La elevada presión fiscal, mucho mayor que en países como Alemania, Francia, Portugal o Irlanda, según los conferenciantes, impide a muchos jóvenes españoles formar una familia estable y tener hijos. Macarrón subrayó asimismo que aunque la pérdida de natalidad es uno de los problemas más graves a los que se enfrentan Asturias, España y Europa, no aparece ni en los discursos de Estado, ni en la Agenda Europea. Porque “no hay conciencia” de que es “el tema”, puntualizó.

Patricia Oreña lamentó que no haya “políticas encauzadas ni a la natalidad ni a la conciliación”, y que se pretendan aplicar “soluciones de los años ochenta y noventa a problemas del siglo XXI”. Destacó que no existe en España “ninguna medida que fomente la estabilidad para las mujeres autónomas”. Y criticó el “castigo fiscal” que sufre la vivienda en España: los impuestos “multiplican por dos, tres o cuatro su valor”, lo que impide a muchas parejas jóvenes establecerse y tener hijos.

Jordi Nomem indicó que la actual es una sociedad “llena de incertidumbres”, lo que lleva “a posponer para ver si las cosas se serenan” y a evitar “compromisos generales. Y un hijo o una hija es un compromiso general”, clamó. “Si esperas a que todo esté bien para tener un hijo, no lo tendrás nunca. Esperando a que todo cuadre se nos descuadra la natalidad”, dijo. Añadió que el bienestar es “demoledor para la natalidad. Porque pones en la balanza el niño y el coche y te quedas con el coche”, ironizó.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents