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Un ovetense residente en Camboya pide ayuda para dar con su bebé, tras llevárselo su madre

La Policía no ha dado con la mujer y el consulado aduce que tiene las manos atadas al no estar el menor registrado como español, dice la familia

Agustín Alarcia junto a su pareja.| LNE

El ovetente Agustín Alarcia González se instaló en Camboya hace tres años y medio. Allí conoció a una joven camboyana que se convirtió en su pareja y con la que tuvo un hijo el pasado mes de diciembre. Hace unos quince días, una discusión entre ambos terminó con la mujer marchándose de casa con el menor. El hombre, que creció en Oviedo, aunque residió en Gijón hasta que se marchó al sudeste asiático, pensó que la mujer regresaría en poco tiempo, pero no ha sido así, motivo por el que presentó una denuncia ante la Policía por la desaparición del menor, de siete meses.

Sin embargo, como asegura Paula Alarcia –hermana de Agustín, ovetense como él y también residente en Gijón–, la Policía camboyana no parece haber hecho mucho caso de la denuncia, al haber sido presentada por un extranjero, y no ha avanzado en la localización de la mujer desaparecida junto al bebé.

Paula Alarcia, junto a su marido, llegó este viernes, tras un viaje de un día en avión, a Nom Pen, la capital camboyana, donde reside Agustín Alarcia desde hace unos dos meses. Y es que quieren ayudar a su hermano en todo lo que puedan para recuperar a su hijo.

Agustín Alarcia junto a su pareja y el hijo de ambos.| LNE

Otra cultura, otro idioma

La familia ha recurrido también al cónsul honorario de España en Nom Pen –no hay embajada española en Camboya–, pero dice que tiene las manos atadas, puesto que el menor no está registrado en el consulado y por tanto no figura como español, solo como camboyano. «Estamos desesperados, no sabemos por dónde tirar. Hemos contratado por mil dólares a una abogada camboyana para que nos ayude con la Policía, pero no hemos encontrado más ayuda de nadie. Es muy difícil llevar una búsqueda de este tipo en este país, porque es otra cultura, otro idioma», indica Paula Alarcia.

La familia cree que la mujer podría continuar todavía en Nom Pen, una ciudad laberíntica de más de dos millones de habitantes. Piensan que puede encontrarse en la zona de favelas donde se crió. Por razones obvias, esta zona, especialmente peligrosa, les resulta inaccesible para llevar a cabo la búsqueda.

Convención de La Haya

Camboya no ha suscrito la Convención de La Haya de 1980 sobre Abducción Internacional de Menores, lo que dificulta las denuncias sobre estos casos, según advierte la administración norteamericana a sus nacionales que desean viajar a este país del sudeste asiático. Camboya está en el foco de las organizaciones no gubernamentales que luchan contra el abuso infantil, y la propia administración camboyana ha está haciendo un esfuerzo para acabar con esta lacra.

En España hay unos 300 o 400 secuestros de menores por sus padres cada año, en un 80 por ciento de los casos cometidos por mujeres. Ha habido casos muy mediáticos, como el de Juana Rivas, indultada por el Gobierno. La sustracción transfronteriza cada vez es más frecuente. Existen asociaciones, como Nisde, que ayuda a progenitores a los que les han sustraído sus hijos.

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