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"No es normal", replican expertos ingenieros sobre la "muerte" en diez años del puente de La Barrosa

«Con un drenaje adecuado no se hubiera deteriorado», señala el decano de los ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, Ignacio Ruiz Latierro

Obras de reconstrucción del puente de La Barrosa, en Salas. | Sara Arias

“No es normal que haya que derribar un puente solo diez años después de su inauguración”. Fueron varios los profesionales que ayer pronunciaron esta frase u otras similares, entre ellos el decano de la demarcación de Asturias del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, Ignacio Ruiz Latierro, al referirse a lo ocurrido con el puente de La Barrosa, en la N-634 en Salas, que ha tenido que ser demolido y que se reconstruye en la actualidad. No ven normal esa degradación precoz porque la legislación establece para este tipo de estructuras tiempos de vida de hasta cien años. La conclusión de la mayoría de los consultados fue parecida: “Todo induce a pensar que hubo un problema de degradación de piezas de los cargaderos o del material de relleno”, tal y como señaló Ruiz Latierro.

La mayoría de los consultados cuestiona las explicaciones del Ministerio de Transportes, que ha señalado al agua como la única responsable de la degradación del puente y que sostiene que la construcción de la estructura fue correcta. “Con un drenaje adecuado eso no pasaría”, apuntaron varios de los consultados, que ven “si no normal, sí más habitual” que la reconstrucción de un pequeño puente como el de La Barrosa se prolongue ya desde hace más de un año.

Ruiz Latierro auguró que, aunque el Ministerio no encuentre ahora responsables, sí se acabarán investigando “a fondo” las causas del deterioro del puente de La Barrosa, pero seguramente no lo hará el Ministerio de Transportes, sino “las compañías de seguro que se tengan que hacer cargo del coste de la reconstrucción”.

Hubo asimismo algún ingeniero que apuntó que, aunque no frecuente, ocurre algunas veces que se producen filtraciones de agua en los muros de tierra armada como los del puente de La Barrosa. Aunque a estos les sorprende que se haya optado por demoler el puente y reconstruirlo, cuando creen que habría sido “perfectamente posible” repararlo.

La explicación de Transportes al deterioro del puente de La Barrosa es que “pese a adoptarse todas las medidas adecuadas establecidas para este tipo de actuaciones, el problema fue causado por la entrada de agua en los cargaderos donde se apoya la estructura”. En concreto, “el agua causó la degradación del material del relleno de los cargaderos, dando lugar a asientos y otros problemas que afectaban gravemente a la integridad de la estructura”, según el Ministerio.

Todos los viaductos asturianos se encuentran «en perfecto estado», asegura Transportes

Todos los viaductos construidos en Asturias con el mismo sistema que se utilizó en el del Castro, en León, han sido revisados en profundidad y están “en perfecto estado”, señalaron ayer fuentes del Ministerio de Transportes. Esta aseveración afecta en Asturias, al menos, al viaducto de Navia y a dos existentes en la autovía del Cantábrico a su paso por Ribadesella.

Las revisiones se realizaron en todas las estructuras construidas con el sistema de dovelas prefabricadas “cosidas” por cables de acero pretensados en cuanto se observaron los deterioros en el del Castro, meses antes de los dos derrumbes registrados en algunos vanos de este paso elevado de la Autovía del Noroeste (A-6). El viaducto del Castro, que se inauguró el 31 de julio de 2001, tuvo que ser cerrado al tráfico hace un año, al detectarse en una inspección un alto grado de corrosión de los cables de acero, según fuentes ministeriales.

Todos los ingenieros consultados ayer por este periódico pusieron en duda esta explicación. Ninguno ve posible que los cables se hayan deteriorado de esa manera en solo veintiún años, y aventuran que pudo haber algún defecto en la fabricación de esos elementos. Porque la normativa vigente, aprobada en 1998 y reformada por dos veces desde entonces (en 2008 y 2021), establece que este tipo de estructuras deben tener una vida útil de hasta un siglo; esto es, cinco veces más de lo que ha aguantado en pie el viaducto de la A-6. Transportes investiga las causas del deterioro.

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