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El nuevo modelo de geriátricos que ha sido aprobado por la mínima (y con el respaldo del Principado)

La consejera de Derechos Sociales califica de "histórico" el acuerdo que diseña las residencias del futuro y del que recelan las entidades privadas

Archivo - Manos de ancianos. Archivo. AYUNTAMIENTO DE MADRID - Archivo

El Ministerio de Derechos Sociales logró ayer en una ajustada votación sacar adelante su nuevo modelo de residencias y de atención a la dependencia. El acuerdo se adoptó en el Consejo Territorial, con el rechazo de las comunidades gobernadas por el PP, además del País Vasco, Cataluña y la socialista Castilla-La Mancha. El nuevo modelo de residencias había quedado sobre la mesa por falta de acuerdo, con la abstención del Principado, pero tras una nueva ronda de negociaciones el Ministerio logró sumar más apoyos.

La consejera de Derechos Sociales del Principado, Melania Álvarez, afirmó que este acuerdo supone "un paso histórico" en la evolución del sistema de la dependencia. Álvarez resaltó que la llamada "economía de los cuidados" aporta en Asturias un volumen de empleo similar al del sector de la construcción y que el Principado ya consideraba prioritario un cambio de modelo.

La nueva estrategia establece una transición hasta 2030 y plantea impulsar la teleasistencia y la atención a domicilio para aquellos mayores que puedan permanecer con apoyos, si lo desean, el mayor tiempo posible en sus domicilios.

Las residencias perseguirán un modelo más similar al de los hogares, con más profesionales por usuario. Además, deberán reorganizarse los servicios conformando "unidades de convivencia" de un máximo de 15 personas, que contarán con un espacio común para preparar comidas, un comedor y sala de estar.

Se fijará además un máximo de plazas por cada nuevo centro, evitando los "macrogeriátricos", con 120 en las residencias situadas en zonas urbanas de alta densidad y 75 plazas en las zonas rurales o poco pobladas. Un 65 por ciento de las habitaciones deberán ser individuales.

La consejera de Bienestar Social asturiana ya había expresado la pasada semana su deseo de que el modelo recibiese una aprobación "con el mayor consenso posible", aunque finalmente el acuerdo ha sido bastante ajustado. Álvarez destacó la actitud de diálogo del Ministerio para limar los escollos.

Los cambios no gustan a las patronales de las residencias, ya que consideran que no salen las cuentas: se reducirán las plazas y aumentarán los constes para el usuario. Han reprochado al Gobierno la falta de una memoria económica en el proyecto.

En Asturias las residencias que gestionan entidades sin ánimo de lucro ya han advertido que se encuentran "con el agua al cuello" y "en situación de extrema vulnerabilidad". Tendrán que incrementar un 6,5% los salarios de sus trabajadores y el Principado no actualiza la cantidad que abona por cada plaza residencial.

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