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El campo asturiano llora a Carlos Méndez, fundador de Asturiana de Control Lechero

El exgerente de Ascol, licenciado en Química, impulsó la mejora genética de la raza frisona

Carlos Méndez. | Marcos León

Carlos Méndez Suárez, fundador de Asturiana de Control Lechero, (Ascol), licenciado en Química y enamorado de la raza frisona, por la que tanto trabajó, ha dicho adiós igual que vivió, con discreción, sin hacer ruido, y dejando un tremendo vacío en su familia y en la del campo asturiano, a la que pertenecía desde su nacimiento.

El exgerente de Ascol vino al mundo en Casa Huerto, una de las caserías más conocidas de Jarrio (Coaña), concejo ubicado en la rasa costera occidental que conforma la milla de oro de la ganadería de leche asturiana. Méndez, también criador e importador de vacas, fue pionero en ver que sin mejora genética no habría mejora productiva. Cada vez que un toro de Ascol destacaba en un concurso o sobresalía en un baremo, Méndez lo contaba con orgullo, siempre sin atribuirse mérito alguno.

Carlos Méndez falleció en su domicilio de La Fresneda (Siero), el pasado domingo, 26 de junio, a los 64 años de edad, tras una enfermedad larga y devastadora que llevó con la elegancia que le caracterizó. Le acompañaron hasta el último momento su esposa, Rosa Riesgo Vila, y sus hijos Efrén y Carlos Méndez Riesgo, así como su madre, Elvira Suárez García, sus cuñados y sus nietas Sofía y Olivia Méndez Forascepi, a las que adoraba. El funeral de cuerpo presente se celebró en la iglesia parroquial de Santa Marina, en Puerto de Vega y después tuvo lugar el sepelio en el cementerio de la misma parroquia.

"Carlos Méndez ha sido una figura muy importante en el sector lácteo asturiano en las últimas décadas, llevó el libro genealógico de la raza frisona en Asturias y durante su gestión en Ascol se creó el centro de selección de toros de Cenero (Gijón), una demanda de los ganaderos asturianos", asegura el ganadero Paulino Badiola, que al igual que su padre, José Ramón Badiola, fundador de una de las mejores ganaderías de frisona de Europa, ubicada en Condres (Gozón), mantenían una relación muy cercana con él.

"Fue muy trabajador y logró crear un gran equipo humano, muy comprometido con los socios de Ascol y como persona fue muy querido por todos", añade Badiola con emoción. El centro de Inseminación artificial de Cenero es hoy es un modelo de éxito reconocido internacionalmente y queda como uno de los resultados del trabajo de Carlos Méndez y de su labor entusiasta, siempre con la vista puesta en los intereses de los ganaderos.

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