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Me quedo en el pueblo

Ferreteros con amor por el oficio

José Manuel González y Javier Rodríguez llevan siete años al frente de un negocio centenario en el pueblo de Soto de Luiña (Cudillero), donde cuentan cada vez con más clientes

Por la izquierda, José Manuel González López y Javier Rodríguez Albuerne, en su ferretería, en Soto de Luiña.

José Manuel González López es vecino de Oviñana. Hace siete años decidió coger en alquiler una ferretería con más de cien años de antigüedad en el pueblo de Soto de Luiña, en un edificio que llama la atención por su tamaño y por su localización, a la vera de la carretera y, sin duda, en un lugar estratégico. Sorprende sin duda un establecimiento tan grande en un pequeño pueblo de interior en el concejo de Cudillero y que, en este tiempo, no sólo ha salido adelante sino que se ha consolidado como una ferretería de referencia tanto por la cantidad y variedad de artículos que tiene, como por la asistencia personal de quien trabaja en ella. Y es que, junto a este emprendedor rural, está también Javier Rodríguez Albuerne, vecino de Salamir, quien se incorporó al negocio a los dos meses de ponerse al frente José Manuel González.

José Manuel, a la entrada de su ferretería El Puente, en Soto de Luiña. Ana Paz Paredes

Tras este éxito en cuanto a un negocio como esta ferretería que no solo se mantiene sino que va cada día a mejor, en una zona rural que año tras año sigue viéndose afectada también por un descenso poblacional, está la experiencia de dos hombres que llevan trabajando en temas relacionados con sus sectores desde muy jóvenes.

Así recuerda por ejemplo José Manuel González, quien en su día tuvo que dejar los estudios en el instituto para ayudar el casa con el ganado de leche cuando su padre se tuvo que operar.

"Luego empecé a trabajar esporádicamente en una sierra, haciendo cajas para pescado. Después trabajé en un supermercado, donde llegue a hacer de todo, hasta aprendí el oficio de carnicero y de allí me fui a trabajar a una empresa de materiales de construcción en Oviñana, donde vivo", recuerda. Tras dejar este último trabajo para poner en marcha unos invernaderos, retomó tiempo después el mismo trabajo en Oviñana, a media jornada.

Los ferreteros, trabajando en el interior de su negocio, en Soto de Luiña. Ana Paz Paredes

Cuando falleció su padre, dejó los invernaderos. "Tuve la oportunidad de coger esta ferretería, y aquí llevo siete años", añade este ferretero quien matiza: "En estos años he tenido que ir reciclándome porque, pues aún conociendo muchas cosas por mi anterior trabajo en el almacén, hay otras muchas nuevas en ferretería que se van incorporando y que hay que ofrecer al cliente". Le conoce todo el mundo en la zona. Su forma de trabajar le ha hecho ganarse la confianza de toda su clientela, algo que también genera Javier Rodríguez Albuerne, ambos al frente de la ferretería El Puente.

José Manuel González y Javier Rodríguez, en una de las zonas de su ferretería, en Soto de Luiña. Ana Paz Paredes

"No sólo es que tengas de todo o casi todo y que la gente no tenga que desplazarse a Avilés o a una gran superficie a buscarlo, también es importante el trato, el que la gente pueda venir a consultar, a preguntar, que para eso estamos también. Es muy fácil comprar por internet, pero luego cuando hay un problema se necesita la persona, y ahí estamos nosotros", recalca Javier Rodríguez quien, tras perder su trabajo como delineante en Avilés cuando llegó la crisis de la construcción, se incorporó muy pronto a la ferretería de Soto.

"Mi padre era albañil y yo ya desde joven controlaba un poco el oficio y los materiales", recuerda Javier. José Manuel añade que "aquí se vende de todo pero sobremanera pintura, mucha pintura que es nuestro fuerte, y también material de fontanería y de electricidad. También reparamos máquinas de todo tipo, algo que se le da muy bien a Víctor".

José Manuel González selecciona material para un cliente. Ana Paz Paredes

Ambos están casados y tienen hijos. Ninguno cambiaría el lugar donde vive, ni su trabajo. Creen que se puede emprender en el medio rural pero, como muchos otros, también opinan que hay que dedicarle muchas horas al trabajo "Yo estoy aquí a las ocho de la mañana y no marcho hasta las nueve de la noche", recuerda José Manuel quien siempre quiso vivir y trabajar donde hoy lo hace, como hizo siempre.

Centenario edificio en cuyo bajo se encuentra la ferretería El Puente, en Soto de Luiña. Ana Paz Paredes

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