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Daniel Ripa Diputado de Podemos, exlíder de la formación, ahora expedientado por la nueva dirección

"Trabajaré por un frente amplio de la izquierda en Asturias, aunque me expulsen de Podemos"

"Da la sensación de que la actual dirección tiene pánico a perder unas futuras primarias y para evitarlo la solución es doparlas"

Daniel Ripa, en la Junta General. | Fernando Rodríguez

Daniel Ripa fue el primer coordinador autonómico de Podemos Asturies. Hace seis meses, Sofía Castañón le arrebató el liderazgo en unas reñidas primarias. Ahora, el aún diputado de Podemos, crítico con la gestión d la actual dirección, afronta un expediente por infracción grave que puede acarrear una expulsión. Después de una sanción similar a otro dirigente, Andrés Ron, Ripa cree que hay una estrategia para eliminar a cargos de Podemos de cara a que el partido tenga una voz única en la futura conformación de Sumar, el frente amplio de la izquierda que impulsa Yolanda Díaz.

–¿Qué está pasando en Podemos Asturias?

–Creo que dos cosas en paralelo: una interna y otra externa.

–Vamos con la interna.

–Hay una decisión política de llevar a cabo una expulsión coordinada de las personas que estuvieron conmigo en las pasadas primarias. No parece creíble que, de repente, todas las personas de un espacio político resulta que han cometido irregularidades y deben ser expulsadas de forma fulminante. Lo que hay es un pretexto de cacería para eliminar ese espacio político de Podemos.

–¿Por qué?

–Piensan que las futuras primarias al parlamento autonómico repiten el esquema de las de hace seis meses. Pero eso es un error: no serán un debate de si Ripa sí o no. Estamos en un nuevo tiempo, en el que se plantea un frente amplio más grande que nosotros. Sobre ese nuevo horizonte han de ir las primarias.

–Bien, ¿cuál es la cuestión externa?

–Es evidente lo que intentan Adrián Barbón y el PSOE: una reconstitución del espacio político y parlamentario de Asturias. Barbón quiere ocupar el espacio que en Cantabria, por ejemplo, representa Revilla, o Feijóo en Galicia: ir al centro con un componente identitario. Y en esos planes un acuerdo de izquierdas es incómodo. Por eso se acerca a Ciudadanos. Además, Barbón establece un fuego de distracción, diciendo: «Hago esto porque no hay alternativa». Y así se dice que los de Podemos somos unos agitadores, o que yo traté mal a Javier Fernández. El PSOE se ha dedicado a trasladar la idea de que si se eliminan a ciertos sectores de Podemos es posible un entendimiento entre ambas fuerzas. Y hay gente en nuestro partido fascinada con eso. Pero mire lo que pasó en Foro, o en Ciudadanos. Barbón dice: «Si os acercáis a mí os daré una salida de acuerdos». Pero llegas a eso perdiendo tu apoyo social. Y hacia Podemos el mensaje ha sido: «Si elimináis a Ripa tendréis apoyo, pero desapareceréis».

–¿Cree que todo es un subterfugio?

–El objetivo de Barbón es ocupar el centro izquierda y hacer desaparecer a Ciudadanos y a Podemos. En toda la legislatura ha jugado a acuerdos con las fuerzas conservadoras. Por eso no es casual que Barbón opine sobre mi proceso interno en Podemos: es fuego de distracción para justificar el acuerdo con Ciudadanos.

–Pero quien le abre un expediente es su partido, no Barbón.

–Claro, es una decisión orgánica para acabar con ciertos dirigentes justo antes de unas posibles primarias que podrían perder. Repase: en seis meses, tras ganar las primarias, la actual dirección de Podemos denuncia supuestas irregularidades de mi gestión de las que nunca más se supo, se paralizan los órganos de control, se despide a los trabajadores, se cierra la sede de Podemos, se envía a Madrid el dinero de los proyectos sociales, los diputados se suben el sueldo… y Podemos desaparece de la vida política. Ha habido movilizaciones masivas en el Occidente y Sofía Castañón no ha puesto un pie allí. Hay pánico a perder unas futuras primarias y la manera de evitarlas es dopándolas.

–Usted denunció en su día amenazas de la dirección estatal de Podemos si se presentaba a las primarias.

–Y se han cumplido. Me metieron en un despacho y me dijeron que tenían denuncias que podrían inhabilitarme, que podrían activarse si me presentaba. Ahora ya veo que se han activado.

–¿Cree que los recientes expedientes tienen que ver con el proceso para constituir el frente amplio de Yolanda Díaz?

–Sí, hay pánico. Hay quienes lo ven como un riesgo, mientras que otros creemos que es una oportunidad. Yo no creo que vaya a desaparecer Podemos; al contrario, crece. Pero hay quienes defienden un cierre político, bajo un caparazón. Otros defendemos que eso complementa a Podemos, por lo que se genera un recelo, un clima de tensión.

–A la dirección de Sofía Castañón le ha extrañado que usted haya aireado que se le expedienta.

–Yo no he hablado de muchas situaciones internas: me quitaron la portavocía, se me retiró la iniciativa parlamentaria… y mi respuesta ha sido lo que me parecía más leal: trabajar al máximo en el Parlamento en nombre de Podemos.

–Se le acusa de nombrar responsable de comunicación en el partido a alguien en contra de los estatutos.

–En el proceso de alegaciones demostraremos que lo mismo de lo que se me acusa lo hizo Sofía Castañón hace cinco meses e incluso Pablo Iglesias. Y no contraviene los estatutos. Los tribunales han desestimado acusaciones similares. Y en todo caso creo que la expulsión no es el camino.

–¿Se cerraron en falso las pasadas primarias? Fue un proceso tenso. Mirando atrás, ¿cree que ya se aventuraba esta fractura?

–Le recuerdo que esas primarias nacen después de que a mí se me encierra en un despacho y se me dice que o me aparto o me inhabilitan. Hubo una estrategia de tomar Asturias desde Madrid. Nosotros defendíamos que la izquierda de Asturias siempre ha tenido su autonomía, es algo que ocurre en el PSOE y en IU. Somos así, la situación de Asturias es singular. Y ya entonces estaba la tensión soterrada por el proyecto de Yolanda Díaz. Nosotros defendíamos que había que ir a un frente amplio, más aún cuando hemos perdido la mitad de los votos. Es necesario un proyecto que nos desborde y con protagonismo de la sociedad civil. Si no, será imposible condicionar al PSOE. Desgraciadamente, la actual dirección de Podemos acabará donde estábamos nosotros, ya lo verá; solo hay la vía de forzar al PSOE a un acuerdo de izquierdas.

–¿Hubo otra forma de resolver esto?

–Sí, a través del diálogo. Pero no se hizo eso. Se conformó una ejecutiva en la que el cien por ciento eran gente de Sofía Castañón pese a los resultados. Hubo la creencia de que el uso del poder con la fuerza y arrasando te hace más fuerte: al contrario, te hace más débil. Estamos generando bochorno entre nuestros votantes, hay que buscar soluciones políticas.

–¿Cuáles?

–El diálogo, retirar las expulsiones. Tenemos que hablar de un horizonte colectivo. Por ejemplo, convendría organizar un 8 de septiembre con todas las fuerzas de izquierdas de Asturias. Y que luego las disputas se diriman en unas primarias.

–Es un poco paradójico ir a un proceso de unidad de la izquierda partiendo de expulsiones.

–Un frente amplio ha de serlo con independencia de las diferencias personales y organizativas. Y eso ha de ir más allá de Podemos e IU. Si no, no es un frente amplio, es una sopa de siglas. Y vemos que en Francia no ha ido mal con Mélenchon, tampoco en algunos países de Hispanoamérica. La alternativa es un Barbón con las manos libres ocupando un espacio de mayoría absoluta. Esta fractura ayuda a ello. El PSOE estará brindando sobre mi epitafio.

–¿Sopesa formar un partido?

–Estoy en un partido, soy uno de los fundadores de Podemos.

–Imagine que le expulsan. ¿Estará en la construcción del espacio de Yolanda Díaz?

–Participaremos, claro, representamos un espacio político. De otro modo sería inconcebible. El tema no es si Sumar (el nombre de la plataforma de Díaz) va a pasar por Asturias, sino si Asturias va a pasar por sumar. Estas expulsiones, y las que me temo van a venir, son incomprensibles en ese marco. Aquí hay dos escenarios: o un PSOE con casi mayoría absoluta, o un PSOE que dependa necesariamente de una coalición amplia de izquierdas que condicione su Gobierno.

–¿Ha hablado con Sofía Castañón?

–No. Hace días me escribió diciendo que me contactarían, que recibiría una cosa. La cosa que recibí fue mi expediente.

–¿Y qué han hecho ustedes?

–Andrés Ron se dirigió a ella para pedir una reunión política con el fin de desbloquear la situación. La respuesta es que no hay nada que hablar de una cuestión reglamentaria.

–Usted fue uno de los fundadores de Podemos en Asturias, lo ha dicho. Con la vista a atrás, ¿qué le dicen quienes les votaron?

–Hay un sentimiento doble. Creo que hubo criterios de la nueva política que no fuimos capaces de desarrollar. Podemos y Ciudadanos no han sido lo bastante horizontales y no supimos hacer que los conflictos internos quedasen dentro. No hemos sabido gestionar las diferencias de una forma constructiva. Los partidos tradicionales, en este sentido, lo han sabido resolver mejor. Mire Andalucía: después de todo, los partidos de la izquierda van a tener que alcanzar acuerdos. ¿Para qué entonces todos los líos? ¿Para acabar juntos? Pero también hay mucho orgullo de lo conseguido: pienso en la subida del salario mínimo, los Eres, los avances en igualdad y en feminismo. Y también se han hecho cosas en Asturias. Hay orgullo por lo logrado y tristeza por la gestión interna.

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