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En corto y por derecho

El último fichaje de Víctor Vázquez

El exdirector de Recursos Naturales del Principado se jubila con espicha, amigos y numerosos regalos

Por la izquierda, Antonio Suárez Marcos, Víctor Vázquez con la camiseta del último fichaje y Herminio Sastre, en el momento de las anécdotas tras la comida.

Víctor Vázquez, exdirector de Recursos Naturales del Principado, ya ha pasado a engrosar oficialmente las listas de jubilados de este país, y lo ha hecho por todo lo alto, con una espicha a la que no faltaron la mayoría de sus mejores compañeros de trabajo.

Fue el propio homenajeado el que puso en marcha la celebración para dar a las gracias a "aquellos con los que más a gusto estuve en todos estos años", con pitanza en Casa Fran de Lugones porque es uno de sus sitios favoritos y donde se escancia "la mejor sidra de Asturias", Vázquez dixit en varias ocasiones. Así que con motivo de la despedida, los colegas de tantos años no dejaron escapar la ocasión de festejar como se merecía, y prepararon para la cita una batería de regalos que el recién jubilado no se esperaba. Entre ellos triunfó de manera especial la camiseta bautizada como la del "último fichaje".

No es que Vázquez acabe de ingresar en ningún equipo o sociedad secreta: se trata de una prenda de algodón con una foto estampada del último día que fichó en los tornos de la Consejería, un recuerdo perenne de que a partir de ahora, fuera del trabajo como en ningún sitio.

Reconoce Vázquez en petit comité que "no quería nada porque me dan mucha vergüenza estas cosas", pero al final se fue para casa cargado con un montón de obsequios, muchos de ellos libros, porque ahora se va a dedicar a escribir todo lo que tiene pendiente y todo puede servir como fuente de inspiración.

Asistieron cerca de cuarenta personas al homenaje. Entre ellos, Herminio Sastre, que apostó por Vázquez como director general de Recursos Naturales; Antonio Suárez Marcos, que fue su primer jefe y se encargó de contar numerosas anécdotas del Ayuntamiento de Avilés allá por el año 79, o Teresa Sánchez Corominas, que fue su mejor pupila y acabó siendo su jefa. Otros, como Pedro de Silva, no pudieron acudir a los fastos pero le desearon lo mejor para su nueva etapa vital. Un nuevo episodio en su existencia que, como él mismo señala, estará marcado por "el disfrute y la escritura", a la que ya se ha entregado de forma ferviente porque tiene aún mucho que redactar. Que sea por mucho tiempo y con mucha salud.

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