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Cabueñes llena su UCI y el HUCA abre una planta covid entre quejas del personal

Salud, que estima que la región ya está en riesgo alto, huye del alarmismo, apela a la responsabilidad y descarta nuevas restricciones

Una de las plantas del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) destinada a enfermos de covid. | Irma Collín

Asturias ha entrado en nivel de "riesgo alto" de covid mientras la plantilla de la sanidad pública se encuentra bajo mínimos, sobre todo por la falta de enfermeras debido a las bajas y a la ausencia de personal que se encuentra de vacaciones o disfrutando de sus descansos. Sin embargo, no será necesario por ahora adoptar restricciones.

El consejero de Salud, Pablo Fernández, descartó ayer que la entrada de Asturias en "riesgo alto" pueda entrañar la toma de "medidas tan drásticas como en el pasado", al menos de momento. El Principado prefiere mantenerse en el territorio de las recomendaciones aunque vuelve a insistir en los mensajes de prudencia a la población. Tampoco tiene previsto dar la baja laboral a los trabajadores que sean positivos en coronavirus, como ya ha decidido Cataluña, porque en Asturias "la situación no es la que se ha alcanzado en otros territorios, como Madrid, Cataluña y Galicia".

Asturias estaba este martes en el nivel medio de riesgo pero los técnicos del Principado estiman que ayer ya alcanzó la situación de riesgo alto, al igual que la mayoría de las comunidades autónomas. El consejero de Salud confirmó que, de momento, no se plantea implantar restricciones o medidas adicionales en eventos multitudinarios, a la vez que apeló a la responsabilidad individual al pedir que las personas con síntomas catarrales o gripales o que estén pendientes de recibir el resultado de una prueba covid se abstengan de mantener gran actividad social.

A estas alturas, recalcó el consejero de Salud, "las medidas ya las conocemos todos". Pablo Fernández animó a recuperar el uso de la mascarilla, sobre todo en interiores que tengan mala ventilación, así como por las personas vulnerables, un grupo en el que se encuentran los mayores de 60 años, "que en Asturias supone un porcentaje muy importante de la población". Y animó a poner la dosis de recuerdo a la gente que aún no lo haya hecho. Pablo Fernández también indicó que los técnicos del Principado prevén que los sublinajes BA4 y BA5 "ya serán el origen esta semana de en torno al 90 por ciento de los contagios". El titular de la consejería de Salud afirmó que "no se puede actuar como si no existiera la pandemia" y alertó del "riesgo que supone la aparición de nuevas variantes más peligrosas".

De momento, la presión hospitalaria por esta séptima ola del covid no parece preocupar en demasía a los responsables sanitarios. El consejero de Salud comentó que las camas hospitalarias de críticos alcanzan una ocupación del 31 por ciento, de los que solo el 5 por ciento corresponden a pacientes con covid, mientras que el resto están ingresados por otras patologías; en planta la ocupación de camas alcanza el 73,7% aunque los ingresados por covid suponen el 10,8%, mientras que el 62,9% tiene su origen en otras causas, según detalló el consejero de Salud en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno.

Pero los profesionales de la sanidad pública advierten de que la falta de enfermeras y el repunte de casos covid-19 amenaza con saturar la red sanitaria pública en las próximas semanas. El Hospital de Cabueñes de Gijón comenzó a dar la voz de alerta esta semana, cuando el ingreso de nuevos positivos, tras llenar sus dos plantas habilitadas, obligó a abrir camas de aislamiento por el resto del hospital, y ayer notificó haber llenado su ocupación en UCI. El complejo tenía un alta prevista para la jornada, pero espera un fin de semana "muy difícil". El personal prevé que a lo largo de la semana que viene, de mantenerse la presión, Gijón tenga que derivar a algún paciente crítico al HUCA. "Estamos peor ahora que en la segunda ola de noviembre; no hay personal ni forma de tenerlo", lamentaban ayer desde el hospital gijonés. El HUCA encara también el fin de semana con una ocupación al alza y abrió ayer como planta covid la 9A, que se había cerrado de cara al verano pocos días antes. El complejo tiene ahora dos plantas de positivos.

La nueva ola pandémica, explica el personal sanitario, llega a la región en el peor momento posible, en un contexto de cierre de plantas en toda la red pública, como se hace siempre, para encajar las vacaciones del personal, sumada a una escasez ya preocupante de enfermeras. El Sespa ha contratado a todas las profesionales recién licenciadas de la universidad y ya ha autorizado a varios hospitales fichar de nuevo a enfermeras jubiladas con contratos temporales hasta octubre.

El nuevo problema, en las últimas dos semanas, están siendo las ausencias no previstas de enfermeras en plantilla, con decenas de bajas por covid-19 o por incapacidad temporal por procesos de estrés y depresión. Solo en Gijón había esta última semana alrededor de un centenar de bajas tramitadas. La falta de personal afecta también a los centros de salud, y ya se ha pedido a enfermeras de hospital trabajar de forma voluntaria en sus días de descanso para hacer guardias en consultorios.

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