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Menos de 1 millón

Asturias lidera el alza de los nacimientos en España, pero las muertes disipan el efecto

El progreso de los partos hasta mayo, un 6,7%, consolida un leve repunte que se ve neutralizado por la tercera mortalidad más alta de este siglo

Con muy poco, la natalidad asturiana ha dado un salto aparentemente considerable que en realidad, sin embargo, apenas se ve. El Principado, la región que persistentemente ostenta la peor tasa del país desde mediados de los ochenta, viene de firmar el mayor incremento de los nacimientos en España, un 6,7 por ciento de ascenso hasta mayo con respecto al mismo periodo de 2021. Ha vuelto a pasar. Asturias ya ha sido en casi todos los meses de este año la región con un repunte más voluminoso de los partos, dando forma a una paradoja inaudita y a una buena noticia muy relativa, porque el aumento paralelo de las muertes, en un 2,3 por ciento en el mismo periodo, disipa gran parte del efecto de un alza insólita. Los alumbramientos computados en Asturias en los cinco primeros meses del año sólo habían crecido una vez desde 2011, pero el vistazo a la lista de los fallecimientos corta de raíz el posible festejo.

Con leves variaciones respecto al dato publicado esta misma semana por la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (Sadei), el Instituto Nacional de Estadística (INE) situó ayer al Principado en el entorno de los 2.000 nacimientos en cinco meses y confirmó la mejoría levísima de su situación respecto al año pasado. Son aproximadamente 125 partos más, pero bastan para que no haya región que iguale su 6,7 por ciento de repunte. No dan ni siquiera para una media de uno más al día, pero al menos ofrecen la imagen excepcional de Asturias liderando una estadística demográfica en España. A su 6,7 por ciento de subida sólo se acercan el 5,1 de Madrid y el 3,2 de la Comunidad Valenciana, y el Principado pulveriza ampliamente el promedio nacional del 0,37, pero para interpretar el dato habrá que tener en cuenta lo bajo que ha caído la natalidad en ésta que pasa por ser la región española menos inclinada a la descendencia: los apenas 2.000 partos de los primeros 150 días del año son el segundo registro más bajo de la serie histórica en Asturias superando solo, precisamente, a los cerca de 1.900 de 2021. De hecho, los apenas 2.000 de este año son 1.400 menos que los registrados no hace tanto, en 2009, así que si los números suben puede ser porque tal vez ya hayan tocado fondo.

Aún habrá que esperar para comprobarlo, pero el optimismo a que pudiera inducir el súbito repunte de una curva que agonizaba también se desactiva pronto, al situar a su lado la cuenta de las muertes. Ésta también asciende, sitúa su total de enero a mayo por encima de 6.000 y es la tercera más alta de la serie a estas alturas del año. Los decesos siguen triplicando a los nacimientos y su ascenso del 2,3 por ciento hasta mayo está por encima de la media nacional del 0,6, pero por debajo de los de nueve regiones. La cuenta más actualizada del INE mantiene la tendencia: está cerca de 7.000 al fin de junio, un 2,5 por ciento más que en el mismo periodo del año pasado y aún por encima del promedio español del 2,3…

Puestos uno al lado de otro, un incremento de los nacimientos del 6,7 por ciento y otro de las muertes del 2,3, cuando los alumbramientos son 2.000 y los fallecidos más de 6.000, se neutralizan y sirven a duras penas para minimizar pérdidas. A la postre, el resumen crudo da 125 nacimientos más, pero también 137 fallecimientos por encima del recuento de 2021. Pesa aquí la vitola que distingue a Asturias como el territorio más envejecido de España y en total, hasta mayo, la pérdida de habitantes por motivos vegetativos –por la diferencia entre partos y muertes– eleva muy poco el nivel del año pasado y es la segunda más abultada de la serie estadística, solo superada por la de 2020, con su inusitada hinchazón de víctimas mortales por la pandemia. Esta caída está calculada sin computar el efecto corrector de los intercambios migratorios –cuyo efecto suele ser levemente positivo en la región– y rebasa los 4.000 habitantes menos en cinco meses, a razón de un promedio de descenso insostenible de 27 asturianos menos al día, más de uno cada hora.

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