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Andrés Medina Director general de Metroscopia, empresa que realizó el sondeo autonómico encargado por el PP

"Tras la pandemia, la prioridad ciudadana es el empleo y el coste de la vida"

"Los asturianos manifiestan su temor a perder el tren del futuro y se sienten agraviados"

Andrés Medina GUILLERMO G.BALTASAR

Andrés Medina es director general de Metroscopia, empresa referente en encuestas y sondeos. Licenciado en Administración y Dirección de Empresas, tiene a sus espaldas una larga trayectoria como experto de análisis político y estrategia electoral. Trabajó en el gabinete de Presidencia del Gobierno de Mariano Rajoy al frente del departamento de Análisis y Estudios. Metroscopia realizó la encuesta encargada por el PP que coloca a este partido como hipotético ganador de celebrarse hoy elecciones autonómicas.

–¿Hay mucha cocina en la encuesta del PP de Asturias?

–Cocina ninguna. Todo sondeo requiere análisis e interpretación, mal llamada cocina, y la principal conclusión de los datos de ese sondeo es que el Partido Popular compite con el PSOE por la primera posición y protagoniza un proceso de concentración en el bloque de la derecha atrayendo al anterior votante de Ciudadanos y de Foro. Este reajuste en la derecha se replica en el resto de comunidades autónomas y se justifica en dos eventos políticos que han modificado los alineamientos electorales de forma significativa: el cambio de liderazgo en el PP y la mayoría absoluta en Andalucía. El PSOE en Asturias prácticamente mantiene los apoyos que obtuvo hace tres años, y la derecha podría conseguir la mayoría porque el PP compite en términos de igualdad con el PSOE, y Vox sería la tercera fuerza.

–Un sondeo no es un resultado matemático inapelable.

–No, no es un resultado matemático. El comportamiento humano no funciona así. La información que proporciona un estudio de opinión aislado no suele ser evidente ni autoexplicativa. Las herramientas estadísticas nos ayudan a interpretar bien la respuesta colectiva. Un sondeo viene a ser un fotograma más o menos nítido de una película en permanente rodaje: por sí solo tiene un valor descriptivo, ciertamente veraz, pero inevitablemente efímero. Lo importante es observar las tendencias. El margen de error figura en la ficha técnica que ustedes mismos publicaron, y es un margen razonable que permite ver con cierta nitidez el estado de la opinión pública. La posterior proyección de escaños con tres circunscripciones en Asturias resulta más fácil de calcular que la que hacemos para España con 52 circunscripciones.

–¿Habría variado el resultado si hubiese sido encargado por otro partido?

–Metroscopia realiza estudios para todos los partidos políticos cuando se lo solicitan. Quienes acuden a nosotros lo hacen por nuestra larga trayectoria de independencia, rigor y calidad. No tenemos vinculación con ningún partido político ni medio de comunicación, y esa independencia, partidista y editorial, es muy bien valorado por nuestros clientes, que saben que se les va a decir la verdad, salgan o no favorecidos en la foto.

–Algún dirigente socialista ha dicho que no se fía de "encuestas encargadas".

–Y cuando esa persona que usted dice quiere una encuesta, ¿qué hace?. Supongo que encargará un sondeo. Todas las encuestas son encargadas. Ahora, si lo que se pretende decir con esa expresión es que se trata de una encuesta "a la carta", entonces solo le puedo recomendar dos cosas: o que encargue un sondeo a Metroscopia y experimente un buen servicio de calidad, o que le pregunte a sus compañeros socialistas de otras regiones que nos encargan estudios.

–¿Es compatible esa encuesta con otras que den un resultado sensiblemente distinto?

–Metroscopia, como es lógico, solo puede hablar de los estudios que realiza, no de lo que puedan hacer los demás. Para nosotros es muy importante la recurrencia; es decir, hacer sondeos continuados que permitan detectar bien los posibles cambios de opinión en la sociedad. En Asturias, en concreto, por unas razones o por otras hemos tomado el pulso ciudadano en el Principado cerca de diez veces desde que estalló la pandemia. También es fundamental para nosotros la calidad de los cuestionarios. En nuestras conversaciones con los ciudadanos, personas hablando con personas, la intención de voto tiene su espacio, pero el protagonismo es para el resto de preguntas que nos permiten comprender las motivaciones y el estado de ánimo. Es importante entender que la estimación de voto es un punto de llegada que solo se puede alcanzar si previamente se ha recorrido el largo camino que requiere analizar en profundidad la sociedad.

–La encuesta dibuja a unos asturianos quejosos de discriminación respecto al resto de España.

–La sociedad asturiana se siente agraviada por el trato que recibe por parte de la administración central en comparación con otras comunidades autónomas. Desde hace muchos años, los asturianos vienen manifestando su temor a perder el tren del futuro y de las oportunidades. Una vez superada la peor parte de la pandemia, la prioridad ciudadana vuelve a ser el empleo y la evolución del coste de la vida. Adrián Barbón ha sido el presidente de los cuidados y de la atención a los mayores durante la pandemia. En los sondeos que hicimos en Asturias durante 2020 y 2021 vimos cómo su figura pública creció y quedó muy reforzada, y eso tuvo un reflejo en la intención de voto. Fue un tiempo en el que los Gobiernos autonómicos realzaron su imagen ante los ciudadanos. Pero ahora, desde que concluyó la vacunación, la jerarquía de prioridades y preocupaciones ciudadanas ha cambiado. El contexto actual está mucho más condicionado por la evolución de los precios y el coste de la vida que por la crisis sanitaria. Ese contexto es favorable para el PP, que es percibido, como suele ser usual en España, como el partido de la gestión económica.

–¿Cómo evalúa la encuesta el perfil de Teresa Mallada?

–Hoy por hoy, en Asturias solo hay dos figuras políticas con un grado de conocimiento elevado: el presidente Barbón y la líder de la oposición Mallada. Esto es lógico y es un patrón que encontramos en otras comunidades. El indicador de liderazgo tiene un valor relativo, la historia electoral en nuestro país está repleta de líderes con una gran aceptación social que luego no tuvieron el mismo apoyo en las urnas. Y viceversa, figuras con liderazgos divisivos que obtenían un gran respaldo en votos. Hablando de Teresa Mallada, la virtud más reconocida por los asturianos es su competencia y capacidad. Dos de cada tres ciudadanos consideran que está preparada para presidir. Su mayor dificultad será tratar de conseguirlo desde la oposición, algo que, desde luego, no es nada fácil. Un dato para tener en cuenta es que desde que estalló la pandemia ha habido en España seis elecciones autonómicas y en todas ellas quien presidía la comunidad antes de las elecciones lo continuó haciendo después de las elecciones.

–Las encuestas se realizaron tras las elecciones de Andalucía.

–Las elecciones andaluzas de junio, sin duda, son muy importantes para entender el tiempo político electoral que estamos viviendo. La victoria del PP en Andalucía fue incluso más contundente de lo esperado en un primer momento y ha provocado un efecto contagio en el resto de territorios. Si ampliamos la mirada, veremos que las andaluzas son el tercer eslabón de una cadena de resultados iniciada tras los fallidos intentos de moción de censura hace poco más de un año en Murcia y Castilla y León, que le supusieron a Ciudadanos su práctica desaparición al perder el sentido de la utilidad del voto y propició la concentración en el bloque la derecha. Ese proceso de concentración del voto en torno al PP fue exitoso en Madrid y en Andalucía, e incompleto en Castilla y León, ya que fueron unas elecciones no deseadas, mal explicadas y convocadas en plena ola de contagios. Hasta las próximas autonómicas y municipales queda mucho tiempo y hay margen para que las cosas cambien.

–Esas elecciones son en un año. Los dirigentes regionales insisten en que hay que distinguir escenarios. ¿Lo hace el votante?

–En una elección, el electorado responde en cada urna las preguntas planteadas en cada momento. El comportamiento electoral claro que puede variar en función del rango de cada elección. Así se explica que en algunos lugares pueda existir el voto dual; es decir, personas que con una mano optan por una papeleta en la urna de municipales y, en el mismo acto, con la otra mano escogen una papeleta diferente para las autonómicas. Pero todos esos comportamientos electorales no se pueden desligar de un contexto general que, hoy, es el que estamos comentando.

–¿Cómo evoluciona la posición política de los españoles?

–En Metroscopia realizamos al año alrededor de 120.000 llamadas telefónicas con personas diferentes que en conjunto representan estadísticamente a la sociedad española, esto es crucial. Se trata de una conversación permanente con la ciudadanía, en la que la política ocupa el lugar que le corresponde. Nuestras conversaciones giran en torno a una multitud de asuntos de interés para nuestros clientes, que en su mayor parte son empresas privadas que consideran una ventaja competitiva la forma en la que Metroscopia les ayuda a entender bien la sociedad en la que operan. En el momento actual, la española es una sociedad cansada y consciente del horizonte de incertidumbre que nos espera a la vuelta del verano. Al inicio del año, el ánimo ciudadano predominante era la ilusión, pero giró hacia el cansancio y la desesperanza tras el estallido de la guerra de Ucrania y sus posteriores consecuencias, con mención especial a la evolución de los precios. En este 2022 se manifiesta la fatiga generada por la intensidad política de los años 2018 y 2019 y el estrés pandémico de los años 2020 y 2021. La incertidumbre vuelve a predominar, con todo lo que eso conlleva.

–Hasta el CIS da una victoria al PP nacional. ¿Coincide con lo que ustedes observan e interpretan?

–Sobre las elecciones en Andalucía, quizá lo apropiado sea entenderlas más como una consecuencia que como una causa. El contexto general ha cambiado y los alineamientos electorales, que son reactivos, se ajustan. La pandemia ha sido sustituida por un contexto donde la inflación y las consecuencias económicas de la guerra en Ucrania son protagonistas. El movimiento político más importante que se ha producido en el último año y que condicionará el resultado electoral es el proceso de absorción de Ciudadanos por el PP. Además, el relevo en el liderazgo del Partido Popular nacional parece haber acelerado esta pauta. En el hipotético caso de unas elecciones generales inmediatas, el PP sería hoy la fuerza más votada a mucha distancia del PSOE. Los bloques ideológicos que estaban empatados en 2019 se han desequilibrado y ahora la derecha aventaja a la izquierda con claridad y la suma de PP y Vox superaría la mayoría absoluta.

–¿La izquierda tiene margen para variar?

–El caso de la izquierda es el contrario, su proceso es de dispersión. El bloque se encuentra dividido y los votantes lo perciben. Para tener oportunidades tendrá que conjugar dos cosas: evitar la fuga de votantes socialistas hacia el bloque de la derecha y volver a movilizar al votante de izquierdas fatigado y desconectado. Pero los diagnósticos son diferentes, mientras en el PSOE el problema es de demanda, en Unidas Podemos es de oferta. Me explico. El cansancio y pesimismo instalado entre los votantes socialistas propicia que cerca del 10% de sus votantes optaría ahora por el bloque de la derecha y solo un 55% volvería a votarle hoy. A la izquierda del PSOE, la gran incógnita es saber cómo quedará articulada la oferta electoral en ese espacio político. Aún se desconoce el alcance real de la plataforma liderada por Yolanda Díaz. En los sondeos que Metroscopia ha realizado esta misma semana, la marca Sumar, de Yolanda Díaz, estaría rondando ya el 3%. Si esa disgregación del voto por un exceso de oferta electoral se mantiene el año que viene tendrá una fuerte penalización a la hora de convertir votos en escaños.

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