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La inexplicable desaparición del montañero gijonés en una ruta de Cabrales que había hecho cuatro veces: "Para un paseín de una hora, solo llevaba una cantimplora"

Javier Amigo no llegó a la comida en Poncebos donde le esperaban sus compañeros del Grupo Xove de montaña y su mujer, que se pone en lo peor: "La única explicación es un accidente"

La canal del Texu, donde desapareció Javier Amigo (en el círculo).

La búsqueda del gijonés Javier Amigo en la canal del Texu, que une Poncebos con Bulnes, resultó infructuosa a lo largo del domingo y el luneas. «Cada hora que pasa es peor. Para un paseo de una hora solo llevaba con él la cantimplora de agua, ni ropa de abrigo ni comida ni nada, con un sol de restallu. La intención era subir a Bulnes a tomar el vermú allí con los del grupo de montaña y luego bajar a comer a Poncebos. Empecé a preocuparme cuando llegamos a comer a Poncebos a la hora reservada, a las dos, y no estaba». Elvira Fernández, mujer de Javier Amigo Coto, explica así cómo vivió los primeros momentos de angustia el pasado domingo por la desaparición de su marido en una ruta que él había decidido hacer andando por quinta vez, mientras su mujer y su cuñada optaron por subir en funicular. Todos se iban a encontrar en Bulnes con los integrantes del Grupo Xove de montaña, que había hecho la travesía entre Fuente Dé y Bulnes, con noche en el refugio del Urriellu. «Nosotros no podíamos hacer la ruta, pero decidimos ir a pasar el día con ellos», explica la mujer. La pareja es socia de ese club de montaña vinculado al gijonés Hospital de Jove.

La mujer pide ayuda a cualquier persona que haya podido ver a su marido el domingo en algún tramo de la Canal del Texu –ruta que ese día estaba concurrida, explica– poniéndose en contacto con la Guardia Civil de Cangas de Onís para facilitar las tareas de búsqueda de este vecino del barrio gijonés de El Cerillero, acostumbrado a hacer caminata diaria hasta la Campa Torres o incluso hasta Candás o Luanco. Cuando desapareció vestía una camiseta azul celeste intenso de su grupo de montaña y, debajo, una camiseta azul marino con tirantes, además de pantalón corto caqui, una mochila tipo bandolera y gafas de sol graduadas. A Elvira Fernández le queda poco resquicio para el optimismo. Al tratarse de una ruta sin desviaciones posibles y que su marido conocía a la perfección, al igual que el entorno de los Picos de Europa, se pone en lo peor y piensa que la única explicación es que sufriera «algún accidente y haya caído por algún acantilado a un sitio con mala visibilidad».

Javier Amigo llevaba el teléfono móvil. Su mujer se hartó de llamarle, saltando automáticamente el buzón de voz, lo que indica que está en una zona sin cobertura, pero él, si estuviera consciente, podría haber intentado llamar al 112, algo posible aun sin cobertura. «La Guardia Civil peinó todo, bajó el río haciendo barranquismo y fue hasta Caín, el Urriellu, la Vega de Pandébano y Camburero por si había decidido hacer otra cosa», explica. «La sospecha que tenemos es que Javi en ningún momento llegó a Bulnes», agrega la mujer, que añade que un camarero del pueblo no reconoció a su marido como la persona que «se había pensado que podía ser».

Elvira Fernández ve pocos motivos para la esperanza, temiéndose lo peor para su marido, que ya ha pasado «dos noches a la intemperie, sin comida ni agua». En la del domingo la temperatura fue relativamente suave, pero la de ayer se preveía peor en un día «en el que no levantó la niebla en ningún momento» y estaba empezando a orbayar cuando la mujer decidió regresar a Gijón para acompañar al hijo de la pareja, de 21 años.

Apunta que el domingo fue un día de calor en el que «igual estábamos a 28 grados y en caliza, que refleja el sol, sin brisa y a 700 u 800 metros de altura». Estuvo preguntando a todo el que pasaba por Poncebos si lo habían visto. «Llevaba saliendo a la montaña desde que era crío; con 17 años ya subió el Camburero y hace dos semanas estuvo en el Jultayu. Estaba acostumbrado a salir al monte, conocía la zona y disfrutaba muchísimo caminando», asegura. Jubilado de la hostelería y trabajador de la ONCE, Javier Amigo optó por hacer una caminata sencilla para él, mientras Elvira Fernández y su hermana eligieron subir en funicular a Bulnes.

«Llevaba saliendo a la montaña desde que era crío; con 17 años ya subió el Camburero y hace dos semanas estuvo en el Jultayu. Estaba acostumbrado a salir al monte, conocía la zona y disfrutaba muchísimo caminando»

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El desaparecido salió de Poncebos a las diez y cuarto de la mañana. La mujer y la cuñada se encontraron en Bulnes con los miembros del Grupo Xove que estaban bajando del Urriellu. Habían pasado tres horas desde que Javier Amigo había iniciado una ruta que se hace en una. Todos habían quedado a comer en Poncebos a las dos y la mujer avisó a los montañeros del Grupo Xove que decidieron bajar andando de que tendrían que cruzarse con su marido. Pero nada. Tras avisar al 112, el helicóptero de rescate dio varias pasadas y luego derivó el trabajo a la Guardia Civil de Cangas de Onís, que hoy seguirá con la búsqueda. Mientras, la mujer está «dejando las horas pasar y esperando a que la Guardia Civil haga su trabajo».

La preocupación también es compartida por sus compañeros del Grupo Xove, que habían reservado tres cubiertos más en la comida tras la travesía en Poncebos, a la que se iban a unir Javier Amigo, Elvira Fernández y la hermana de esta. «No sabemos qué ha podido pasar en los 3,5 kilómetros que separan Poncebos de Bulnes, un tramo corto que no debería tener ninguna pérdida. La única dificultad es que patines sobre regodones, sobre gravilla. Es más difícil para bajar que para subir», explica Luis Gutiérrez, secretario del colectivo.

El Greim de la Guardia Civil ha solicitado al SEPA su colaboración para el rastreo que se está desarrollando la canal del Texu, en Cabrales. En concreto se ha movilizado la Unidad de Drones de Bomberos de Asturias y efectivos del parque de Cangas de Onís.

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