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Luarca llora a José Rafael Manrique, el joven de 16 años que perdió la vida en un accidente de bicicleta: "Nos deja ese coraje para seguir adelante"

Su familia y amigos le dieron el último adiós en la iglesia parroquial, donde su padre, John Manrique, desgarrado, agradeció el apoyo

Luarca llora a José Rafael Manrique, el joven de 16 años que perdió la vida en un accidente de bicicleta: "Nos deja ese coraje para seguir adelante"

El joven de 16 años que sufrió un accidente de bicicleta la semana pasada en Luarca (Valdés) no pudo superar sus lesiones. José Rafael Manrique Valdivia falleció días después de haberse caído desde una altura de diez metros a la entrada de la villa blanca. Este jueves, su familia y amigos le dieron el último adiós en la iglesia parroquial, donde su padre, John Manrique, desgarrado, agradeció el apoyo y recordó con tiernas palabras al chico: «Maldita la muerte que nos quita a un ser de profunda nobleza, de profundo cariño, que nos deja esa fuerza, ese valor y ese coraje para poder secar nuestras lágrimas y seguir adelante».

No había consuelo posible para su familia, y los amigos del joven estaban conmovidos. Manrique sufrió un terrible accidente el pasado 29 de julio cuando discurría en bicicleta por la carretera AS-36, que une Valdés y Villayón, desde La Granda, localidad a la que se trasladó con su familia hace unos meses desde Perú. El menor se precipitó a la altura de una curva pronunciada, despeñándose unos diez metros hacia un camino que pasa por delante de los bloques de la avenida de La Estación, en la entrada de Luarca. 

Fue atendido por el equipo sanitario del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA). Tenía lesiones en la cara, un brazo y una pierna. Debido a la gravedad de su estado fue trasladado al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), donde, pese a los esfuerzos de los facultativos, no pudo reponerse de los daños sufridos por el terrible impacto tras salir disparado por encima del guardarraíl. 

Manrique era un joven de excelente expediente académico. Un chico muy inteligente que, en su país natal, acudía a un centro educativo para estudiantes de altas capacidad. En Luarca también dio cuenta de sus posibilidades para aprender y atesorar conocimiento entre sus profesores. Y tenía aún muchos sueños por cumplir. Tal y como expresó su padre, John Manrique, era también un hijo muy bueno y un ejemplo para sus hermanas. «Es muy injusto», repetía la familia a sus allegados, incapaces de comprender el fatal desenlace. 

El padre del chico finalizó sus palabras de agradecimiento y recuerdo con un intenso alegato dirigido a los amigos de su hijo, que acudieron al funeral muy disgustados y conmocionados. «Nunca desdeñen, nunca se queden, cuando tropiecen sacúdanse de polvo y paja y continúen un camino para los que vienen detrás. Ustedes enaltecen, de ustedes es el futuro de este hermoso país, sepan valorar, sepan reconocer el cariño, el esfuerzo, el sacrificio que les dieron sus padres, sus amigos, su familia. Hagan crecer y desarrollar esa nobleza y sentimientos como seres humanos».

El joven llevaba unos meses viviendo en la localidad valdesana de La Granda, a donde había llegado desde Perú con su madre, Madeleine Valdivia, su marido, Armando, quien es natural de Valdés, y sus hermanas, Rafaela Sofía y Balbina Elena. En el país andino dejó a abuelos, tíos y primos, quienes este jueves siguieron en directo la despedida del joven a través de los teléfonos móviles. 

El funeral se celebró en la iglesia parroquial de Luarca, donde el sacerdote, Pedro Fernández, dedicó unas palabras a la familia en su homilía. «La vida terrenal es finita, depende de un hilo muy fino, pero también es cierto que cuando la muerte llega por sorpresa y a una edad en la que no tendría cabida de forma natural provoca sobresalto, frustración y nos deja descolocados. No hay palabra humana que lo justifique», sostuvo. Pero les dio un mensaje de esperanza a través del «camino de Cristo»: «Ante el dolor y la tristeza que tiembla en vuestro corazón, creed en Dios porque el Padre es el Dios de la vida y del amor». 

No había consuelo posible para la familia del joven de 16 años, que disfrutaba de un paseo en bici de verano cuando se produjo el fatal siniestro, que ha dejado un gran impacto en la sociedad valdesana. Los vecinos acudieron a la despedida religiosa para dar su pésame a los padres y hermanas del chico, que recibieron múltiples visitas en el tanatorio de Valtravieso. Manrique deja un profundo dolor en sus seres queridos que, como dijo su padre, tomarán su ejemplo de nobleza para seguir adelante. 

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