El Servicio de Salud del Principado (Sespa) ha elaborado un procedimiento de actuación ante casos de sumisión química, que se activará por primera vez este fin de semana, coincidiendo con el Descenso Internacional del Sella.

Profesionales de los dispositivos de emergencias evaluarán la situación clínica, emocional y personal de las posibles víctimas. En caso de sumisión química sin sospecha de abuso sexual, los equipos sanitarios realizarán un parte de lesiones y alertarán a las fuerzas de seguridad a través del 112. Si hay sospecha de agresión sexual, derivarán a la persona afectada a las urgencias hospitalarias, donde se seguirá el protocolo específico. Además, se valorará su estado por si precisa asistencia psicológica.

Si se trata de menores de edad, se ofrecerá apoyo psicosocial y acompañamiento en todo el proceso. También se comunicará la situación a la familia, y se informará sobre las consecuencias del parte de lesiones y la importancia de la denuncia.

El concepto de sumisión química se emplea para hacer referencia a la administración de sustancias psicoactivas a una persona con fines delictivos o criminales. Estas sustancias, que modifican el grado de vigilancia, consciencia y capacidad de juicio de las víctimas, se caracterizan por ser insípidas, incoloras e indoloras, de acción rápida, corta duración y fácil administración. Son eficaces a dosis bajas y sus efectos son similares a los de una intoxicación etílica, por lo que la afectación al estado de conciencia es relativamente rápida y prolongada. En su mayoría, se administran por vía oral y, eventualmente, también intramuscular o subcutánea.

Algunos de los síntomas de la sumisión química son la amnesia anterógrada (es decir, la incapacidad para memorizar hechos nuevos), sedación, efectos alucinógenos, con desorientación temporal y espacial; desinhibición y parálisis o dificultades de movilidad. Asimismo, pueden causar alteraciones visuales, en el habla y del equilibrio, entre otras.