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Nuevos compromisos del Gobierno central con la región

"El ritmo de las obras en la ‘Y’ no lo marca el dinero, sino su complejidad", alega el Ministerio

El secretario general de Infraestructuras anuncia la apertura de Salas-El Regueirón este año, Cornellana-Salas en 2023, y la vía rápida a Ponferrada a partir de 2030

Por la izquierda, José Luis Carrera, Alejandro Calvo, Xavier Flores, Delia Losa, Jorge García y Mireya Muñoz, ayer, junto al argayo de Casazorrina. | Ramón Díaz

Este otoño, apertura del tramo de autovía Salas-El Regueirón; en 2023, entrada en servicio de Cornellana-Salas y reparación del argayo de Casazorrina; también el año que viene, revisión del proyecto de El Regueirón a La Espina; y a partir de 2030, vía rápida de La Espina a Ponferrada. El secretario general de Infraestructuras del Ministerio de Transportes, Xavier Flores, puso ayer fechas –aproximadas– a las obras y proyectos pendientes en el suroccidente asturiano. Fue durante una visita a esas mismas obras junto al consejero de Medio Rural, Alejandro Calvo; la delegada del Gobierno, Delia Losa; el viceconsejero de Infraestructuras, Jorge García, y la ingeniera jefa de la Demarcación de Carreteras del Estado en Asturias, Mireya Muñoz. Sobre la construcción del tercer carril de la "Y", resaltó que el ritmo de los trabajos no está marcado por el dinero disponible, sino por sus condicionantes técnicos y por la necesidad de mantenerla abierta al tráfico.

Tercer carril de la "Y".

"Es una obra de una extrema complejidad y con muchos condicionantes", resaltó el responsable de Infraestructuras. Subrayó el hecho de que la "Y" registre más de 50.000 vehículos diarios; que el firme sea de hormigón, lo que supone "unas características especiales y diferentes a lo que es habitual"; y los condicionantes "medioambientales y sonoros". Todo ello, junto a la necesidad de mantenerla operativa, obliga, por ejemplo, a que los trabajos sean "exclusivamente nocturnos". Explicó que el ritmo de las obras no viene en este caso marcado "por tener más o menos dinero, sino por las cuestiones técnicas asociadas". "No vamos a cerrar durante cuatro, cinco o seis meses la ‘Y’, de ninguna manera; no se entendería", abundó Flores. "Todo eso es lo que marca el ritmo", añadió.

Calvo criticó al PP con dureza por haber solicitado trasladar a este año los 5 millones previstos para el tercer carril el año que viene y así adelantar la conclusión de los trabajos. "El PP sabe que lo que pide no es realista. De hecho, cuando hizo esas manifestaciones ocultó algo que ya conocía, que había un modificado", indicó el Consejero, quien lamentó que la oposición aproveche para criticar al Gobierno por las molestias que provocan las obras. "No se trata de lanzar a la ciudadanía un mensaje que es completamente falso, hay que ser responsable", esgrimió.

Cornellana-Salas.

"Estamos trabajando para avanzar todo lo que podemos. Queremos abrir ese tramo lo antes posible, superando dificultades tan inmensas como el argayo de Casazorrina. Estamos poniendo todos los medios", comentó Flores. Aseguró que 2023 es la fecha que se ha marcado el Ministerio para abrir al tráfico este tramo de la A-63. Prefirió no concretar más, porque "sería precipitarnos decir una fecha u otra, justo cuando tenemos una incertidumbre sobrevenida, como la de este gran argayo y este gran movimiento de tierras".

El Consejero subrayó que en este tramo se gastarán más de 16 millones de euros por kilómetro y manifestó su confianza en que "el próximo año pueda ser una realidad disponer de una conexión de autovía desde Cornellana hasta Salas".

Argayo de Casazorrina.

"No tiene parangón en toda España, porque es de una magnitud que supera cualquier otro movimiento de tierras que tengamos en cualquier deslizamiento y en cualquier talud en el conjunto de la red estatal. Estamos ante una actuación extraordinaria", destacó Flores. Felicitó las tareas de seguimiento de la carretera, que permitieron descubrir la posibilidad del argayo. Ese descubrimiento evitó "daños sobre personas, que es lo más importante", añadió.

Alejandro Calvo, por su lado, destacó que reparar el argayo de Casazorrina en 2023 es el objetivo que se ha marcado el Ministerio, aunque pidió prudencia ante posibles complicaciones, dada la enorme complejidad técnica de los trabajos, pues el desmonte tendrá 150 metros de altura y obligará a tratar 30.000 metros cuadrados de ladera, equivalentes a tres campos de fútbol, según explicó José Luis Carrera, director de la obra.

El argayo de Casazorrina, ayer.

Salas-El Regueirón.

"Esperamos y deseamos que este año sea una realidad y pueda ser puesta en servicio la segunda calzada", indicó Flores, quien destacó que la obra está "muy avanzada" y se ve "prácticamente terminada".

El titular de Medio Rural desea que el tramo abra "lo antes posible, en otoño". Esta apertura significará "una gran mejora para la ciudadanía del Suroccidente, un gran salto de calidad, sobre todo para la población de Tineo y las empresas de La Curiscada", resaltó Calvo.

Puente de La Barrosa.

El secretario general manifestó su satisfacción por haber cumplido el compromiso de que la obra acabara y se restituyera la calzada en julio: "Lo hemos hecho".

"Se había perdido cierta confianza por parte de los ciudadanos en torno al desarrollo de unos trabajos que son difíciles y que requieren un gran esfuerzo económico, pero que siguen avanzando", dijo Calvo. "El Ministerio ha conseguido reabrir el puente. El gran inconveniente de comunicación del Suroccidente ha sido resuelto", añadió el Consejero, quien envió un "mensaje de confianza a toda la población del Suroccidente", pues en su opinión la reapertura del puente de La Barrosa ha venido a demostrar "que los compromisos se cumplen y las obras, a pesar de las dificultades, avanzan con un gran esfuerzo económico, lo que significa compromiso político, algo que nunca se perdió, aunque las dificultades y los cortes a veces hacen dudar a la ciudadanía. Es comprensible", finalizó.

El Regueirón-La Espina.

"Hay que ir paso a paso. Primero hay que revisar y concretar el proyecto y ver cómo lo hacemos realidad", manifestó Flores.

"Necesitamos revisar el proyecto de El Regueirón hasta La Espina para continuar y enlazar con nuestra red. El objetivo es que la revisión se haga ya el año que viene. Será la última pieza que completará un trabajo (la autovía Oviedo-La Espina), que durante mucho tiempo los ciudadanos del Occidente pensaban que no se iba a completar. Seguramente porque durante mucho tiempo se hizo muy poco para que se completase. Ahora lo que se está haciendo es comprometerse política y presupuestariamente para completarlo", añadió.

Vía rápida a Ponferrada.

El Gobierno del Principado ya negocia con el Ministerio y con el Ejecutivo de Castilla y León la búsqueda de una solución a una vieja aspiración del suroccidente de Asturias y el norte de León. "Estamos haciendo un estudio de trazado que implique una adaptación de los estándares de nuestras carreteras de titularidad autonómica a un estándar nacional para poder negociar con el Ministerio una permuta y recuperar ese eje", explicó Calvo, que aspira a que la carga que suponga el proyecto sea "compartida".

"Vamos a optimizar el coste-beneficio; es decir, que necesitamos hacer actuaciones que beneficien con la mayor rapidez posible a la ciudadanía, y no prometer una infraestructura, como se hizo en su día, de una autovía que es irrealizable en plazos y a nivel medioambiental", señaló Calvo, lo que parece descartar definitivamente una autovía. El objetivo es diseñar un trazado para incorporarlo en 2030 al plan nacional de infraestructuras. "Coordinación" y "solidaridad" fueron las palabras clave pronunciadas por Calvo.

La futura vía rápida discurrirá por la pista de Valdeprado, cuya titularidad ha recuperado el Principado. "De lo que se trata es de ir avanzando en la planificación, para que el Ministerio, en su momento, se encuentre con el trabajo hecho", finalizó el Consejero.

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