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La crisis del hielo llega al Xiringüelu: "El precio llegó a multiplicarse por tres"

Las peñas de la gran fiesta de hoy en Pravia sufren las dificultades de abastecimiento de cubitos | Escarcha de piscifactoría, opción ingeniosa

Elías García, David Sierra y Javier Álvarez, tras acabar de construir la caseta de la peña «La del año».

Roberto Fernández siempre se encarga de conseguir hielo para su peña del Xiringüelu, "La del año". Llevaba 20 años en hostelería, pero desde antes de la pandemia lo dejó. Para la provisión de hielo para la fiesta –muchos kilos para enfriar muchos litros de bebida–, siempre trabajó con una empresa asturiana con más de 18 años de dedicación a la fabricación y venta de hielo. "Nunca tuve problemas. Este año se manejaba la idea de que se iba a montar una muy gorda", cuenta. Se puso en contacto con ellos a finales de junio: "Me comentaron que este año había mucho lío y que les llamase más adelante. Hablé con la empresa el viernes de la primera semana de julio y me dijeron que era imposible y que no sabían lo que hacer con el hielo". Y es así como la gran fiesta de Pravia, que llenará hoy el prao Salcedo de miles de personas, ha notado los problemas de abastecimiento de hielo que sufre el país tras una demanda inusitada por las olas de calor no prevista por los fabricantes, agobiados por el alza de costes.

Integrantes de la peña «El diañu» preparando su caseta.

Roberto Fernández compara esta situación con la del efecto de un tsunami: "En invierno no se produjo tanto hielo, ya que en 2021 había bajado mucho la demanda". Le sorprende que este año la demanda sea alta también en sitios donde "normalmente no se vendía tanto hielo porque la gente marchaba, como en Oviedo". A ello hay que sumar el aumento de gasto en producción y almacenamiento que tienen que soportar las empresas proveedoras de hielo, ya que "los costes han subido una auténtica barbaridad. Además, nos los llevan hasta el prao de la fiesta y eso hace que gasten más combustible", recuerda. No es un problema de su proveedor, aclara: "Siempre que tenían algún problema, se buscaban la vida. Este año me comentaron que habían hecho un negocio e iban a intentar traer dos camiones de Alicante para servir, no solo a la gente del Xiringüelu, sino a muchos clientes de fiestas pequeñas". Los efectos del aumento del gasto también se notan a posteriori en el precio: "Es exactamente el triple que en 2019. No sé si puedo decir el coste exacto, pero estaría entre 6 y 12 euros el precio del saco, así que hemos pedido entre 20 y 30 sacos".

En referencia a los conflictos que puedan generarse por la falta de hielo en la propia fiesta, considera que la clave está en "cómo conseguir hielo para llevar, porque los supermercados están bastantes bajos. No creo que en el prao haya muchos problemas, pero tampoco sé cuánta gente va a haber este año. Aunque este es el fin de semana más festivo por antonomasia en Asturias. Todas las fiestas están superando en unos niveles muy fuertes las expectativas de gente y tampoco sabemos cómo puede afectar que este año cobren entrada", una gran novedad en el Xiringüelu.

David Sierra, compañero de la misma peña, confirma que la disponibilidad de hielo no es la misma: "Más o menos pedimos el mínimo que creemos que nos va a servir, unos 200 kilogramos. En otros momentos cogíamos de más porque no miras mucho para ello, pero este año tenemos que ser inteligentes en la gestión". Ni con todo preparado pierde los nervios y, entre risas, explica: "Nos dijeron que todo estaba confirmado, pero hasta que no lo vea en el prao no me fío. Nos llega a las nueve de la mañana" . Por si acaso, manejan otras alternativas: "Habíamos hablado con algún supermercado pequeño de alrededores y solo nos podían dar 50 kilogramos, no nos llegaría. Además, tendríamos que transportarlo con nuestro coche en el día y hasta el prao llegaría la mitad". Es consciente de que puede haber gente a la que se le acaben rápido los hielos. Aun así, no pierde la sonrisa ya que "después de la primera botella de sidra ayudas a quien sea".

Entre las peñas que se congregan en una de las fiestas con más tirón en Asturias, algunas de ellas optan por utilizar otras técnicas para mantener su bebida fría. Es el caso de "L’Esperteyu". Uno de sus integrantes, Nacho Fernández, asegura no haber tenido ningún problema de abastecimiento porque utilizan hielo escarchado: "Desde hace bastantes años vamos al mismo sitio, a una piscifactoría cerca de Grado. Solemos coger 100 kilogramos y nos llegaron a ofrecer hasta 300, una salvajada". Pero no todo es color de rosa: "Es verdad que subió de precio, el doble prácticamente, y tuvimos que estirar el presupuesto más de lo habitual". En caso de haber algún problema, se guardaban un as bajo la manga: "Considerábamos un plan b, pero teníamos bastante confianza en que lo iba a haber porque es gente que nos conoce de hace bastante tiempo".

Tienen también cubitos de hielo, pero "los justos, para la gente que bebe sangría en la peña. Solo usamos hielo de cubito el primer año y vimos que era peor porque se derretía más rápido y salía más caro. El año siguiente fuimos a la rula, por medio de pescadores, y luego ya fuimos a la piscifactoría de Grado y estamos encantados porque, aparte de que se conserva mejor, nos da un servicio estupendo", explica. El hielo escarchado está mucho menos extendido entre las peñas "porque muchas veces no se conoce". Nacho Fernández explica que lo mejor es "meterlo en bolsas de basura para que se conserve mejor todo compacto, y el día de la fiesta nos aguanta el día entero".

En la peña "El diañu" mezclarán el escarchado con la técnica tradicional. "Nosotros hacemos el hielo en casa, por previsión", explica Jorge Tejada, uno de sus miembros. Antiguamente "es lo que se hacía, es lo más tradicional, es lo que vi en casa siempre". Jorge recuerda ver a su madre con los táperes semanas antes para hacer el hielo: "Nosotros, una o dos semanas antes, empezamos a hacerlo. Aparte de táperes también usamos briks de leche o botellas de litro y medio de agua, y aguanta mucho más. Después hay que echar agua en la bañera para que enfríe de verdad". Tiene también su parte negativa, ya que "se esparce un poco peor". Lo de los cubitos de hielo considera que es un error porque es "un atraso, es como tener un grifo abierto y se derrite muy pronto". En cambio, no opina lo mismo de la escarcha: "Es muy buena, lo mejor, aguanta muy bien. Recuerdo también de pequeño que solo lo veía en la peña del ‘El Ahorcáu’, porque uno de ellos tenía una piscifactoría a la que bajaban con el camión pequeño y echaban el hielo. Si mañana vamos al prao por la mañana temprano y vemos algo de escarcha, la compramos", señala. Soluciones ingeniosas para enfriar la bebida en la larga jornada del Xiringüelu que cobran aun más valor con la crisis del hielo.

Más de 22.500 asistentes y 30 sanitarios desplegados

El prao Salcedo de Pravia, donde se celebra el Xiringüelu, contará, tras sus dos años de parón por la pandemia, con un llenazo total. Las 22.500 entradas que se pusieron a la venta para el acceso al recinto –es la primera vez que se cobra por entrar a la zona general– se han agotado, y la organización venderá hoy en una taquilla física, que abrirá de 11 a 14 horas, un pequeño lote de entradas de última hora a cinco euros. La empresa Transinsa ha diseñado el Dispositivo Sanitario de Riesgo Previsible (DSRP) de la gran fiesta praviana. Un total de 30 sanitarios, entre médicos, enfermeros y técnicos en emergencias sanitarias, formarán el equipo de asistencia durante una celebración en la que, en años anteriores, han llegado a realizar más de 490 intervenciones a lo largo de la jornada. El Puesto Médico Avanzado (PMA) constará de dos zonas de espera, dos zonas de toma de datos, una zona de triaje, tres puestos médicos, seis zonas de curas primarias y dos secundarias, doce boxes de seguimiento y recuperación, una sala de intermedios, una sala de críticos y dos zonas de acopio de material.

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