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La Feria de Muestras arrasa en su primer día: "Hay más gente que otros años"

Los numerosos visitantes que acudieron al recinto invitan a augurar un gran éxito del certamen, en el que buscan buenos precios y disfrutar de los principales pabellones

Visitantes de la Feria de Muestras recorren una de las calles del recinto, durante el día de ayer. | Macos León

Arranca una Feria Internacional de Muestras digna de la prepandemia en el recinto Luis Adaro, después de una edición anterior plagada de mascarillas. En la mañana de ayer, pese a las altas temperaturas que invitaban más a la playa, muchos visitantes habían decidido estrenar desde primera hora una Feria que les recibía con los brazos abiertos. "Hay mucha más gente que otros años", aseguraba Moisés Ferras, natural de Villaviciosa, mientras, como cada verano desde sus años de instituto, esperaba su turno para comer en la terraza del Cuco. En su brazo derecho, una tirita desvelaba que se trataba de un donante de sangre: "Yo vengo todos los años a donar", resaltaba.

También veterano de la Feria es su amigo gijonés Pablo Arias, que confesaba llevar 20 veranos visitándola. Para él, lo más interesante son las exposiciones y, en concreto, las del pabellón de Telecable. Al tercero en discordia, el avilesino Tatu Castro, lo que le atrae son las rebajas de los productos a la venta: "Hay cosas que quiero comprar y aquí están bastante regaladas de precio, así que vengo a tiro fijo", destacó, justo cuando el servicio de camareros se disponía a llevarles a la mesa.

"Esta vez hay mucha más gente que el año pasado", remarcaba también Paula Espluga, camarera del restaurante Principado. En la terraza del establecimiento, los empleados se afanaban por servir a tiempo todas las mesas que comenzaban a llenarse con la llegada de la hora de comer. "La gente tiene ganas de salir de casa", sentenció la camarera.

En otra zona de la Feria, Paloma Morán y Álvaro Martín se habían acercado a Los Calamares para saciar su apetito, como llevaban haciendo cada año. "Siempre venimos aquí", aseguraban. Residentes en Vigo y en Varsovia, respectivamente, se acercan a la feria año tras año como parte de sus vacaciones en su Asturias natal. "Está muy bien el pabellón de Gijón este año", observó Martín. En ese mismo pabellón, David Rodríguez se esmeraba porque los visitantes de la exposición de la campaña Xixonomía, disfrutaran de una experiencia de realidad virtual: "Pueden ver desde el aire las zonas de Gijón que serán renaturalizadas de cara a 2030", explicó. Ayer, un perro robot completaba la oferta de actividades del stand. En cuanto a la afluencia de visitantes, Rodríguez también tenía buenas noticias: "En lo que vamos de primer día, estamos teniendo muy buena acogida".

Dos visitantes disfrutan de una actividad de realidad virtual en el pabellón del Ayuntamiento de Gijón. | Marcos León

Julio Armando Rodríguez y su mujer Puri Vázquez eran, sin ir más lejos, algunos de los muchos gijoneses que pululaban entre las salas del pabellón. "La exposición de Adif es la que más me ha gustado", resaltó ella. Se refería al pabellón del Principado de Asturias, que este año dedica su espacio a la llegada del tren de alta velocidad, así como a la cultura sidrera. Tanto a Vázquez como al resto de sus visitantes, les había impresionado la gran pantalla instalada este año para embaucar al público con efectos visuales.

Pero no era lo único: a Noelia Martos y Alberto Menéndez, residentes de Pravia, les habían llamado la atención los juegos tradicionales asturianos dispuestos en el pabellón. "Solemos venir el primer día porque hay menos gente", confesaba la mujer. Como donantes de sangre, se habían acercado a la feria "para colaborar", un gesto solidario que consideran muy importante.

En la sala contigua se encontraban el gijonés Iván Zarza y la madrileña Nerea Díaz, para quien era la primera vez que visitaba la Feria. Zarza, por el contrario, lleva ya muchos años acercándose a las exposiciones y stand , aunque, admite, "venimos a ver, casi directamente, los coches".

Precisamente, echando un vistazo a los vehículos, se encontraban Eduardo Molina y su hija, Sara. Para ellos, venir a la Feria es también una excusa para estar juntos, porque no pueden hacerlo diariamente. "Es una costumbre de todos los años. Un día para nosotros", aseguró el padre. "Venimos a pasar la mañana y la tarde, a comer el bocadillo de calamares, a ver coches y a mirar cosas", remarcó, con el apoyo de su hija. Para ella, en la feria había otro elemento igual de interesante: "Me gusta ir a los puestos y que me den regalos".

Por su parte, el pabellón de Oviedo, donde este año los visitantes pueden disfrutar de un "scape room" sobre el inicio del camino de Santiago, también se estrenó con buenas cifras de visitantes. "Está teniendo mucho éxito", afirmaba la azafata Alba Arribas, "Estamos muy contentas. Pensábamos que solo iban a acercarse a la actividad los niños, pero la gente mayor también se está animando".

Además del "scape room", el stand de Oviedo consigue atraer las miradas del público familiar con un photocall muy particular: en el exterior, la estatua de Mafalda reposa sobre un banco, en el que Betty Fernández se está haciendo una foto con su hija. Detrás de ellos, una imagen de la catedral de Oviedo. "Venimos por el bocadillo de calamares y para ver las caravanas", afirmaban, junto a ellos, Lucía Pérez y Alejandro Martínez.

Además de los coches, las exposiciones o las terrazas, los múltiples comercios también fueron testigos de la gran afluencia de visitantes durante el día de ayer. Jorge Bigotes era prueba de ello. Él se acerca a la feria en cada edición para ver los puestos. "Me gustan mucho las demostraciones", remarcó.

Y es que, tan solo unos instantes antes, el granaíno Sergio Arroyo, empleado de Intergimar, había estado presumiendo de sartenes ecológicas frente a un expectante público. "El año pasado había muchos menos puestos debido a la pandemia", recordaba Arroyo, quien, doce años después de su primera Feria, ya era todo un experto en la cocina en directo. "Por ahora, mucho mejor", destacó, coincidiendo con el resto de los comerciantes. Todos esperan que las buenas perspectivas se cumplan.

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