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El primer día de las medidas de ahorro no espantan a los clientes en Asturias y la noche apaga los escaparates

De Avilés a Oviedo pasando por Ribadesella o La Felguera los comercios se mueven entre la resignación y la preocupación

Apagón en la Catedral de Oviedo

Esta información ha sido elaborada por F. L. Jimenez, Érika Ferraro, Julia Quince y Lorena Landázuri.

¿Cómo se pasa una ola de calor con los termómetros a más de 30 grados y con el aire acondicionado limitado a 27 para ahorrar? "Como pollos". Lo dice Sara Fernández, empleada de una tienda de Oviedo, y lo ratifica Melody Álvarez: "A los empleados se nos hace más difícil trabajar, así que imagina la gente que compra y se prueba ropa". Pero entre los clientes lo que había era resignación... y abanicos. "Es el mejor complemento para ir de compras", afirma una mujer. El termómetro marca 32 grados en Oviedo y refugiarse en el interior de una tienda solo alivia cinco grados. "Hemos pasado de tener el aire acondicionado a 21 grados a subirlo a los 27, así que se nota bastante, señala Raquel Fernández. "Pues yo no noto diferencia; en una tienda se está mejor que en la calle", asegura María Belén Herrera, convencida de que "todos tendremos que hacer pequeños cambios". Sofía Flores matiza: "Los clientes estamos unos minutos y los trabajadores pasan horas". Y cree que la medida no servirá para mucho "porque los que más contaminan no cambiarán nada y seremos los tontos de siempre los que paguemos el pato".

Asturias se sofocó ayer en las calles hasta los 35,2 grados en Salas o Tineo, y los termómetros superaron los 33 en Mieres, Lena o Amieva. Básicamente, casi toda Asturias se derretía. Para hoy, la consejería de Salud mantiene la alerta por altas temperaturas y recomienda beber agua, bajar la persiana o permanecer a la sombra o en lugares frescos. Pero coincidiendo con el inicio de las restricciones decretadas por el Gobierno para atajar el consumo de la energía, resultaba difícil huir del bochorno. 

En La Felguera Elena Ezama y Leticia Gutiérrez consideran poco efectivas las medidas: "La gente se empieza a poner y quitar ropa, se acalora...". En Ribadesella, el hostelero José Manuel Campo asegura que "todo el mundo pide terraza". No tiene aire acondicionado. En otros locales, se combate el calor en el interior abriendo puertas y ventanas.

José Manuel Campo

En Avilés, la hostelera María José Modino dice la verdad del barquero: "El mejor argumento para moderar la temperatura del aire acondicionado lo da la factura de la luz". A ella, en julio le llegaron más de 900 euros "sin siquiera haber usado la climatización". No obstante, considera que la limitación de temperatura invade sus libertades aunque "en Asturias es llevadero". 

En las tiendas de electrodomésticos, los ventiladores han pasado a ocupar espacios destacados en los expositores, y en algunas incluso se ponían en funcionamiento. La Unión de Comerciantes de Avilés y Comarca envió una circular detallando las medidas. "Al menos la temperatura no es tan extrema como en otras partes de España", admitía un portavoz.

Mayoritario seguimiento del plan de ahorro energético en su primera noche en vigor

Mayoritario seguimiento del plan de ahorro energético en su primera noche en vigor Agencia ATLAS

Pero en Gijón el hostelero Ángel Antuña señala: "No es lo mismo 25 grados aquí que en León, aquí tenemos muchísima humedad y la gente no aguanta". Ovidio Tamasescu y Juan Antonio Díaz temen por su restaurante: "No se puede ni tener la puerta abierta; aquí no te aguantas".

El debate cruzó las barras de todos los bares de Asturias. Mismamente, en Oviedo, Laura Cano asegura mientras apura su consumición: "Yo me tomo el café rápido y me voy porque hace más calor; si estuviese más a gusto pediría algo más". La contradice Carlos Ortega, disfrutando de un pincho de tortilla y una caña: "Yo noto una temperatura normal, la de siempre, vaya, así que no dejaré de tomar algo en un bar si no hay hueco en la terraza".

Aire acondicionado en la hostelería gijonesa. ANGEL GONZALEZ

La previsión para hoy vuelve a disparar los termómetros, con ligeras variaciones respecto a las marcas de ayer, incluso con ascenso de las mínimas. Como posible refresco, alguna tormenta en el Suroccidente. En todo caso, el bochorno estará en todas partes: a la intemperie y entre cuatro paredes.

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