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El calor se deja notar en Asturias: Los termómetros de la región rozan los 35 grados

"La verdad es que es un calor muy pegajoso, y aunque ya estamos acostumbrados, mejor si baja unos gradinos", dice un transeunte

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En imágenes: El calor se deja notar en Asturias M. L. / A. V. / B. S.

Esta es una información elaborada por Borja Sopeña (Oviedo) y A. Velasco (Mieres)

La ola de calor está pegando fuerte en Asturias. Los termómetros del Principado han alcanzado los 34 grados y medio en el oriente de la región, aunque también se ha dejado notar en el resto del territorio. El concejo de Amieva ha registrado 34,5 grados celsius, tan solo unas décimas más que en el otro extremo de la provincia, en Tineo, donde el mercurio llegó a los 34,3. En Cabrales llegaron a los 33,1, mientras que en Mieres rozaron los 33.

Las fuentes, el recurso para refrescarse en Oviedo, donde el termómetro alcanzó los 32 grados

Jesús García, acompañado de su perro golden retriever, pasea por el parque San Francisco con la intención de que él y, sobre todo, su perro, se refresquen. Ante el aparente único recurso de aprovechar las sombras, García y su perro optan por la originalidad, y deciden que la mejor idea es que el can se bañe en una de las fuentes del parque. “Al final, ve una fuente y se quiere meter en todas”, afirma García refiriéndose a su mascota. Agrega que el recurso de la fuente le viene muy bien porque “playas para perros hay muy poquitas”, por lo que, al quedarse en una ciudad del interior, el agua de los parques se erige como medida principal y excepcional. 

Oviedo ha alcanzado en el día de hoy una máxima, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), de 31,9 grados, pasadas las tres de la tarde. En Asturias se han superado en Amieva los 34 grados.

La actividad en el Parque San Francisco, zona de las principales sombras de la ciudad de Oviedo, recibe una cantidad de personas muy reseñable siempre, pero, los días de más calor, incluso con mayor motivo. Entre toda esta actividad, se hacía notar un grupo de Scout, el Quetzal, procedentes de la zona mediterránea, concretamente, de Alicante, quienes han venido al Principado de Asturias “buscando un buen clima, buenas zonas para acampar y espacios para todos”, dicen los acampados. “Yo conozco muy bien el norte, porque llevo bastantes años veraneando por aquí, pero estaba acostumbrada a un clima más lluvioso. Nos ha hecho muy buen tiempo estos días”, cuenta Nerea Alpera, una de las educandas de este grupo. “Hemos venido a Oviedo para hacer un poco de ciudad, visitar algún museo y pasear un poco. Nuestro campamento está en Teverga y así salimos de ahí y variamos, pero nos hemos encontrado con mucho calor”, cuenta otra de las educandas, Marta Blanco. “Me está gustando mucho toda la zona, pero el calor de aquí es más seco que el de donde vivimos en Alicante, que al final está totalmente pegado al mar y es más pegajoso”, afirma el tercer educando, Rafael Martínez. 

Otros de los afectados por el calor son los niños, ya que se limita su actividad a causa de las altas temperaturas. Por este motivo, aprovechan cualquier despiste para mojarse entre ellos, ya que es el recurso más socorrido y accesible. “Miras un momento para otro lado y ya están jugando con el agua. Al final, esto es lo que genera el calor. Jugar con agua se convierte en lo más atractivo”, cuenta Adelaida, tía de Iñigo y Alex, dos niños que disfrutaban empampándose en una fuente del parque. 

Ana, embarazada de siete meses, también recurre a las fuentes del parque para combatir el calor, aunque solo la utilice para mojarse un poco las manos y la nuca, argumentado, entre risas, que se encuentra “desesperada” y explica que “hace mucho calor y, embarazada se nota mucho más”.

En imágenes: El calor se deja notar en Oviedo B. S.

El mercurio mierense rozó los 38

"Esto es insoportable, a ver si nos dan una botella de sidra en Requejo para llevarlo mejor". Esas eran las palabras de José Luis Fernández, que caminaba cerca del parque Jovellanos de Mieres cuando el termómetro marcaba 38 grados al sol. Y es que el calor ha vuelto a pegar con fuerza en la cabecera del Caudal, donde después de una irregular semana, con días de sol alternados con tormentas, las altas temperaturas han vuelto a aparecer. "La verdad es que es un calor muy pegajoso, y aunque ya estamos acostumbrados, mejor si baja unos gradinos", aseguraba Fernández, que iba a busca de unos amigos para sentarse en una terraza.

Precisamente las terrazas eran ayer oasis contra las altas temperaturas en Mieres. "Normalmente no paro a tomar nada cuando salgo a la compra, pero hoy necesitaba un refrigerio", indicaba Marisa Puertas, una vecina de Mieres, que apuraba un café con hielo acompañada, en la otra silla, por sus bolsas de la compra. "Hacía tiempo que no recordaba un verano con días de tanto calor, y como además estuvo lloviendo estos días de atrás, parece que se nota más bochorno", indicaba la mujer.

Codiciadas estaban también las sombras. En el parque Jovellanos, los bancos en los que los árboles daban cobijo eran los más demandados. Apenas un par de sacrificados padres y abuelos vigilaban a la solana los juegos de sus pequeños. Eso sí, con la vista puesta en el reloj. "A ver si cansa un poco y vamos a tomar algo, que ya va siendo hora", bromeaba uno de ellos, con una gota de sudor cayendo de la frente. Y es que Mieres, ayer, fue la capital del calor en el Caudal.

En imágenes: El calor se deja notar en Mieres A. Velasco

San Lorenzo, la salvaguarda de los gijoneses

Las altas temperaturas abrasan también Gijón. Turistas y transeúntes han aprovechado el buen tiempo que invade el litoral asturiano para pasar un agradable día de playa en San Lorenzo. Es el caso de Alberto Osorio, que ha acudido con sus amigos y asegura ir siempre que puede. “Cada vez que sale un rayo de sol, como los caracoles”. Dentro del coche la toalla, no puede faltar por si acaso: “También con la hamaca y una nevera con cervezas y unas patatas fritas”, explica. Cuando se termina el sol, siempre compra un helado “para hidratarme de todo el calor que he pasado durante el día”, indica Osorio, que, a pesar de no ser la playa gijonesa su favorita, “hoy que tengo menos tiempo vengo a esta, que me queda más cerca y aparco mejor”.

El joven parece no tener quejas sobre la ola de calor: “La verdad que la llevo bastante bien, hay que aprovechar los días que vienen ya que, en el norte, sobre todo los últimos años, escasean bastante”. Es consciente del tiempo que dan desde la Agencia Estatal de Meteorología (AMET): “Para la semana que viene dan algo de tormenta y lluvia, así que hay que aprovechar”, agrega. Osorio está sorprendido poruqe “no recuerda un verano igual esde hace mnuchos años”.

Su acompañante parece que ni siente ni padece las altas temperaturas, “salvo en casa”, explica Nicanor Fernández, que viene a la playa ocasionalmente: “aunque abra las ventanas lo paso muy mal, pero aquí se está genial”. Al igual que su compañero, “hace tiempo que no recuerdo un verano con tantos días de sol, ya que en Gijón siempre hay muchas jornadas nubladas y de lluvia”.

Por otro lado, hay personas que no tienen la suerte de vivir en una zona costera. Es lo que le ha sucedido a Christian Blanco, un estudiante que durante su último año ha estado residiendo en Polonia “Ahora no vengo tanto, dependo bastante de mis amigos y que estén dispuestos”. Afirma refrescarse a menudo: “Dándome más baños de los normales y también bebiendo mucha agua, porque si no, esto no se aguanta”. El asturiano es un firme defensor del cambio climático y asegura conocer sus efectos explicando las razones de por qué este verano ha venido tan cálido: “Y lo son cada vez más; eso es porque los efectos del cambio climático se hacen notar y es a lo que nos atenemos si seguimos tratando el planeta de esta manera.Esto va a ser exponencial”, teoriza.  Una información un tanto contradictoria, puesto que siempre que va a la playa, le llevan sus amigos en coche “porque no me gusta caminar”. Para él tomarse un helado después de ir a la playa “es una tradición”.  

Por otro lado, hay personas que no piensan que la región esté atravesando por una ola de calor: “para mí, esto no es nada”, afirma Marta Torres, una joven asturiana que estudia en Madrid y está fuera todo el año, aunque ya acostumbrada al clima de la capital: “se duerme genial, hasta con el edredón. Aquí por las noches refresca”. Torres dice no notar diferencia con otros años ya que para ella “todos los veranos hace el mismo calor”. “Yo creo que este es el calor normal de Asturias en este mes”, indica.

Por allí andaba también Alú Koulibaly, que ameniza con su guitarra a la gente que deambula por el paseo de San Lorenzo. Comenta que siente más calor que el año pasado, “pero tengo agua para refrescarme y si se me acaba voy al bar”.

Desde otra perspectiva, establecimientos como Ale-Hop ven “muy positivo” la subida de los mercurios. Una de sus trabajadoras, Lucía Casamián, estima que se venden mucho más los productos típicos del período estival como “ventiladores, sombreros o bikinis”.  En la heladería Puerta Real, Pau Muñiz asegura dar más salida a sus postres, aunque “también influye la semana grande y hay más turismo”.

De izquierda a derecha, Nicanor Fernández y Alberto Osorio disfrutan del buen día en Gijón

El viernes amanecerá parecido en Asturias

El Principado se levantará de su sueño con intervalos nubosos, de nubes bajas con posibilidad de brumas y nieblas dispersas en el litoral, más probables en la mitad occidental, y de nubes medias y nubes de evolución en el interior, según la Aemet. Cabe la posibilidad de chubascos dispersos y tormentas ocasionales, más probables, frecuentes e intensas en el interior. Temperaturas con cambios ligeros predominando los aumentos en las mínimas. En el litoral, vientos flojos del este que girarán a oeste. En el interior, vientos flojos variables.

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