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Indignación sindical por la demora en la regulación del teletrabajo

Las organizaciones señalan las deficiencias en algunos edificios oficiales: «Los hay en los que no se pueden ni abrir las ventanas»

Un hombre haciendo teletrabajo.

Al oír hablar del teletrabajo como remedio de ahorro energético en la Administración, ayer los sindicatos de la función pública asturiana empezaron en la sorpresa y acabaron en la indignación. En mayo de 2021 alcanzaron un acuerdo con el Gobierno para regular el trabajo a distancia en una norma que hoy, casi quince meses después, sigue sin ser aprobada. La decisión de acometer esta tarea por decreto la enredó en los vericuetos burocráticos del Principado y continúa dilatando su aprobación. Al menos hasta este otoño. De ahí que «el impulso al teletrabajo» que el Ejecutivo regional ha incluido entre sus propósitos para la moderación del gasto de energía haya despertado cierta perplejidad entre los empleados públicos. «No han sido capaces de hacer un decreto en tres años, se puede acabar la guerra en Ucrania, empezar otra y seguirá sin estar listo», lamenta Sergio Fernández Peña, presidente de CSIF Asturias, que reconoce la buena voluntad, pero también el «enredo» burocrático de una Administración que «debe ser más ágil y rápida».

Además, en una queja que encuentra eco en el resto de las fuerzas sindicales, Asturias ha decidido permitir la labor a distancia solo dos días a la semana, frente a los tres de la administración estatal, y se obliga a una masiva compra de ordenadores que aún dilatará más el proceso. Ayer, mientras tanto, en el primer día de vigencia del decreto estatal que limita la temperatura en los edificios públicos, algunos empleados rompieron a sudar en las oficinas del Principado. En la Consejería de Hacienda, por ejemplo, el aire acondicionado paró a las once de la mañana y sólo volvió después durante siete minutos… Ya ha habido este verano denuncias por la temperatura, sigue Fernández Peña, y cumplir sería más fácil si algunos edificios administrativos, como el EASMU de Llamaquique o el Calatrava, no tuvieran las deficiencias que denuncia. «Se hicieron sin ventanas», o con ventanales que no se pueden abrir y no permiten forzar una corriente de aire que en tiempos de pandemia y de ahorro energético se ha descubierto beneficiosa.

Respecto al resto de las medidas del Principado, las escaleras «ya se usan mucho», porque por ejemplo en el EASMU «hay seis ascensores para más de 3.000 trabajadores y están más tiempo estropeados que funcionando». Todo sería también más eficiente, añade, si algunos ordenadores «obsoletos» de la administración de justicia no tardasen a veces «15 minutos en arrancar…»

En las organizaciones cunde esta demanda del decreto del teletrabajo y la exigencia de «agilidad» que formula también José Luis Fernández, coordinador de Usipa. Espera que se aproveche la ocasión para que además la Administración sea «más flexible» y admita los tres días semanales en lugar de los dos que ha incluido en el decreto que lleva más de un año en trámites. Estas intenciones «estarían muy bien», afirma, si sus traslaciones prácticas «se implantaran rápidamente», pero no es el caso. «El teletrabajo funcionó durante la pandemia» y había un acuerdo para prolongarlo, pero la burocracia enmarañó el procedimiento y ahora lo último que saben de los plazos les habla sin certezas de este otoño.

La misma Administración que tiene el decreto sin aprobar desde mayo de 2021 «se descuelga ahora con el impulso del teletrabajo para ahorrar», lamenta también Marcos Rodríguez, responsable de administración autonómica de CC OO. Habla de «falta de seriedad» y «tomadura de pelo» y añade a esta queja otra que se hace unánime entre las organizaciones y que reprocha la falta de negociación y comunicación previa de las medidas a la parte sindical. «Nos enteramos por la prensa», critica. También Marisol Gómez (UGT) se abona a la perplejidad de quienes «no entendemos por qué ahora nos salen con esto, que ni siquiera ha sido planteado para una negociación en la que creo que deberíamos participar».

La «guerra a la burocracia»

El Conceyu por Otra Función Pública n’Asturies reprueba igualmente la «lentitud irritante» con la que se tramita el decreto, «buscando retrasar el mayor tiempo posible la aprobación y entrada en vigor de la norma reguladora. No deja de ser llamativo que el Gobierno que dice haber declarado la ‘guerra a la burocracia’ haya puesto todos los obstáculos burocráticos posibles para impedir la rápida implantación del teletrabajo en la Administración».

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