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Las medidas de ahorro energético

Los pescaderos asturianos, molestos con las nuevas medidas de ahorro energético: "Ahora dependemos del hielo, que duplicó su precio"

"Los gastos extra nos los comemos", dicen los dueños de las pescaderías en Asturias, donde pocos establecimientos tienen aire acondicionado

Juan Manuel Ferrera, despachando en su pescadería de Avilés. | Ricardo Solís Myriam MANCISIDOR

Las medidas de ahorro energético que limitan el uso de la refrigeración ambiental en el interior de establecimientos comerciales choca en las pescaderías, locales que han de encontrarse en condiciones específicas de temperatura para la correcta conservación del producto. Estos establecimientos han pedido ser excepción al decreto del gobierno central. No obstante, su principal problema está en que si no hay refrigeración el hielo que se utiliza para mantener frío el pescado se consumirá más y su precio se ha disparado. «Gastamos hasta 2.000 euros al mes en hielo», reconoce el pescadero avilesino Juan Manuel Ferrero, de «Pescados y mariscos Juanín». «Dependemos del hielo, que ha duplicado el precio», confirma el ovetense Roberto Suárez.

«Aquí no tenemos aire acondicionado, por lo tanto, tenemos un coste de hielo muy elevado porque las temperaturas son muy altas», añade Suárez. Agrega que «a principios de año pagábamos el hielo a cuarenta y algo la tonelada, y ahora estamos pagando 90 euros». Resalta que la cantidad consumida de hielo es altísima, «unos 1.000 kilogramos al día; por las mañanas volcamos 600 o 700 kilogramos de hielo y, al acabar la mañana, quedarán unos 100. Al no poder poner una temperatura más baja en la tienda, el hielo te lo comes».

Se trata de gastos extra que los pescaderos no quieren repercutir en el cliente: «Nos los comemos», declara Suárez. La subida del hielo se debe a que los gastos energéticos de producción han aumentado. «Las fábricas de hielo tienen un consumo tremendo de energía y el hielo es imprescindible; el pescado sin hielo no existiría», zanja.

En otro tipo de pescaderías, como las que forman parte de supermercados o establecimientos colectivos, las medidas se notan menos, porque no existía climatización específica. «Aquí no notamos las consecuencias de las medidas de ahorro energético, porque al estar en el mercado, tenemos la misma temperatura de siempre. No tenemos aire acondicionado, ni ahora ni nunca. Si hace calor se mete más hielo, es lo único. Pero lleva siendo así siempre, en lo que nos afecta a nosotros», destaca Ana Belén Rico, pescadera en el mercado el Fontán, en Oviedo.

El efecto de estas medidas en supermercados es similar al de los mercados. «En principio nosotros no tenemos por qué notar nada. Las cámaras siguen funcionando bien, y la climatización del local siempre es la misma. Lo único, que cuando sube el calor y la temperatura, el consumo de hielo también crece», resalta Ana María Macías, pescadera de un supermercado en Oviedo.

El avilesino Juan Manuel Ferrero reconoce que prefiere no obsesionarse con las medidas de ahorro energético. «Tampoco conozco mucho el decreto; hoy sacan una cosa y mañana otra». Recalca que la ley establece que las cámaras en frío tienen que estar a una temperatura específica porque si no las carnes, los pescados o las bebidas se echarían a perder. «La carne por ejemplo, ha de estar 2 o 3 días en la nevera del matadero antes de llegar a la carnicería». Y el pescado en cámara «ha de estar a una temperatura de entre 0 y 5 grados, dependiendo del tiempo que haga. Si es invierno, entre 3 y 5 grados, y si es verano, 2 a 4 grados».

Dentro de ese margen, el hielo es el aliado de la pescadería para mantener el producto expuesto. «Con la calidad del producto no se puede jugar, pero han subido tanto los costes del hielo que al mes nos gastamos 2000 euros solamente en hielo», recalca. Samuel Guillén, de Casapesca, en Avilés, también señala que no supone un problema el ahorro en climatización porque su establecimiento carece de él. «Aquí tenemos neveras frigoríficas y eso es algo inamovible», señala Guillén.

La Federación Nacional de Pescaderías Tradicionales (Fedepesca) solicitó que se considere a estos establecimientos como un sector diferenciado con necesidades de condiciones ambientales especiales con el fin de garantizar la seguridad alimentaria de los productos pesqueros.

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