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¿Por qué Asturias lidera el alza de los nacimientos en España tras el covid?

La región suma casi un alumbramiento más al día que en 2021 y cumple medio año encabezando el incremento, diluido por el aumento de las muertes

Estadística de nacimientos

Asturias ha cubierto la primera mitad del año sosteniendo casi ininterrumpidamente un liderazgo insólito que le hace ser la autonomía en la que más han prosperado los nacimientos en España. El alza del 7,56 por ciento que el Instituto Nacional de Estadística (INE) atribuye al Principado en la comparación con el semestre inicial de 2021 encabeza la clasificación autonómica y eso es algo que en este año raro se ha repetido sin pausa en cada actualización mensual de la estadística. La cuenta conjunta de enero a junio de 2022 tiene 170 alumbramientos más que el año pasado, a un ritmo medio que no llega por poco a uno más al día pero que basta para que Asturias sea el territorio del país que en comparación consigo mismo ha avanzado más en ese periodo.

La actualización divulgada agranda la constatación de una tendencia al alza poco usual en esta región demográficamente decadente que tiene la peor natalidad del país desde mediados los años ochenta. En total, la cuenta da 2.415 partos en seis meses, un registro que mejora los de 2021 y 2020, pero ninguno más de la serie histórica a estas alturas del año. El progreso mantiene invariablemente desde los inicios de este ejercicio un liderazgo excepcional que el geógrafo asturiano Rafael Puyol, exrector de la Universidad Complutense de Madrid, interpreta con prudencia y de forma provisional como un efecto "posiblemente coyuntural" de la contracción que experimentó la natalidad en España durante la crisis sanitaria del coronavirus.

Recuerda que a raíz de la pandemia "no se produjo aquella recuperación de los nacimientos que algunos vaticinaban". Sin rastro del "coronaboom", la sociedad reaccionó a la inversa, las cifras se redujeron en toda España y de forma significativa en Asturias, y ahora este rebrote puede tener que ver con decisiones que fueron aplazadas entonces "por la crisis que se avecinaba o incluso por el temor de las mujeres a que el virus pudiera afectar al feto", porque más allá de la evidencia médica "hay encuestas que dan fe de estas inquietudes…" El caso es que el rearme de la estadística demográfica puede ser, de acuerdo con esta explicación, el fruto de una hinchazón momentánea que tal vez decaiga en unos años… Teniendo en cuenta que en demografía "un año aislado no dice nada", y seis meses menos, y que aún es evidentemente pronto para evaluar los efectos del "cheque bebé" puesto en marcha por el Gobierno del Principado, Puyol inscribe la mejoría asturiana en la recuperación progresiva de la demografía después de un 2020 "horroroso", con aumento de muertes y contracción de los nacimientos y la inmigración regular. Después del desastre, los valores se van aproximando poco a poco a los de 2019, interpreta el experto, y esa evolución da contexto a los nacimientos contabilizados este año, correspondientes a concepciones de 2021 y a decisiones probablemente "aplazadas" durante la crisis.

Conviene, no obstante, combinar esa certeza con un el nada desdeñable "efecto estadístico" de un alza que en Asturias se calcula partiendo de una magnitud notoriamente baja, la más baja de la historia, tan reducida que en la triste demografía regional "cualquier pequeño incremento puede suponer un porcentaje aparentemente significativo". A sus ojos, puede que sea probable que este repunte no hará tendencia, y la posible buena noticia se oscurece una vez más echando un vistazo al repunte que en paralelo a los nacimientos siguen experimentando las muertes.

El INE las tiene contadas hasta julio, ya incluye pues este mes anormalmente pródigo en defunciones en Asturias y detecta a esa fecha un notable incremento del 7,5 por ciento respecto al mismo punto del año pasado, equiparable al alza de los nacimientos, y un total pendiente de confirmación –la estadística del INE forma parte de un proyecto experimental de estimación semanal de defunciones– de 8.287 en siete meses. Son 579 más que en el periodo equivalente de 2021 y ese ascenso diluye el posible efecto benéfico que pudiera tener el repunte de los partos. Hasta junio, las más de 7.000 defunciones –7.080 según la cuenta de Sadei– siguen cerca de triplicar a los escasos 2.400 alumbramientos y la resta da como resultado el segundo decrecimiento de población por motivos estrictamente vegetativos más abultado de la serie. Salen más de 4.600 habitantes menos sin contar el efecto de los intercambios migratorios –de ordinario levemente positivos– y ponen cada vez más cerca el momento en el que la cifra total de habitantes del Principado rebajará el millón. La última oficial, actualizada al 1 de enero de este año, son 1.006.193 habitantes.

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