Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Un cursillo y los otros requisitos que deberán cumplir los dueños de mascotas: "No son juguetes ni ropa"

La ley de Bienestar Animal incluye un cursillo obligatorio para tener un perro, prohíbe su venta en tiendas y recrudece las penas por maltrato

Vicente Fernández, con su perro «Steve McQueen», en el Campo San Francisco. | Irma Collín

Un curso obligatorio y gratuito para todos aquellos que estén pensando en adoptar o comprar una nueva mascota, prohibición de venta de animales expuestos en escaparates, o endurecimiento de penas y multas por maltrato, llegando a los dos años de cárcel en caso de que se dé muerte al animal o si consta más de un agravante y prohibición de sacrificios. Estos son los puntos que incluye la Ley de Bienestar Animal recientemente aprobada por el Consejo de Ministros en lo tocante a los animales de compañía que deberán cumplir nuevos propietarios de mascotas.

A este respecto, muchos asturianos que cuentan con perros o gatos como un miembro más de su familia lo tienen claro. "Todo lo que ayude a que estén cuidados me parece bien. Hay gente que ni los lleva al veterinario", cuenta María Teresa Álvarez, dueña de "Mopa", una mestiza de 12 años que evitó ser sacrificada gracias a la adopción. "Los cursos son útiles porque pueden darte información necesaria para tener al perro en condiciones. Además, hay gente muy irresponsable y por eso es necesario establecer un control para que no los abandonen", añade. De la misma opinión es Ester Cordero, quien corre en Oviedo tras "Freya", una pequeña yorkshire de 9 años. "A mí me parece estupendo. Hay mucha gente que adopta sin saber los requisitos que implica tener un animal. Va más allá de darles de comer y llevarlos al veterinario. Por ello, creo que los que tenemos animales vemos la medida con buenos ojos", afirma.

Olga Silvero y Jesús Rodríguez, turistas madrileños en Oviedo, con «Gala» y «Mía». | I. Collín Lorena Landázuri

Otro de los puntos controvertidos de la nueva normativa es el recrudecimiento de las sanciones en caso de maltrato animal. Vicente Fernández, dueño de "Steve McQueen" y "Lola", considera que "si se educase más a la sociedad en el buen trato a los animales, no haría falta penas de cárcel. Pero, llegados al punto de que se dé una situación así, me parece bien que se castigue al responsable". Entre los objetivos de la medida destaca el fomentar la adopción frente a la compra, una alternativa por la que cada vez se decantan más los amantes de los animales. "Yo adopté y me parece lo ideal. Habiendo perros que lo están pasando mal, ¿para qué promover la cría?", asegura Fernández.

La "cría descontrolada" también estará perseguida, quedando reservada solo a personal especializado y autorizado para ello. "En realidad, el verdadero problema es la cría, no adoptarlos o tenerlos. Acaban en la perrera cuando los reproducen sin control. Yo llegué a tener una perra que murió con 13 años, era de una señora mayor y sus hijos no se querían hacer cargo del animal. Al final me encontré con una perra ciega, sorda y con un montón de tumores que nunca había pasado por un veterinario. Por eso el control es fundamental", explica Ester Cordero.

Ester Cordero, con «Freya». | I. Collín Lorena Landázuri

Los escaparates tampoco volverán a albergar cachorros de gatos o perros. La Ley de Bienestar Animal prohibirá que los animales de compañía estén expuestos en las tiendas para evitar la compra por impulso. "Me parece bien porque da mucha pena que estén ahí encerrados y que la gente pase y los moleste y ponga nerviosos", cuenta Claudia Díaz, mientras pasea a "Yuri", un yorkshire de cuatro años. "No son un juguete, ni ropa, son un ser vivo con sus necesidades, y ese entorno les genera mucho estrés", apostilla Cordero. Sin embargo, esta iniciativa parece estar ya implementada en otras comunidades. "Ya está en marcha en Madrid. Allí no ves animales en escaparates", revela Olga Silvero, una turista procedente de la capital española que se decidió a visitar Oviedo por primera vez junto a su marido, Jesús Rodríguez, y sus dos yorkshires, "Gala" y "Mía". Mientras disfrutan de una visita guiada por el Campo San Francisco, cuentan lo "caro" que es viajar con mascotas. "En el hostal que estoy me dijeron que, como era para ayudar a un centro de animales, cobraban 10 euros al día, al cabo de una semana eran 70 euros. Me pareció abusivo y buscamos otra opción", explicaba.

Sin embargo, nada les echó para atrás al decidirse a compartir por primera vez un viaje con sus "compañeras". "Tenemos perros de toda la vida y es la primera vez que viajamos con ellas porque estamos encontrando muchas facilidades. Antes los tenías que dejar en residencias caninas y era carísimo. Ahora, todo el mundo de los animales y demás ha crecido mucho y nos beneficia". El sacrificio animal también está en entredicho en la nueva ley, que lo prohíbe salvo si existen motivos de salud o eutanasia.

Sin embargo, la buena acogida de la ley por parte de los dueños de mascotas contrasta con la percepción de los cazadores, quienes consideran que "humanizar a los animales no es quererlos más" y piden un tratamiento diferente para perros de trabajo, como los de caza.

Compartir el artículo

stats