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Asturias, tercera región con más retroceso en financiación autonómica desde 2010

El Principado ha pasado de ser la quinta comunidad mejor tratada a la séptima pese a la fuerte alza experimentada en el último año liquidado, 2020

Unas cuantas peculiaridades derivadas del comportamiento de la economía en el año de la pandemia acaban de empujar a Asturias hacia arriba en el ranking de beneficios del sistema de financiación autonómica. El Principado es la región que más ha progresado en términos relativos, en euros por habitante ajustado, entre 2019 y 2020, pasando del noveno puesto al séptimo tras el cierre y liquidación de 2020 con los habituales dos años de retardo. El dato, sin embargo, necesita aclaración y perspectiva. Es sólo la segunda vez desde la última reforma del sistema (2009) que de un año a otro Asturias crece respecto a la media y gana posiciones en la clasificación de las autonomías más beneficiadas en el reparto. Alzando la vista, mirando desde más atrás y tomando como año base 2010, el Principado es la tercera con una caída relativa de sus recursos más acusada. Sólo La Rioja y Aragón han perdido más terreno.

De acuerdo con el análisis de situación recién actualizado por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), en la última liquidación disponible Asturias ha cortado una trayectoria descendente que aún no ha llegado a sacarla del grupo de regiones que se pueden considerar beneficiadas por el sistema. Ha estado en todo momento por encima de la media de financiación por habitante, pero cada año más cerca de ese promedio. Así, conforme al índice con el que Fedea calcula la financiación por habitante ajustado, y en el que el cien sería la media estatal de un equilibrio ideal nunca alcanzado, Asturias ha pasado de representar el 107,6 en 2010 y ser la quinta autonomía mejor tratada a un 103,5 que la hace ser séptima en 2020, aunque en 2019 llegó a casi converger con la media, con un 100,6 que la situaba en la novena plaza de las quince comunidades de régimen común.

El retroceso se explica por el comportamiento de la capacidad de recaudación tributaria del Principado en relación con las del resto del país, pero también por los complejos recovecos técnicos de un método de reparto que levanta tantas ampollas y controversias que su reforma lleva aparcada desde 2014. Los fondos que establece el sistema para nivelar el reparto y evitar desigualdades han compensado una parte, pero no toda la caída atribuible a la merma de recaudación y el resultado había acercado cada vez más a Asturias a la media de financiación por habitante.

Hasta ahora. En la actualización efectuada con la liquidación de 2020, el año raro de la explosión de la pandemia, Asturias sale beneficiada de un cúmulo de factores de carácter presumiblemente coyuntural. De un lado, en este ejercicio atípico la recaudación cayó en Asturias menos que en otras economías muy diferentes, por ejemplo en las más dependientes del turismo. También hay que considerar el influjo que ejercen las singularidades del sistema. La región también progresa gracias a su participación en el «fondo de cooperación», uno de esos que el sistema habilita con recursos adicionales del Estado para tratar de equilibrar el reparto. El criterio de distribución privilegia a las regiones con peor evolución demográfica, pero el Principado se beneficia también, o sobre todo, de la mejoría de otras que han salido del grupo de beneficiarias, dejando más dinero a repartir entre las que permanecen como receptoras.

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