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Adrián Lagar | Presidente de la asociación de criadores de caballo hispano bretón de Asturias

"La carne de potro, de lo más sano, provoca rechazo en España por razones culturales"

"Los criadores asturianos vendemos todos nuestros animales; si tuviéramos el doble, también, pero todo se exporta a Europa"

Adrián Lagar, en Noreña. | Luisma Murias LUISMA MURIAS

Adrián Lagar preside la asociación de criadores de caballo de la raza hispano bretón en Asturias, nacida en 2010 para reunir a los ganaderos de equino de vocación cárnica, además de para ordenar y reglamentar la cabaña. Están integrados en el grupo Cavale, coordinado por el centro de tecnología agroalimentaria Asincar (Noreña), para desarrollar estrategias innovadoras en la producción de carne de potro. Días atrás presentaron los últimos resultados del trabajo.

–Después de más de diez años de andadura, ¿satisfechos con lo logrado por la asociación?

–Si, durante estos años se ha logrado aunar a más de 950 criadores de prácticamente todos los concejos. En Asturias hemos sido un sector atomizado y poco especializado. ACGEMA desde su inicio intenta ofrecer servicios que eran demandados. Seguros adaptados a nuestras necesidades, campañas de inseminación y, por supuesto, uno de los logros de más éxito, ventas conjuntas para quitar intermediarios y que el ganadero obtenga un precio justo por sus animales. Además, con el Ayuntamiento de Siero, el concurso anual que se ha convertido en un referente del sector y en un escaparate para la venta de nuestros animales. Creo que los ganaderos están satisfechos con su asociación. Seguimos creciendo, este año llevamos más de 100 nuevos socios.

–¿Cuántos socios y criadores hay, con cuantos caballos y dónde se concentran principalmente en Asturias?

–A día de hoy somos 959 socios, de prácticamente todos los concejos de Asturias, pero donde más se concentran los productores es en la zona centro.

–Es una raza poco conocida en Asturias, ¿por qué? ¿Cuáles son sus peculiaridades?

–Dentro del mundo ganadero sí es una raza conocida, para muestra, las innumerables ferias en todas las localidades cuentan con presencia de nuestros animales. Es una raza que está presente en Asturias desde hace más de un siglo y que mantiene el mismo manejo tradicional en extensivo de hace 100 años. Es un animal corpulento, de extremidades cortas y fuertes adaptadas a la montaña asturiana donde se cría. Tiene una cabeza proporcionada, cuello desarrollado y grupa doble. La buena adaptación al medio, debido a su gran rusticidad, favorece un manejo muy sencillo. Además, ayudan al mantenimiento de los montes, que se perderían por el deterioro y la invasión de arbustos en poco tiempo y así baja el riesgo de incendios.

–¿Cara y difícil la cría del hispano bretón? ¿Es viable económicamente dedicarse a ello?

–A día de hoy nos encontramos con un incremento de los precios de venta de nuestros potros que se han duplicado en los últimos 5 años. Precio que ha llegado para quedarse. Aún con esta realidad los ganaderos están pasando momentos difíciles con la escalada de precios del cereal, el alto precio de los combustibles y la inflación. A todos nos afecta y son escollos importantes para esa viabilidad económica. Sumado además a la lucha contra las alimañas que cada día más devoran decenas de potros en Asturias. En la asociación luchamos para que todos nuestros socios puedan obtener los privilegios y derechos que tienen otros ganaderos similares en el resto de España.

–Quieren promocionar la carne de potro para el consumo, ¿cuesta comercializarla? No es una carne que habitualmente se encuentre en las carnicerías y menos en los restaurantes.

–A día de hoy la demanda de carne de potro supera a la oferta. Los socios tienen asegurada la venta de todos sus animales y si tuviéramos el doble también se venderían, pero prácticamente la totalidad de la carne se exporta a Europa. La carne de potro es la gran desconocida en España. Teniendo en cuenta la importancia que se da al cuidado de la alimentación hoy en día, tenemos un producto de gran potencial, una de las carnes más sanas que existe en el mercado europeo. Estos animales se crían en libertad pastando al aire libre. Su alimentación se basa en pastos de montaña ecológicos y hierba de la propia explotación. Pero aunque se trata de una carne que se come desde tiempos prehistóricos en nuestro país provoca rechazo, es una cuestión cultural. Es una barrera que buscamos romper.

–Los chefs asturianos, ¿no se animan a introducirlo en sus cartas? Sería buena promoción.

–¡Sería la mejor promoción! La asociación promueve campañas de divulgación de los beneficios de la carne de potro, degustaciones gratuitas, jornadas gastronómicas, concursos en las escuelas de hostelería.... Con proyectos como Cavale se buscan estrategias innovadoras para incrementar su demanda y consumo, haciendo evaluaciones nutricionales y sensoriales de la carne de potro y explorando nuevos tratamientos culinarios.

–Hablan en los objetivos de la asociación de fijar población en el medio rural. ¿Es sencillo convencer a alguien que se dedique a la ganadería, concretamente equina, cuando el sector clama contra el lobo y todos los problemas que hay?

–El medio rural, como sector primario, lo tiene muy difícil. Cada vez se ven menos pastos o tierras cultivadas y más matorral y montes invadidos por la maleza, carga combustible que da lugar a los incendios que nos devoran cada año. Ser ganadero es vocacional, y es una forma de vida que, aunque requiere muchos sacrificios, da muchas satisfacciones, pero es urgente un apoyo institucional claro y sin fisuras al campo, sin él la agricultura y la ganadería en España tiene los años contados.

–El lobo les trae de cabeza...

–El problema del lobo requiere una intervención real y directa, el debate se encuentra en un momento complicado, a nuestros representantes les toca decidir si dar la puntilla a la ganadería en extensivo o se apuesta de manera clara por ella. Protegerlo y no poder controlar su población permite pronosticar que a la vuelta de 10 años será imposible tener un solo animal en libertad, y con ello el fin de los pastos de alta montaña y de muchas explotaciones. Deberíamos de transmitir la realidad de que los verdaderos ecologistas somos los ganaderos que cada día trabajamos por mantener nuestro paraíso tal y como han hecho nuestros antepasados durante cientos de años.

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