Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Las distinciones del Día de Asturias
Bernardo Sopeña | Presidente del Banco de Alimentos de Asturias

"El pueblo asturiano es muy solidario y lo demostró siempre; cuando hay momentos de crisis, se vuelca"

"Donde se deben centrar los gobiernos, sea el que sea, es en la creación de empleo juvenil, porque los jóvenes son los más habituales en las colas del Banco de Alimentos de Asturias"

Bernardo Sopeña Solares, presidente del Banco de Alimentos de Asturias.

Tal vez haya quien piense que tras la jubilación todo es relajación y descanso. Es algo que Bernardo Sopeña no admite como filosofía y mantiene la "ilusión y entusiasmo por hacer algo por los demás". En su caso, "dar ayudas a las familias asturianas más necesitadas". Tras años como profesor, decidió implicarse en el Banco de Alimentos de Asturias tras retirarse en el 2008. Poco después, en 2010, pasó a formar parte de la patronal de esta asociación, sin frenar su escalada hasta llegar a la presidencia en el año 2017, tras dejar el cargo de vicepresidente asumido en el año 2013. Incapaz de contener el sentimiento de gratitud por el reconocimiento, el 8 de septiembre, en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo, el Principado entregará a la institución que preside la Medalla de Asturias 2022.

–¿Qué supone este reconocimiento?

–Una satisfacción muy grande y una alegría enorme para todos los voluntarios del Banco de Alimentos porque es un reconocimiento a nuestro trabajo a lo largo de 25 años. Es satisfactorio ver que todo lo que recibimos termina en las familias asturianas más necesitadas. Al mismo tiempo es un estímulo y una inyección de moral para continuar en esta línea en estos momentos tan difíciles para que todos los asturianos que necesiten ayuda alimentaria puedan recibirla.

–¿Cómo se encuentra ahora mismo el Banco de Alimentos de Asturias?

–Estamos bastante bien, dentro de lo que cabe en un momento tan complicado como el actual. Otros muchos bancos están pasando serias dificultades y nosotros aún no llegamos a ello. Pero realmente estamos en un momento muy complicado. El año de la crisis fue el más extraño porque fue el año en el que un grupo de voluntarios se hizo cargo de todo, durante el encierro en la pandemia, haciendo llegar las ayudas a muchísima gente. A finales de 2020 y durante el primer semestre del 2021, ya empezó a bajar el número de usuarios porque muchos de ellos eran usuarios eventuales y se estabilizó un poco la cosa. Pero realmente se relajó mucho la gente cuando se llegó al 2021. Se bajó mucho la guardia y las donaciones cayeron un 60% y empezaron un poco las dificultades. Ahora estamos en ese momento, acentuado por las causas que todos sabemos ya.

–¿Se nota mucho la diferencia de antes de la pandemia a ahora?

–Es un antes y un después. Cambió un poco la metodología. Las "operaciones kilo" desaparecieron casi por completo, aunque ahora intentaremos recuperarlas en noviembre. Se empezó a hacer todo online. Supuso un cambio que tuvo mucho éxito en diciembre del 2020, pero, cuando repetimos la campaña en el 2021, bajó un 60% la recaudación, entonces el acceso a los alimentos, por nuestra parte, fue un poco más limitado. Gracias a la reserva que teníamos de la campaña de 2020 subsistimos en el 2021. Este año estamos en la misma línea, lógicamente provocado por las causas que todos conocemos de la crisis energética, la guerra de Ucrania, la inflación y los precios. Todo ello hace que las familias tengan menos recursos y, en consecuencia, donen menos y eso nosotros lo notamos bastante.

–¿Cómo de solidario diría que es el pueblo asturiano?

–Mucho. Lo demostró siempre. Cuando hay momentos de crisis se vuelcan. Lo hemos visto en la crisis del coronavirus y lo hemos visto también con Ucrania. Incluso hubo que parar un poco porque había que organizar la afluencia de donaciones y recursos. Por lo tanto, en momentos de crisis, fabulosos; y en momentos de no crisis, también. Lo que pasa es que ahora es evidente que los asturianos tienen menos recursos y, lógicamente, donan menos. Pero esperamos que en este segundo trimestre las campañas nos ayuden un poco a superar este bache y estar en las mismas expectativas del año 2021, en el que repartimos casi 1.900.00 kilos de comida.

–¿Tienen algún tipo de colaboración con Ucrania?

–Sí. Tuvimos una campaña con el Ayuntamiento de Oviedo para recaudar fondos, fundamentalmente para los refugiados que llegan a Asturias. Ni este banco de alimentos ni ninguno de España ha mandado alimentos a Ucrania. Lo que sí hemos hecho, de nuestras reservas, es mandar más de 600.000 euros entre todos los bancos de España a los de Polonia, Rumanía e incluso al de Kiev, para que, con ese dinero, ellos gestionasen desde allí la compra de alimentos. Consideramos que esa era y debe ser la fórmula más adecuada para que, los que están trabajando "in situ" en las fronteras, dispongan de medios, en este caso dinero, para comprar lo que necesiten. Otra cosa es cuando los emigrantes llegan a aquí. A esas familias las tenemos controladas; algunas piden alimentos, otras dicen que no los necesitan; y en eso estamos. La campaña sigue abierta porque siguen llegando refugiados y hay que ayudarles, por supuesto.

–¿Qué políticas sociales cree que serían apropiadas en el Principado?

–Lo que más veo, donde creo que se deben volcar los gobiernos, sea el que sea y del color que sea, es en la creación de empleo juvenil porque, hoy en día, los usuarios más frecuentes de los Bancos de Alimento son los jóvenes. Porque están sin empleo, o con uno muy precario, o tienen una hipoteca y no tienen medios suficientes.

–¿Qué donaciones les hacen subsistir a día de hoy?

–Desde la pandemia solo se realizan donaciones económicas. Contamos con las donaciones y las subvenciones. Las subvenciones son del Principado y de los ayuntamientos que colaboran con nosotros. También empresas y bancos colaboran con nosotros. Quiero citar a Caja Rural, porque la nave que tenemos en Argame está donada por ellos para el Banco de Alimentos. No obstante, la mayor parte de nuestro dinero llega a través de las donaciones de los particulares, ya que son las que destinamos totalmente a la compra de alimentos. Al no haber ahora campañas de recogida de alimentos, utilizamos ese dinero para comprarlos nosotros directamente.

–¿Qué más podría hacer la sociedad a favor de este tipo de causas?

–A la sociedad la exprimimos demasiado. A veces somos muy cansinos pidiendo, pero realmente no pedimos para nosotros. Trabajamos con excedentes alimentarios, pero no son suficientes para cubrir la demanda de los asturianos. Por eso recurrimos a las "operaciones kilo", y a la ayuda online. La gente siempre reacciona muy bien y ayuda muchísimo. Tampoco podemos pedirles un sobreesfuerzo, porque sabemos la situación en la que estamos todos.

–¿Qué objetivos tiene el Banco de Alimentos?

–Tenemos objetivos muy claros: continuar en la línea que estamos. Estamos repartiendo en torno a los 110 kilos por usuario. Si hacemos un cálculo aproximado, saldría que el Banco de Alimentos reparte unos 5.000 kilos al día.

–¿Qué puede mejorar el banco de alimentos?

–Es complicado. La gestión administrativa es muy compleja y los planes logísticos también, y solo los llevamos los voluntarios. Estamos intentando superar estas dificultades. Lo hacemos trabajando y moviéndonos mucho en la sociedad y tocando las puertas que tenemos que tocar. Estas son las de las instituciones públicas y los ayuntamientos porque los beneficiarios están ubicados en muchos municipios y la ayuda llega allí. Hay muchos municipios, yo diría que la mayoría, ya que solo hay tres o cuatro que colaboran, de los que no recibimos subvenciones de ningún tipo.

–¿Cómo se enfoca, a nivel personal, el presidir el Banco de Alimentos?

–Con mucho entusiasmo. Son muchas horas de trabajo y esfuerzo, pero todo recompensado. Tengo un equipo de voluntarios muy bueno, pero hay que tener en cuenta que somos todos, o casi todos, jubilados o prejubilados, y es muy compleja la organización, pero con entusiasmo, alegría y voluntad, todo se va superando.

Compartir el artículo

stats