Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Las lágrimas de Lavares por Juan José Fernández: "Es una muerte absurda e injusta"

El vecino de Mieres, enterrado en su aldea natal de Santo Adriano, a la que acudía todos los días después del trabajo para cuidar de sus vacas

30

En imágenes: funeral por Juanjo Fernández, fallecido tras chocar con un "kamikaze" Fernando Rodríguez

No cabía más dolor en la iglesia de Santa Catalina de Lavares, en Santo Adriano, donde este jueves se ha vivido el funeral por la muerte de Juan José Fernández Jiménez, fallecido el miércoles al encontrarse de frente a un conductor "kamikaze". El párroco, Rafael Giménez, resumió el sentimiento de los presentes: "Estamos todos destrozados por esta mezcla de absurdo e injusticia, cuesta decir cualquier palabra".

Decenas de personas se concentraron para dar el pésame a la viuda de Juanjo Fernández, Ana González –con la que tenía dos hijos de ocho y tres años–, su madre, Marta Jiménez –que tuvo una peluquería en Mieres–, a sus hermanos –una de las cuales lleva un bar en Riosa– y cuñados. En el templo solo se escuchaban los sollozos de estos familiares, inconsolables. El pasado mayo, enterraron al padre de Juanjo, Eugenio Fernández. "Abrazo vuestro dolor y vuestra rabia, la eternidad va a compensar el dolor de hoy", dijo el sacerdote, para luego pedir "por las personas que absurdamente han causado esta situación".

Los vecinos, amigos y familiares de Juanjo Fernández no tenían palabras. "No le dio tiempo a nada, no pudo esquivarlos", decía uno. "Es muy injusto lo que le está pasando a esta familia", señalaba otro, un vecino de Lavares que creció con Juanjo. Otra recordaba el momento en que la Guardia Civil llegó al pueblo para informar a la madre de la desgracia .

El fallecido iba todos los días a Lavares tras salir del trabajo para atender al ganado, su gran pasión. Residente en Mieres, trabajaba en el servicio de obras del Ayuntamiento de Grado. De viernes a domingo vivía con su familia en el pueblo, donde tenía una casa.

Compartir el artículo

stats