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Sinkevicius no traga el anzuelo del pincho

"No dañamos nada; el coral ha estado siempre ahí, nosotros también y ahí seguimos ambos", se defiende la flota de bajura de Cudillero ante la decisión del comisario europeo de Pesca de prohibir un arte ancestral para proteger los fondos marinos

Salvador F. Marqués enseña un anzuelo del aparejo del pincho a bordo del «Rosina», en el puerto de Cudillero. | Miki López

No hay mar en Vilna, la capital de Lituania y donde nació hace casi 32 años el comisario Virginijus Sinkevicius quien, cosas de la política, ha acabado por ocuparse de la cartera de Medio Ambiente, Océanos y Pesca de la UE. En esa falta de familiaridad con los peces y la actividad pesquera que se le supone a un hombre de tierra adentro como Sinkevicius es en la que piensa el patrón mayor de Cudillero, Salvador Fernández Marqués, para explicarse la firme decisión del comisario de prohibir a la flota pixueta faenar al pincho de caña y al palangre de fondo en sus mejores caladeros.

Son ambas artes de pesca famosas por su exquisito respeto al pez –los cocineros más afamados se pelean por las piezas capturadas "al pincho"– y por su técnica artesanal. También por hundir sus raíces siglos atrás y ser utilizadas por los ancestros de los ahora absortos pescadores de Cudillero y resto de Asturias afectados por la restricción del nuevo reglamento de la UE para aguas profundas.

Piensa Fernández Marqués en el desconocimiento de Sinkevicius para explicar esta especie de cruzada contra la pesca artesanal y también en que quizás el comisario está influido ("y para mal") por los ecologistas y sus compañeros de partido, la Unión de Campesinos y Verdes Lituanos. "Otra cosa no se entiende, no tiene más explicación que el comisario no conozca el tema y quiera quedar bien con los ecologistas, que nada más que fue nombrado ya empezaron a presionarle", reflexiona el veterano dirigente.

Dibujos sobre las artes de pesca. | Miki López

Pero LA NUEVA ESPAÑA no ha ido a Cudillero, al puerto nuevo, a hablar de Sinkevicius, sino del pincho y del palangre, a que los propios pescadores expliquen en qué consisten y por que el Comisario de Pesca europeo debería habérselo pensado mejor o, más bien, trabajado con más concreción para no meter a todas las artes de fondo en el mismo saco.

El objetivo de la UE es "proteger y restaurar la vida marina". Nada que objetar a la intención de cuidar las algas y los corales que crecen sanos en los fondos frente a la costa asturiana. "El coral ha estado siempre ahí, pero nosotros los pescadores también. Tenemos todos muchos años. Entonces, si siguen ahí y nosotros hemos estado ahí también, será que tan malos no somos...", reflexiona sencillamente Marqués.

El «Felisina I» pescando al pincho. / El Pescador

Entonces, puede que la explicación sea que ese contacto con el fondo marino que se quiere evitar de los aparejos sea inocuo en el caso del pincho y del palangre. "No afecta nada ni daña nada, nada de nada", insiste el patrón, quien con lápiz y libreta en mano explica de forma clara y gráfica cómo son ambas artes pesqueras. "El arrastre sí que se lo lleva todo por delante, pero aquí hicimos los deberes hace mucho tiempo erradicando el tren de bolos, cosa que no sucede por el Báltico, donde mucho se llenan la boca con su respeto al medio ambiente pero todavía lo usan", asegura el patrón.

Anzuelos recogidos. | Miki López

No tiene nada que ver el pincho de caña con el arrastre y sí, como su nombre indica, con unas sencillas cañas –cinco a estribor y cinco a babor habitualmente– que sobresalen en alta mar de las lanchas pesqueras. Cada caña suma unos 25 anzuelos, sencillos y pequeños, repartidos a lo largo del sedal. "Cuando estas se echan al agua, la pequeña piedra de peso que lleva en el extremo toca el fondo y vuelve a subir hasta quedar suspendida. No se queda abajo", explica Marqués. "Solo se tira hasta lo más profundo a modo de tantear dónde está el fondo". En el caso del palangre sí que se queda en las profundidades la piedra, de unos dos kilos de peso, para dejar varios tramos de anzuelos suspendidos en el agua.

Allí se mantienen unas tres horas hasta ser retirados. Si los anzuelos suben llenos o no de peces, eso ya es cuestión de que estos anden por la zona, por el caladero elegido. Es el Agudo, frente al Cabo de Peñas, uno de los destinos habituales de la flota pixueta para ir a merluza, besugo, virrey... También una zona con bastante coral y que, por tanto, forma parte de las que están afectadas por la restricción que fija el reglamento, ya aprobado y en vías de aplicación en semanas.

Las cañas del «Rosina». | Miki López

"Si nos quitan el Agudo nos quitan el sustento. ¿A dónde vamos", advierte Ramón Riesgo, con más de 30 años de experiencia en la mar. "No quitan la vida. A este paso podrían prohibir toda la pesca y fomentar los peces de piscina. Sería mejor". El pescador y vicepresidente de la Cofradía de Cudillero advierte de que, además, reducir el número de zonas en las que faenar hará que toda la flota –son unos 60 barcos de bajura al pincho y palangre en todo el Cantábrico, en torno a 40 en Asturias– se concentrará en los mismos lugares. Como consecuencia: más impacto para la pesca. "Más a repartir menos", resume Riesgo.

"No vamos de continuo a ninguno, tenemos más caladeros y se reparten durante año. Si cierran algunos, será peor. Al Agudo vamos ahora y hasta octubre. Luego en Navidad, como la próxima no podamos ir porque esté restringido nos generarán un gran problema". Por todo son problemas para la flota asturiana. Hace 13 años ya perdió de faenar en la zona del Cachucho, una reserva marina protegida por su riqueza en flora y fauna. "Y ahora esto. Que más vamos a decir...", lamenta Riesgo.

En la esperanza de los pescadores está que el recurso que prepara Galicia sirva para retrasar la aplicación de la normativa y ganar tiempo para tratar de que se revise. En la Cofradía de Cudillero no tienen ningún aviso oficial de la futura normativa. Así que de momento las tripulaciones del "Mar de Pedro", del "Rosina", del "Felisina I" y tantos otros barcos seguirán cada mañana, bien temprano, dejando el puerto y saliendo a alta mar con sus cañas y anzuelos como hacían antaño sus antepasados pixuetos.

Salvador Fernández Marqués echa un vistazo a la libreta en la que ha dibujado, de forma esquemática y sencilla, pero muy clara, cómo se pesca al pincho y al palangre. "Esto no es para enseñar, solo para que veas cómo hacemos y que el daño aquí es nulo", sentencia.

Quién sabe si igual acaba enviándola al comisario europeo Sinkevicius y tratar de que este se trague el anzuelo del arte del pincho.

El Principado, optimista ante el aumento de la cuota de merluza en 2023

No todo son males para la flota asturiana –mayoritariamente de bajura–, al menos, si se atiende a las palabras que el consejero de Medio Rural y Cohesión Territorial, Alejandro Calvo, dijo en la feria Agropec en Gijón. Allí se mostró "optimista" respecto a que el próximo año Asturias vaya a tener mejores condiciones de pesca, con "incrementos significativos, sobre todo en la merluza", tras años de reducción de cuotas. Aprovechó Calvo en la reunión de la Federación regional de Cofradías de Pescadores para reunirse con sus representantes y valorar la situación. No hubo referencia concreta del Consejero al problema de la flota que faena al pincho y al palangre, prácticas artesanales de la flota de bajura. Pero sí hablo de la "situación de incertidumbre" debido al incremento de costes, sobre la que el Principado ha trabajado con el sector "para poder facilitar al Ministerio información, en especial relativa al incremento de costes de carburantes para diseñar y poder aportar una ayuda en los próximos meses que mitigue los aumentos".

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