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Ocho de los acusados de traer a decenas de menas a Asturias admiten los hechos

Los principales implicados, la excocinera del centro de Loriana y un educador, niegan que cobrasen por facilitar la llegada de menores

Varios de los acusados, ayer, junto a sus abogados. | Luisma Murias

Ocho de los catorce acusados de pertenecer a una red que trajo al menos a 61 menores magrebíes a Asturias, concretamente al centro de menas de Loriana, en Oviedo, aceptaron los hechos que imputa la Fiscalía, lo que les reportará una sustancial reducción de pena que evitará su expulsión del país. El ministerio público pide penas de siete años de cárcel para ocho de los encausados, y penas que suman nueve y medio para otros seis con un papel menor en la trama, lo que suma 65 años y medio de prisión. Todos los implicados son magrebíes.

Los seis acusados que no aceptaron conformarse se encastillaron en sus negativas durante la primera sesión de este juicio en la sección tercera de la Audiencia, que contará con otras dos sesiones, este miércoles y el jueves.

La principal encausada, considerada por la Fiscalía como uno de los "cerebros" de la trama de inmigración ilegal –y que habría obtenido decenas de miles de euros–, la cocinera bereber Habiba A. –despedida del centro de menas de Loriana "por no hacer nada", según ella–, se presentó a sí misma en la vista de ayer como "una madre" para los chicos acogidos. No solo les hacía la comida, sino que les apoyaba en todo: los despertaba por la mañana para llevarles al colegio, les llevaba al médico, informaba a su padres en Marruecos cuando llegaban al centro, los ayudaba con sus trámites, les hacía de traductora en Comisaría, hasta los bajaba a Oviedo los viernes, que era su día libre.

La fiscal le acusa incluso de haber traído personalmente a uno de los menores desde Tarifa, puesto que llegó a pernoctar en su casa de la calle Ramiro I, y luego acudió a la Comisaría y acabó en el centro de Loriana. Ella aseguró que el menor había cruzado legalmente la frontera junto a su tío. Otros menores acabaron en su casa, lo que le valió una sanción del centro de Loriana. Cuando la Policía entró en su casa hallaron a un menor fugado.

La mujer negó que avisase cuando quedaban plazas libres en el centro de menas, lo que, según la fiscal, ponía en marcha el mecanismo para traer a los chavales, previo pago. La mayoría de los menores procede de la ciudad de Tinghir y son de etnia bereber,

El otro "cerebro" de la trama, el educador Mohamed M., defendido por Ángel Bernal, negó cualquier participación en los hechos. Dijo que lleva 22 años en España y que nunca había asesorado sobre qué era lo que debían decir los menores cuando llegaban a España para ser acogidos.

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