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FADE reclama un ajuste fiscal para compensar la inflación ante el exceso de recaudación

La patronal sostiene que "los impuestos no pueden suponer para Asturias una desventaja comparativa frente a otras regiones"

María Calvo y Adrián Barbón en la asamblea general de FADE celebrada la pasada primavera. Fernando Rodríguez

La Federación Asturiana de Empresarios (FADE) es partidaria de la deflactación de impuestos en el escenario económico actual y pide abordar el debate fiscal, inmerso ahora en el marco de la negociación de los Presupuestos del Principado para 2023, "desde un punto de vista técnico y no ideológico". Los impuestos, proclama la patronal asturiana, "no pueden ser una desventaja comparativa frente a otras regiones".

Mientras prosigue el tira y afloja entre las comunidades autonómicas que apuestan por bajada de impuestos como es el caso de Madrid, Andalucía, ambas gobernadas por el PP, o Valencia (PSOE), y las que deciden subirlos, como Baleares (PSOE), que elevará su tramo autonómico del impuesto de patrimonio, el Principado está decidido a no tocar los tributos, salvo en alguna deducción "quirúrgica".

El Ejecutivo regional se mantiene firme en su intención de no deflactar el tipo autonómico del impuesto sobre la renta (IRPF), una medida que defienden el PP, Ciudadanos y Foro para amortiguar la factura que el repunte de precios pasa a las familias asturianas. La FADE cree necesaria alguna medida específica, dado el actual escenario. "En un contexto de inflación elevada, está claro que hay que recuperar la deflactación de los impuestos, un elemento histórico del sistema tributario español", sostiene la patronal asturiana. "La inflación ha llevado a una sobrerrecaudación de las administraciones de más de 25.000 millones en España. Solo en Asturias, hasta agosto, la recaudación del IVA se había disparado un 47,3 por ciento", detalla la Federación Asturiana de Empresarios.

La patronal defiende como criterio de partida que los tributos no pueden dejar a Asturias en desventaja frente a otros territorios y relaciona este riesgo con el retroceso de población que, al cierre de este año, dejará a la región por debajo del millón de habitantes. "No podemos poner trabas a las empresas para implantarse en el Principado, porque la demografía de la región depende de ello. La hoja de ruta de Asturias debería pasar por subir las bases imponibles y no elevar los tipos. Todo lo que no sea ganar población y actividad económica es pan para hoy y hambre para mañana", sostienen desde la FADE.

Los empresarios asturianos entienden necesario al abordar el debate fiscal que se mire también hacia el gasto público, un capítulo en el que llevan años advirtiendo de un amplio margen de mejora, sobre todo en el apartado de un gasto corriente que no deja de crecer.

"Cuando se habla de fiscalidad siempre echamos de menos que no se mire la otra cara de la moneda, que es el gasto. La administración tiende a actuar sobre la recaudación cuando hay estudios que afirman que se podrían recortar hasta 60.000 millones de euros de gasto público ineficiente que no redundarían en la prestación de peores servicios. Cualquier debate que no contemple actuaciones sobre el gasto no será un debate completo, porque no se estarán teniendo en cuenta todas las variables", expone la Federación Asturiana de Empresarios.

La patronal asturiana ha venido manteniendo en los últimos años, cuando comparece en la Junta General para dar su valoración sobre los proyectos presupuestarios del Principado, que el elevado gasto corriente merma el margen autonómico para promover inversión productiva.

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