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Sesión en el Parlamento asturiano

Las deducciones a padres con hijos a su cargo y jóvenes que se emancipen se espera que sean efectivas ya en 2023

"Que todos vayan en la misma dirección no significa que sea la correcta", afirma el Presidente sobre las rebajas de sus homólogos socialistas

El presidente del Principado acudió al debate sabiendo que necesitaba buscar una escapatoria del «se está quedando usted solo» que le repitieron en la Junta las portavoces del PP y Ciudadanos. Adrián Barbón se guardó hasta ayer dos nuevas deducciones fiscales «quirúrgicas», «para personas concretas en situaciones concretas», y combatió con ellas el esperable afán de la oposición de centro derecha por poner ante su cara los ejemplos de los gobiernos autonómicos socialistas que han optado decididamente por la vía de la rebaja fiscal. En su respuesta a la portavoz popular, Teresa Mallada, en un cara a cara hipotenso, respetuoso y sin referencia alguna a la situación en la que queda la todavía presidenta del PP asturiano tras la confirmación de que ya no será ella su rival en las elecciones de mayo, el jefe del Ejecutivo añadió dos ventajas más a las medidas tributarias ya anunciadas, una por cuidado de hijos menores de 25 años, otra para alentar la emancipación juvenil. Ambas pasan a engrosar el proyecto del Gobierno para los presupuestos del próximo año y han sido acordadas con IU.

Después de reproducir su enemistad con la rebaja «indiscriminada» del IRPF anunció Barbón estas dos medidas «quirúrgicas» para los jóvenes que sigan en casa y para los que se vayan: serán trescientos euros de deducción sobre la cuota autonómica del impuesto por cada hijo menor de 25 años que siga con sus padres y de mil para cada joven que emprenda una vida independiente antes de los 35. En los dos casos el beneficio sólo será efectivo para los contribuyentes que no superen un límite idéntico de renta, 35.000 euros en la declaración individual o 45.000 en la conjunta. Es «otro paso», justificó, en la «vía fiscal asturiana». Otra demostración de que «con deducciones se consigue el efecto deseado» y que no conviene «bajar los impuestos a todos, sino a las personas y colectivos que más lo necesitan».

Puede servir como lema de su estrategia contra los modelos que PP y Ciudadanos buscaron ayer en el PSOE para poner ante sus ojos las rebajas del IRPF de los presidentes de Valencia, Extremadura o La Mancha. «Me conoce muy poco si cree que me afecta», le había dicho a la portavoz de Ciudadanos, Susana Fernández. «Que todos vayan en la misma dirección no significa que esta sea la correcta», subrayó antes de proclamar que «cuando tengo una convicción, la mantengo y la reitero. La justicia fiscal es el camino para la justicia social», dice su lema y el de su partido, repetido esta mañana hasta la extenuación.

Fernández le había acusado de encabezar la caravana de los cada vez menos dirigentes autonómicos que circulan en dirección contraria a la marcha, de haber emprendido un «viaje kamikaze en el que no se estrella solo, lleva en su coche a miles de asturianos...» «No hablo de una bajada indiscriminada de impuestos», le alentó Mallada en su primera intervención parlamentaria tras ser descabalgada por la dirección de su partido de la carrera electoral. En un intercambio mucho menos tenso de lo habitual entre el Presidente y la líder de la oposición, la portavoz del PP le recordó lo que en la primera reunión de la negociación presupuestaria ya le hizo ver «con la mayor de las lealtades», que su propuesta de contención fiscal, una deflactación del IRPF para rentas inferiores a 33.000 euros, es una petición para que «recapacite», piense «que puede estar equivocado y que «los asturianos merecen que les devolvamos parte de lo que la Administración va a seguir recaudando por la inflación injusta que estamos sufriendo». Barbón había echado cuentas, entre otras la que le dice que aplicando esa rebaja los diputados de la Junta pagarían 315 euros menos. «¿Le parece justo?», preguntó.

En la parte de la sesión bisemanal de preguntas al presidente menos vinculada con el debate fiscal, el portavoz de Podemos, Rafael Palacios, usó su pregunta para denunciar las deficiencias de la atención, el mantenimiento o la contratación en el ente público Establecimientos Residenciales para Ancianos (ERA). La respuesta de Barbón dice que «tenemos toda la voluntad de que haya transparencia plena en la gestión del ERA», también que «admito que se han cometido errores a la hora de dar información». Como primera respuesta concreta, «a partir de este mes las listas de espera se publicarán en la web ‘socialasturias’».

La portavoz de IU, Ángela Vallina, trajo al debate la «privatización» de la gestión de los fondos europeos que a su juicio pretende la Cámara de Comercio de Oviedo y por extensión la existencia dentro del Gobierno de «una agenda compartida con los intereses empresariales». Barbón se lo negó todo, la doble agenda y la privatización, y afirmó perplejo que «no sé de dónde sale eso de que hay una propuesta para privatizar».

En el turno de Vox, su portavoz desvió la discusión hacia los motivos del exceso de mortalidad que se atribuye al Principado en 2022, conjeturando que se debe «al abandono que sus políticas sobre el covid ha supuesto para otras dolencias» En la zona más tensa del debate, Barbón invitó a la prudencia y a evitar «afirmaciones a la ligera o explicaciones falsas» antes de aludir a las hipótesis de la pandemia, las altas temperaturas o el envejecimiento de la población y de afear a Ignacio Blanco su vocación de «pasar todos los límites jugando con la vida humana», «rebuscando en un estercolero».

Mallada interviene: junto a ella, por la izquierda, Álvaro Queipo y Pablo González.

El Gobierno espera que las deducciones sean efectivas ya en 2023

¿Cuándo?

«La gente necesita soluciones en 2023, no le sirve de nada esperar a 2024». Con estas palabras, el presidente del Principado manifestaba su intención de adelantar el efecto de las medidas tributarias que añadió este miércoles a su oferta de cara a la inminente negociación de las cuentas autonómicas para el próximo año. Conforme al procedimiento usual, las deducciones fiscales aprobadas en el presupuesto de 2023 se harían efectivas en la declaración de ese año, la que se hace en 2024, pero el Gobierno regional trabaja para tratar de anticipar al año próximo el efecto de las deducciones anunciadas ayer, que plantean una rebaja de trescientos euros por el cuidado de cada hijo menor de 25 años y de mil para jóvenes emancipados de menos de 35. La idea es incluirlas en la ley de presupuestos de 2023, siempre que consiga los apoyos necesarios para ser aprobada en la Junta, y permitir que las rebajas se incorporen a la declaración de la renta de 2022 y lleguen a las familias en 2023. Existe un precedente de mecanismo similar, que el Principado puso en práctica con las ventajas fiscales vinculadas a la crisis del covid.

¿Quiénes?

Las ventajas, acordadas en la negociación con IU, parten con un límite de renta idéntico para ambas. Sólo tendrán acceso a ellas los contribuyentes cuyos ingresos no superen los 35.000 euros anuales en la declaración individual y 45.000 en la conjunta. Aún está por definir en la negociación política si la deducción por hijo al cargo se mejorará para las familias numerosas.

¿Cómo?

Para quienes cumplan los requisitos, las nuevas deducciones se añadirían en las declaraciones de la renta de 2023 a las ya existentes en Asturias y que se restan de la cuota autonómica del impuesto sobre la renta. Son, entre otras muchas, las que otorgan beneficios fiscales por la adquisición o arrendamiento de la vivienda habitual en determinados supuestos, por adopciones internacionales, para familias numerosas o monoparentales y un largo etcétera en el que se incluyen las establecidas en los últimos años por adquisiciones de viviendas, el emprendimiento o el uso del transporte público para residentes en las zonas de Asturias consideradas en riesgo de despoblación.

Frialdad en la bancada popular y un "reencuentro" de guante blanco


Era la primera intervención de Teresa Mallada en la Junta tras confirmarse que no repetirá como candidata del PP y su diálogo parlamentario con Adrián Barbón se ciñó al guion, sin referencias por ninguna de las dos partes a las batallas internas. Entre algún saludo frío de la presidenta popular a algunos de sus compañeros, la sesión solo tuvo alguna alusión sutil a las convulsiones internas de los partidos, por ejemplo, cuando a Álvaro Queipo, secretario general de los populares y cara visible del sector crítico con Mallada, le tocó intervenir tras las preguntas al Presidente y al detectar cierto revuelo de diputados saliendo de la sala preguntó a Barbón, usando la palabra que el jefe del Ejecutivo ha hecho célebre, «si quiere que esperemos a que pase un poco el barullo».

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