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Contar los peces devueltos al río para el cupo, otro frente en el debate salmonero

El estudio que inspira las restricciones propuestas sugiere eliminar los días de descanso de pesca para compensar el fin de las zonas libres

Pesca del salmón en el Cares

El estudio que inspira la propuesta regional de restricciones a la pesca del salmón sugiere establecer en el Nalón-Narcea un cupo general de 209 salmones (revisable al alza o a la baja en función de los estudios anuales de la especie en el río), así como restringir las zonas libres de pesca (medida que ha levantado un frente de cinco asociaciones de pescadores en contra) y establecer cupos diarios por pozos o tramos de río y no por pescadores que acceden a los mismos. Igualmente, en la propuesta del Principado se incluye bajar de tres a dos el cupo de salmones sacrificados por un pescador en toda la temporada. Pero a todo esto se agrega una pregunta, que genera diversidad de corrientes, es: ¿deben contabilizarse para esos cupos solo los salmones sacrificados o también los que se devuelven al río en la variedad "sin muerte"?

Esteban Lázaro Álvarez Romero, autor del estudio, es tajante al señalar que "la modalidad de pesca sin muerte, en todo caso, deberá contabilizarse como captura". Es decir, habría que contar para el cumplimiento de todos los cupos a los salmones que se devuelven al río, para lo que habría que buscar una fórmula puesto que estos no se precintan como los que son capturados y sacrificados. El investigador argumenta que toda captura, sea de la modalidad que sea, tiene impacto en la especie. "La pesca sin muerte está mal llamada así. En función de la temperatura del agua, la mortandad puede llegar a ser muy alta. El salmón viene de una migración de miles de kilómetros y con fuerzas justas para poder remontar el río y llegar a desovar. Si las gasta en la pelea con el pescador, es posible que no llegue. Lo suyo es pescar o no pescar, no si es sin muerte o con muerte", razona el ingeniero de montes, que hace mención a un estudio que habla de la muerte de ejemplares "en función al manejo del pez durante la pesca y a la temperatura del agua, induciendo una mortalidad retardada e invisible, que se han estimado entre el 16% a temperaturas de 18-20 grados y entre el 35 y el 61% cuando la temperatura del agua se sitúa entre los 20-25 grados".

Hasta ahora, la pesca con devolución al río se podía ejercer sin cupo durante toda la temporada, no así si se donaba el salmón al proyecto Arca, caso en el que computaba como captura pero permitiendo a cada pescador entonces uno más de cupo por temporada (cuatro en vez de tres). Entre las asociaciones de pescadores, hay quienes creen que la pesca sin muerte no debe correr cupo, quienes creen que para esta modalidad se debe establecer un cupo diferenciado y mayor al de los peces sacrificados; y quienes, directamente, rechazan la pesca sin muerte y estiman que las restricciones del Principado van encaminadas a "imponerla".

¿Días de descanso?

Este debate se suma al más candente, el de la eliminación de zonas libres de pesca, a las que accedían los fines de semana durante la temporada salmonera libremente pescadores y sin más restricciones que las de cupo de pesca por cada caña. Ahora la intención es controlar el acceso a las mismas, manteniéndose gratuitas, al contrario de los cotos tradicionales, pero asignándolas por sorteo, como sí se hace con los cotos tradicionales, y con cupos por tramos. Si bien, el estudio que inspira al Principado sugiere –en compensación por la eliminación de estas zonas y, por ende, a la dificultad que se encontrarán los ribereños para poder ir tantos días a pescar durante la temporada–, quitar los días de descanso. El investigador del estudio estima que, una vez que se controle el acceso a las zonas libres y limite notablemente el "exceso" de cañas, se puede llegar a pescar todos los días. Eso sí, siempre hasta que se agote el cupo de cada río.

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