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Un sentido abrazo con su madre la Reina y una última foto con los parroquianos: así fue el momento en el que Leonor se vio obligada a abandonar el Pueblo Ejemplar

Esther Méndez fue testigo del momento y lo recuerda entre lágrimas

Esther Méndez, vecina de Cadavedo, explica en la cocina de la Casa Natal del Padre Galo cómo fue la truncada visita de Leonor. Ana M. Serrano

En Cadavedo la alegría por ser este año Pueblo Ejemplar se tornó el pasado sábado en lamento (al menos en parte). Los vecinos estaban disgustados porque la gastroenteritis que padecieron las hijas de los Reyes de España alteraran los actos previstos en su pueblo, «si bien lo primero es que se mejoren», opina el presidente de la Sociedad Popular La Regalina, Ángel Valverde. La Infanta Sofía no pudo viajar al Pueblo Ejemplar, algo que sorprendió a las personas que aguardaban al inicio del itinerario de la visita. Leonor abandonó los actos, indispuesta, después de visitar siete de los once lugares previstos por la Fundación Princesa de Asturias. Esther Méndez recuerda con lágrimas ese momento. Ella fue unas de las pocas personas que vivió en directo la marcha precipitada de la Princesa de la parroquia valdesana.

Esther Méndez esperaba la visita real en la cocina de la Casa Natal del Padre Galo, donde junto a su padre, su hija, su marido y otra vecina, tenían previsto mostrarles las rapas y alfiladas típicas de Cadavedo, además de la vivienda donde nació Fernán Coronas. No pudo pasar lo previsto en el guión.

En este punto del recorrido, el último antes de los discursos oficiales, Leonor dio un toque de atención. De probar la rapa y la alfilada hechas para la ocasión, "nada". La Princesa de Asturias se vio obligada a ir al servicio (previamente preparado por orden de la Casa Real con una silla de descanso y agua) acompañada de su madre, Doña Letizia, con quien se fundió en un abrazo.

Poco más tarde, Leonor salió al exterior de la histórica vivienda del escritor cadavedano para "despejarse". En ese punto ya no había dudas. No podía seguir la agenda oficial. Pese a ello, "se hizo la foto en el exterior con los que quisieron posar; de verdad que no tengo palabras porque no dejó de sonreír", recuerda con lágrimas en los ojos Esther Méndez. "Las que somos madres lo sabemos; ver a una hija así... me dio mucha pena, su visita fue un orgullo", añade.

María Regina Mesa, en la ventana de su casa que eligió para ver a la Familia Real. | A. M. S.

José Manuel Fernández, pregonero de las fiestas de La Regalina, acompañó a la Familia Real en todo el trayecto. También confirma el malestar de la Princesa "casi desde el principio". En la Casa Natal del Padre Galo, "se la veía, eso sí, más pachucha y aguantando el tipo", dice. Y añade que la Princesa sintió mucho no poder leer su discurso y, especialmente, el párrafo que aludía a los escritos del Padre Galo a la potencial visita de un Príncipe (o Princesa) de Asturias a Cadavedo. "La pena la tenemos también nosotros", señala el pregonero de la fiesta de La Regalina, quien hubiera preferido una entrega del premio "Pueblo ejemplar" al uso.

José Ángel Sánchez y María José Rodríguez, en el lugar donde saludaron a los Reyes y a la Princesa de Asturias. | A. M. S.

"¡Pobritina mía!"

La mayor parte del vecindario lamenta la "mala suerte" que tuvieron por no poder ver a la Familia Real al completo. "Pobritina mía, ¡qué lástima!", expresa con sentimiento María José Rodríguez, vecina de Gijón que acudió al acto gracias a unos amigos que tienen casa en Cadavedo. "Son cosas que pasan, sin más; es una ausencia justificada", apunta otra vecina, Belén Menéndez.

"¿Qué comería?", se pregunta María Regina Mesa, una valdesana que vio desde su casa de Cadavedo, con vistas privilegiadas a los actos principales, el descubrimiento de la placa. Lo dice ajena a que todo apunta a un virus y no a una intoxicación alimentaria. "Ante eso no se puede hacer nada; pobre nena", apunta sin dejar de recordar la "emoción que se siente" cuando se ve aparecer a la comitiva real. "Por lo menos estuvo aquí un ‘ratín’; tenemos pena por no verla dando el discurso, pero esperamos que cumplan su promesa y vuelvan", concluye.

En general, en Cadavedo se sintió "mucho" la ausencia de las hijas de los Reyes de España. "Las cosas salieron así y ahora no hay nada que hacer", subraya resignado José Antonio de la Uz, otro vecino del enclave valdesano que pudo dar la mano a la Familia Real y ver de cerca una imagen "histórica para Valdés". "Eso que pasó también demuestra que son humanos, que no hay tanta rigidez; hay que tomárselo todo con más naturalidad", destaca Luis López, un vecino octogenario que ayer paseó por parte del itinerario real. "No estuvieron todo lo previsto, pero dicen que van a volver; a ver si cumplen...", añade.

María Ángeles López saludó a Leonor por ser una de las empresarias de Cadavedo. "Yo creo que tiene que estar orgullosa de lo que hizo", dice. "Sentimos mucha pena porque no es lo mismo con ellas que sin ellas, pero tampoco podemos hacer mucho más; bastante hizo la heredera", destaca. Su marido, Fernando Villamaña, opina que los Reyes "estuvieron en todo caso al frente de todo a pesar de que contaron que tampoco se encontraban al cien por cien", señala.

Javier Suárez, otro vecino de Cadavedo, tiene clara su opinión: "La actitud de Leonor fue increíble". "Hay que pensar que es una chavalina y que hizo un gran esfuerzo para su edad; estaba muy entera para lo que tenía", dice.

Otra vecina de Trevías, cuyo marido es oriundo de Cadavedo, Berta Fernández, ensalza el "destacado papel de Letizia como madre en una jornada tan especial". Para ella, "supo salir al frente y explicar lo ocurrido con naturalidad porque es verdad que todos tenemos alguna vez gastroenteritis". Ahora todos esperan que la familia real "cumpla y vuelva". Aunque creen que será fácil porque "el que viene a Cadavedo, repite; seguro".

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