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El futuro de una actividad tradicional con gran arraigo en la región

Cupo de 240 salmones en el Narcea y las zonas libres serán para días laborables

El Principado extiende las zonas de captura con suelta y deja en dos el cupo individual por temporada, ampliable a cuatro si se donan los peces

Pesca del salmón en el Cares.

En el último día del plazo que habían establecido llegó la publicación de las normas para la próxima temporada de pesca. No pudo apurar más el Principado en mitad del intenso debate por el borrador que ya había presentado a los pescadores planteando nuevas restricciones para la campaña salmonera. Y esa línea restrictiva se ha confirmado, aunque con matices respecto al esbozo adelantado el mes pasado por este periódico.

En el ojo del huracán se situaba el futuro de las zonas donde se podía ejercer la pesca libre, fundamentalmente los fines de semana en los llamados cotos parciales, que solían funcionar como cotos cerrados los martes y miércoles y como zona de libre acceso los viernes, sábados y domingos. El Principado había puesto sobre la mesa su intención de restringir el acceso a estos puntos, deslizando la posibilidad de establecer un sorteo previo. Finalmente, no han optado por controlar el acceso a las zonas libres, sino limitar la pesca en ellas mediante la conversión de varios cotos parciales en cotos tradicionales –sin días de pesca libre– y dando la vuelta al funcionamiento de los cotos parciales. De esta forma, ejercerán como cotos tradicionales (acceso limitado a quienes lo hayan contratado) el fin de semana (sábados y domingos) y como zonas libres los martes, miércoles y viernes. Pero la fórmula elegida de limitar la pesca libre a días laborables, unida a la proliferación de cotos tradicionales donde antes había parciales, también solivianta a las sociedades de ribereños que se oponían a la propuesta del Principado: «Nos echan de los ríos».

En cuanto al anunciado cupo por río, la gran novedad publicitada por el Principado, finalmente se restringirá en la próxima temporada a la cuenca del Nalón-Narcea, donde existe un estudio más pormenorizado de la población salmonera. El Principado ha establecido así un máximo de 240 salmones capturados, superior a los 209 que sugería de base el estudio que inspira las normas. Pero, además, fija un subcupo de 80 ejemplares para las zonas de pesca libre en el Nalón-Narcea. En este caso, cuando se alcance esa cifra de capturas en zonas libres, solo se podrá seguir pescando en la modalidad de coto hasta completar los 240 salmones de cupo total del río.

¿Y qué pasa si un pescador tiene adjudicado un coto por el que pagó para una fecha en la que ya se agotó la tasa del Nalón-Narcea? No habrá opción al reembolso ni se pagará el coto después de su disfrute, como sugerían las sociedades de ribereños críticas con las medidas. En caso de que el cupo se agote, el pescador mantendrá el derecho a hacer uso del coto pero tendrá que hacerlo en la modalidad sin muerte, devolviendo sus capturas al agua.

Se mantienen, pero en algunos casos modificados, los cupos individuales y por zonas. Cada pescador podrá matar dos salmones en toda la temporada (antes eran tres) y uno por cada jornada de pesca. En cada coto no se podrán pescar más de tres salmones diarios (uno por cada uno de los tres pescadores que acuden al mismo) y cuando un coto parcial esté funcionando como zona libre, ese cupo se queda en dos salmones al día. Está por ver cómo se controlará que no se sobrepase ese cupo cuando en una zona libre amplia haya varios ribereños echando la caña. Además, los salmones de más de 85 centímetros se deberán devolver al río a partir del 16 de junio.

¿Y qué pasa con los salmones destinados a centros de cría y repoblación como el del proyecto Arca? En el caso de que un pescador done ejemplares, su cupo para la temporada se ampliará de dos a cuatro capturas, con al menos dos de ellas donadas en buenas condiciones. Los peces cedidos, sin embargo, sí correrán el cupo diario: aunque done el salmón, un pescador no podrá seguir lanzando su caña ese mismo día y esa captura se descontará también a efectos del límite diario de pesca de la zona donde lo haya sacado. Los donados no contarán, sin embargo, para el tope máximo general de la cuenca del Nalón-Narcea.

El Principado se muestra absolutamente partidario de promover la pesca sin muerte. «Tras la celebración del campeonato mundial en Asturias y dada la buena acogida de la captura y suelta, se impulsa esta modalidad, para lo que se habilitan tramos específicos y se amplían los existentes», aclara para justificar que las zonas de pesca sin muerte ganen terreno a las tradicionales. No hay novedad respecto al calendario salmonero y en lo relativo a la trucha y reo se habilita la práctica de pesca sin muerte los lunes y se amplía el periodo hábil hasta el 15 de octubre.

La normativa generó ya ayer revuelo. Javier Brea, diputado del PP, acusó al Gobierno de Barbón de «criminalizar a los pescadores» y exigió que «rectifique» la nueva normativa de pesca fluvial, que, según el PP, «quiere echar a los pescadores de los ríos, pues limita aún más la pesca, y obedece solo a razones ideológicas del ecologismo más radical».

El malestar es muy notorio en las sociedades de pesca que se habían unido ya para formar un frente contra el borrador de medidas del Principado, encabezado por «El Esmerillón del Sella» y «Las Mestas del Narcea». «Nos echan para casa, además quitan la aglomeración del Narcea y la ponen en los demás ríos. Los que trabajamos, ¿cómo vamos a ir a pescar el sábado o domingo si no hay zonas libres? O tienes un coto pagado o te quedas en casa. Y eso lo aplica un Partido Socialista Obrero Español», lamenta Joaquín Fanjul, de «El Esmerillón». Reconoce que «el 80% de gente que va a pescar son jubilados o prejubilados, pero es que al 20% que tenemos trabajo nos echan para casa el fin de semana», y cree que «esto es un paso adelante para seguir así, restringiendo la pesca, en años sucesivos».

Enrique Berrocal, presidente de «Las Mestas del Narcea», no oculta su cabreo monumental. «Esta normativa es una venganza a nuestra asociación y a la gente del Nalón-Narcea por oponernos al borrador de la normativa. Nos mete todavía más cotos tradicionales de los que nos proponían y nos quedamos prácticamente sin zona libre. Y luego resulta que ponen un subcupo de 80 salmones para zonas libres... ¡Si no se va a llegar a él! Así es imposible. No sé qué medidas vamos a tomar, pero lo que está haciendo el Principado no es proteger el salmón sino ensañarse con la única cuenca que dio salmones estos últimos años. Es una venganza», afirma Berrocal.

El presidente de «Las Mestas del Narcea» ve problemático el cupo de dos salmones diarios para las zonas de pesca libre en cotos parciales. «Si un día se pescan tres salmones, ¿cuál decomisan y a quién denuncian? El que pescó el tercero igual no sabía que se habían pescado otros dos», expresa. Y no se olvida de recalcar que su asociación es quien gestiona el proyecto Arca, el principal centro de cría para repoblación de salmones que recibe las donaciones de los pescadores. «Lo del Arca para el año que viene está en el aire. Valoraremos si seguir haciéndonos cargo de ello. Algunos llevamos desde 2015 cediendo todos los salmones que sacamos, y ahora el premio que recibimos es que nos van a echar del río...», advierte el presidente de «Las Mestas del Narcea».

Por contra, no ven mal las medidas en el otro frente de sociedades de pescadores, el que entiende que hay que restringir la pesca del salmón para recuperar la especie. La Real Asociación Asturiana de Pesca es de esta opinión. «Me parece bien porque se baja el cupo individual a dos salmones, que así todo me parece mucho», indica Joaquín Alperi, portavoz del colectivo. Bajo su punto de vista, habilitar zonas libres en días laborables sirve «para quitar el problema de la gran afluencia en la zona baja del Nalón-Narcea, pero estamos en una sociedad con muchos jubilados y se pasará la afluencia al miércoles, jueves y viernes; todo el mundo tiene derecho a pescar, y habría que controlar el número de gente que entra a esas zonas y que no siempre estuviesen los mismos», sostiene quien cree que esta normativa «es una forma de empezar a andar en la dirección correcta».

Esteban Lázaro Álvarez Romero es el ingeniero de montes y experimentado investigador del salmón en los ríos cantábricos que firma el estudio del Nalón-Narcea que inspiró las medidas del Principado. «La normativa presenta cambios sustanciales respecto a años anteriores, y se acerca cada vez más a un modelo que pretende velar por la persistencia de la especie, con un reparto justo y equitativo de las posibilidades de extracción», afirma Álvarez Romero, que recalca que «por primera vez en la historia se plantea una gestión diferenciada en aquellas cuencas que disponen de datos técnicos y científicos, y donde un buen número de pescadores pedían restricciones al sacrificio de ejemplares». Cree que el Principado «ha sabido conjugar lo ambientalmente correcto con lo socialmente aceptado». Y agrega: «El simple hecho de garantizar que la proporción de ejemplares extraídos en las zonas libres pase del 80% al 33% como máximo no hace más que velar por un reparto del recurso, y que aquellos peces que remontan el río en los meses de primavera puedan tener mayores oportunidades de supervivencia hasta su reproducción natural en diciembre».

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