Suscríbete La Nueva España

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La pandemia recortó un año la esperanza de vida de los asturianos

El último informe de Sanidad sitúa en 82,1 años la potencial longevidad en el Principado, por debajo de la media nacional | Las mujeres asturianas alcanzan los 85,03 años, pero los varones se quedan por debajo de los 80 (79,6)

La pandemia se llevó un año de la esperanza de vida media de los asturianos y relega a los españoles del podio de los tres países del mundo en los que la vida era más prolongada. El Ministerio de Sanidad ha publicado el último informe anual que analiza la media de edad a la que se produce el fallecimiento de los españoles, así como la horquilla de años en los que la vida se desarrolla de manera saludable y sin achaques graves. La esperanza de vida de los asturianos queda ahora en 82,1 años, ligeramente por debajo de la media española (82,2) años, pero se produce un retroceso respecto al último estudio, correspondiente a 2019, de un año, bastante inferior al retroceso de 1,5 años del conjunto del país. Con todo, la esperanza de vida de los asturianos aumentó 1,7 años desde 2006, lo que supone un notable incremento, por encima de los 1,2 años de media de los españoles en ese periodo.

Los asturianos no son los que estadísticamente alcanzan edades más longevas: la esperanza de vida más elevada está en Baleares (83,8 años), seguida de comunidades como Galicia, País Vasco, Navarra o Canarias, en los que supera los 83 años. La cifra más baja la presentan Ceuta y Melilla, por debajo de los 80 años, quedando fijada en 79,6 años. Entre 2019 y 2020 se quebró la tendencia ascendente de este parámetro (sufrió un leve retroceso entre 2014 y 2015).

Como ocurre en todos los territorios, ellas son más longevas y existe una importante diferencia entre la esperanza de vida de las mujeres y los hombres. En el caso de Asturias, la cifra para las mujeres se sitúa en 85,03 años y para los varones en 79,10 años, lo que supone una diferencia de casi seis años. No obstante, esta distancia se ha ido acortando con los años. En 2006, la esperanza de vida media de las asturianas era de 84,33 años y la de los asturianos de 76,41: es decir, había casi ocho años de distancia entre ambos sexos.

La razón tras ese descenso estadístico está en la pandemia de Covid, que ocasionó el fallecimiento de un alto número de mayores que, de no haber sido por el virus, habrían podido vivir más años. Según el Ministerio de Sanidad, el impacto de la pandemia en la mortalidad fue mayor en la primera ola que en la segunda. Tal es así que la esperanza de vida al nacer en el primer semestre y en el segundo disminuyó 1,6 y 1,3 años, respectivamente, sobre las cifras de los mismos semestres de 2019.

Ha sido en Madrid donde se ha observado una mayor reducción de la esperanza de vida al nacer, con cas 3,6 años menos respecto a 2019. En cambio, Canarias fue la comunidad autónoma donde se observó una menor reducción, de solo 0,1 años.

El efecto de mortalidad de la pandemia ha arrastrado a la baja todos lo datos de la estadística del Ministerio; por ejemplo, el del número de años de vida saludable al nacer. Desde 2006 y hasta 2019 el número de años de vida saludable había aumentado en 2,6 años, desigualmente repartido: 3,5 años para los hombres y 1,7 para las mujeres. Pero en 2020 ese dato descendió (1,2 en los hombres y 1,1 en las mujeres) respecto a 2019.

Mirando por encima del dato singular que supone la irrupción del Covid, la esperanza de vida de los españoles ha seguido una tendencia favorable, al igual que ocurre en buena parte de los países desarrollados. A comienzos del pasado siglo XX, cada español que nacía tenía ante sí una vida media de 35 años; esta cifra aumentó de manera considerable, de modo que se terminó el siglo llegando casi a los 80 años. El descenso de la mortalidad infantil hizo que la esperanza de vida la nacer registrase el mayor incremento, frente a estadísticas referidas a esperanzas de vida a partir de ciertas edades. Superada esa situación, a finales del siglo XX sí se incrementó el dato gracias a la disminución de la mortalidad a edades más avanzadas.

Así, una asturiana de 65 años puede confiar en tener por delante aún 22,48 años más de vida; si es un varón, esa cifra se reduce a 18,02. Aquí se aprecia que las asturianas tienen mejor perspectiva futura que la media de las españolas, mientras que los asturianos están por debajo del dato nacional.

Otro parámetro llamativo es el de “años de vida saludable”. El dato para los asturianos es de 76,24 años, ligeramente inferior al nacional (76,76); en cuanto a las mujeres, las asturianas pueden situar ese horizonte en 79,85 años, también por debajo de la media. En cambio, ese dato varía si se analiza la previsión de años saludables por delante una vez que se han alcanzado los 65 años: en las asturianas el dato es de 19,32 años (el nacional es de 19,09) y en los varones de Asturias está en 15,98 años, frente a los 16,64 de media en el país.

De acuerdo con las estadísticas de la OCDE, hasta 2020, España era uno de los tres países, junto a Japón y Suiza, que mostraba la mayor esperanza de vida al nacer. En 2020, España seguía siendo uno de los países con mayor esperanza de vida, si bien otros países, aparte de Japón y Suiza, tuvieron una esperanza de vida más alta: Irlanda, Israel, Islandia, Australia, Noruega y Corea del Sur.

Compartir el artículo

stats