Suscríbete La Nueva España

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Guardianas de plata del sabor de Asturias

"La cocina con amor sigue vigente", proclama Amada Álvarez, presidenta del Club de Guisanderas, que celebra sus 25 años con un libro de recetas

Parte de las guisanderas del Club de Asturias, en su última reunión, en septiembre de 2021, para recibir a las nuevas integrantes, en Muros de Nalón. | C. C.

¿Qué diferencia a una cocinera de una guisandera? Pues que la segunda es la que cocina de forma altruista, en base a lo que antaño se hacía en los pueblos cuando en las bodas, bautizos o fechas especiales, al no haber restaurantes, se preparaba en una de las casas la comida. Las guisanderas se convirtieron en cocineras al profesionalizarse y regentar su propia casa de comidas. De estas últimas, herederas y deudoras de las primeras, hay unas cuantas y buenas en Asturias en la actualidad. Además de todo lo que saben de los fogones tradicionales y de manejarse entre potas y sartenes como nadie, cocinan "con amor".

"Y esa cocina con amor sigue vigente gracias a nosotras", proclama Amada Álvarez, que es guisandera, de las veteranas, y desde hace ya más de 20 años presidenta del Club de Asturias. Este año cumple esta organización una fecha redonda, 25 años, y lo han querido celebrar con un libro con un título que lo dice y resume todo: "25 años de las guisanderas de Asturias. Sus mejores recetas". La obra –de la que se ha tomado la explicación de qué es una guisandera– está editada por Delallama con un diseño de Cordelia Pickford, fotografías de Xuan Cueto y prólogo de Ana Paz Paredes, redactora de este periódico. En unos días saldrá a la venta, aunque para la presentación habrá que esperar al 12 de diciembre en Oviedo. "Es que no damos abasto. Las cocineras estamos hoy en día muy demandadas y estamos cuadrando fechas y concretando el día y el lugar", describe con humor Amada Álvarez, orgullosa de un oficio, el de guisandera, para el que no duda en decir que "hay relevo y del bueno".

Amada Álvarez, en su casa de Oviedo, que luce en la entrada la escultura del Club de Guisanderas. | L. Murias

Amada Álvarez, en su casa de Oviedo, que luce en la entrada la escultura del Club de Guisanderas. | L. Murias

Prueba de ello es que después de sumar el año pasado dos nuevas integrantes, ahora entra otra nueva, Luisa Sánchez, de Casa Ricardo, en Cornellana (Salas). La cocinera de esta histórica casa cumple todos y cada uno de los requisitos para acceder al club: tener restaurante en activo, cocinar de forma tradicional, contar con el reconocimiento y amadrinamiento de al menos una de las integrantes y gozar del aplauso y beneplácito de la crítica gastronómica. No es poco.

Con ella son 37 las ahora miembros de un colectivo que empezó con 13 fundadoras e impulsó Pepe Díaz, en 1997 presidente de Hostelería de Asturias (hoy Otea). Las primeras querían copiar de alguna forma el congreso al que habían asistido en esas fechas en Galicia, y Díaz las convenció de que "debían abandonar la invisibilidad a la que se las había postergado", se explica en el libro. Con todo, sus inicios no fueron fáciles, pues se las miraba con recelo y cierto menosprecio.

El libro.

Pero ellas hicieron lo que mejor sabían hacer, cocinar, y como a la gente se la gana y se convence por el estómago –eso dice un popular refrán–, lo tuvieron muy fácil. Y hasta aquí han llegado. Suman 25 años y van por el tercer libro, en el que aportan 74 recetas de las de antes, con fundamento, con los secretos y conocimientos que aprendieron de sus madres y abuelas, y que ellas aspiran a transmitir a sus hijas y nietas.

Son las guisanderas de Asturias, guardianas de plata del sabor ancestral del Paraíso Natural.

Compartir el artículo

stats