Decenas de pasajeros se han visto afectados a lo largo de esta jornada por el corte de las vías ferroviarias entre Asturias y León a consecuencia, oficialmente, de una avería en la catenaria en el tramo Linares-Congostinas – Navidiello-Parana de la línea Venta de Baños - Gijón. La avería del sistema de electrificación pudo subsanarse finalmente pasadas las siete de la tarde, después de unas once horas. El Alvia que venía de Madrid tuvo que parar a las nueve y media de la mañana en León, donde se bajaron todos los pasajeros. “Hemos tenido que esperar dos horas a que llegase el autocar, es una vergüenza, me voy ahora mismo a poner una reclamación”, decía, nada más llegar a Oviedo, a la una de la tarde, Rosanna Campa, que viajaba con su madre, Mariluz Incio. Lo peor es que el aviso de la avería les llegó a las siete y veinticinco de la mañana, por lo que no entendían la imprevisión a la hora de allegar autocares para trasladar a los pasajeros.

En León se produjo la situación incómoda de que solo una parte de los pasajeros pudieron subir al autocar hacia Asturias, lo que produjo las protestas de los pasajeros. Por ello, nada más tomar tierra, los pasajeros se dirigieron a las ventanillas de Renfe para presentar la correspondiente reclamación.

Del lado asturiano se acumulaban también los retrasos en esta mañana caótica. Quienes debían haber salido a las ocho para Madrid, lo hicieron en autocar a las once. Los de las diez y veinte, más tarde de la una. “Asturias, como en el siglo XIX”, se quejaba un usuario en el Twitter de Adif. “No comprendo que no pongan los autocares más rápido”, dijo por su parte Eduardo García Díaz, que esperaba a partir para Madrid, donde reside. “Lo peor es que ocurre en estas fechas, en el que mucha gente viaja para reencontrarse con la familia”, añadió. Su mujer, María Isabel García, ya pasó por lo mismo una vez, "pero los autocares no tardaron tanto como hoy". "Es una falta de responsabilidad por parte de Renfe, no tienen autocares", añadió su marido.

La ovetense Susana Gilsanz esperaba junto a su marido y sus dos hijas a que llegase el autocar para viajar a Madrid. "Estamos encantados, en medio de este frío y con dos niñas pequeñas. Los de Renfe no saben nada y no informan de nada", se quejaba