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La patronal del autobús se ve "maltratada" por el Gobierno, que "favorece al tren"

Las cercanías reciben 100 millones en ayudas al año; el transporte por carretera, la tercera parte

El sector del transporte de viajeros por carretera se siente "maltratado" por el Gobierno de España. La inversión total en transporte público en el país es la tercera más baja de Europa respecto al producto interior bruto (PIB), solo por delante de Irlanda y Chipre. Con la particularidad de que el tren recibe la mayor parte de la financiación estatal, pese a que el autobús transporta más viajeros. Además, existe un enorme desequilibrio territorial en las subvenciones al transporte público por viajero: en Madrid, Cataluña y el País Vasco llegan a ser hasta seis veces superiores a las de otras comunidades autónomas. Asturias no es de las regiones peor tratadas en este apartado: es la quinta que más ayudas autonómicas al transporte público recibe, después de las tres ya citadas y las Islas Baleares.

Los datos recogidos en el estudio revelan las enormes diferencias tanto según el medio de transporte como territoriales. Así, por ejemplo, las cercanías ferroviarias de Asturias se llevaron en 2019 más de 100 millones de euros en subvenciones estatales, mientras que las ayudas al transporte urbano por carretera se quedaron por debajo de los 2,4 millones. Por contra, pese a las continuas demandas realizadas, el Consorcio de Transportes de Asturias (CTA) sigue sin recibir subvención alguna del Gobierno central, al contrario que los de Madrid, Cataluña, Valencia y Gran Canaria. El CTA recibió en 2019 un total del 30,55 millones del Gobierno del Principado y sus órganos auxiliares.

Todos estos datos aparecen reflejados en un estudio realizado por la Fundación Corell y la consultora IDOM para la Confederación Española de Transporte en Autobús (Confebus). Se trata de análisis del sistema de financiación del transporte público terrestre, que concluye que la inversión total en transporte público en España supone menos del 2 por ciento del PIB. Y que dentro de esta financiación, el tren es "el gran beneficiado". Las cifras son claras: el autobús transporta al 60 por ciento de los viajeros y recibe "solo" el 40 por ciento de las ayudas públicas. En el caso del ferrocarril se intercambian los porcentajes.

"Esta desigual distribución se hace aún más evidente en el reparto de la financiación pública dentro del ámbito de la media y larga distancia. En este caso, sumando la inversión estatal y la de entidades locales, el tren es beneficiario del 75 por ciento de las ayudas públicas"", revela el estudio

"España es un país atípico, lleva a los viajeros en tren y las mercancías en camión, mientras que en el resto de Europa suele ser al revés. Eso no tiene solución, no lo vamos a cambiar, así tenemos que buscar modelos complementarios", indica el economista José Carlos Díez, que presentó el estudio. "En muchos lugares de Asturias al tren ni lo ven, ni va a llegar. El ferrocarril no es útil en la España despoblada", explica. "El autobús está bastante maltratado desde la parte pública", pese a ser "clave para el país y para su economía". "Llevamos doce años en una situación insostenible en el sector", lamenta Díaz. "Es probable, incluso, que deje de haber líneas. Está a punto de pasar", alerta.

El estudio presta especial interés a la diferencia de financiación pública existente entre el tren y el autobús y revela "asimetrías importantes" y "falta de equidad" entre los distintos medios de transporte público terrestre y también respecto a los territorios. Destaca que el próximo proceso legislativo para la aprobación de la futura Ley de movilidad sostenible es "una gran oportunidad para profundizar y generalizar las ayudas públicas a la movilidad" (las compensatorias de las obligaciones de servicio público atendidas y las que minoran los precios para el ciudadano), para garantizar "una movilidad de calidad, inclusiva y universal en todo el territorio". "La organización autonómica de España ha permitido que cada territorio adecue los servicios prestados a su propia realidad demográfica y física, pero de forma simultánea provoca que la administración central actúe de forma no uniforme, originando desigualdades evidentes entre ciudadanos de diferentes regiones", resalta Confebus.

"El desigual reparto de las subvenciones públicas al transporte terrestre que otorga España en todos los ámbitos, favorece al ferrocarril frente al autobús y a los principales núcleos metropolitanos frente al resto del territorio", alerta la entidad que preside Rafael Barbadillo, quien juzga necesaria "una política integral y sostenible de movilidad que contemple a todos los modos del transporte colectivo de personas de manera conjunta y equilibrada".

"Uno de los grandes retos que tenemos en el sector es la descarbonización de la actividad y eso demanda grandes inversiones muy cuantiosas a largo plazo y si no tenemos un modelo económico sostenible difícilmente vamos a poder abordarla", subraya Barbadillo. Además, medidas como la gratuidad del ferrocarril "desequilibran más todavía la financiación que se destina a cada modo de transporte", destaca. "Si pones precio cero en un medio de transporte, tienes que aplicar medidas compensatorias en el que se va a ver perjudicado", incide Díez.

Miguel Ángel Ochoa, presidente del Patronato de la Fundación Corell, defiende que la competencia entre el ferrocarril y la carretera es "sana y necesaria", pero lamenta que el tren siempre resulte "beneficiado frente las concesiones de transporte de viajeros en autobús, porque se considera que solo los servicios prestados por empresas de titularidad pública son verdaderos servicios públicos".

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