Una investigación de la Universidad de Oviedo ha revelado que las plantaciones de castaño de baja densidad, orientadas a la producción de fruto, pueden desempeñar un papel relevante como sumideros de carbono en la lucha contra la crisis climática global. Tal investigación ha sido desarrollada por el Departamento de Biología de Organismos y Sistemas en colaboración con el Instituto de Ciencias Forestales (ICIFOR-INIA) del CSIC y acaba de ser publicada en la revista "Forest Ecology and Management".

Pedro Álvarez Álvarez, investigador del citado departamento, explica que el objetivo principal fue desarrollar nuevas herramientas para estimar la cantidad de biomasa aérea y subterránea almacenada por las plantaciones jóvenes de castaño durante los primeros años –menos de 25– y cuantificar su capacidad de almacenamiento de carbono. Se miró el árbol individual y la masa.

"Como era de esperar, nuestros resultados revelaron la gran capacidad de fijación de carbono de las plantaciones de castaño dedicadas a producción de madera. Lo novedoso del estudio es que incluso las plantaciones de baja densidad, destinadas a la producción de fruto, desempeñan un papel importante como sumideros de carbono", apunta el investigador.

"El nuevo conjunto de ecuaciones desarrollado permitirá a los propietarios y gestores evaluar la capacidad de absorción de carbono de las plantaciones y considerar esta característica como un servicio ecosistémico adicional y valioso", añadió.