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Dan Cascaval Rector de la Universidad Técnica Gheorghe Aschi de Iasi (Rumanía), una de las diez instituciones que conforman el supercampus liderado por Asturias

"La alianza de campus nos servirá a todos de estímulo y podremos subir en los rankings"

"Cuando un estudiante sale al extranjero, elige primero el país, luego la ciudad y por último la universidad; nosotros queremos darle la vuelta"

Dan Cascaval, ayer, en el edificio histórico de la Universidad de Oviedo. Luisma Murias

Dan Cascaval es rector desde 2016 de una de las diez instituciones académicas que componen el supercampus europeo "Ingenium", puesto en marcha esta semana en Asturias: la Universidad Técnica de Gheorghe Asachi, en Iasi (Rumanía). Como buen ingeniero químico, Cascaval compara esta alianza con una reacción química. En este caso, las sustancias son las diez universidades socias –entre ellas, la asturiana–, que a partir de ahora sufrirán una transformación con el objetivo de ser más internacionales. El producto final, avisa el rector rumano, dependerá del esfuerzo que pongan cada una de ellas en favorecer la movilidad de estudiantes y profesores durante los cuatro años que, de inicio, durará el proyecto.

Cascaval llegó el lunes a Asturias para participar en la cumbre de constitución de "Ingenium", que lidera la Universidad de Oviedo y que, además de Rumanía, integran instituciones de Alemania, Bulgaria, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia y Suecia. La Universidad de Gheorghe Asachi se encuentra en Iasi, una de las principales ciudades de Rumanía, con más de 350.000 habitantes. Al rector le acompaña en esta entrevista la vicerrectora de internacionalización, Irina Lungu.

–Presente su universidad.

–La Universidad Técnica de Gheorghe Asachi se fundó sobre la escuela de ingeniería más antigua de Rumanía. Actualmente, es la institución más completa en el campo técnico: ofrecemos todas las ingenierías y arquitecturas. Tenemos alrededor de 30.000 estudiantes –frente a los 19.000 de la Universidad de Oviedo–, contabilizando grados, másteres y doctorados. En toda Rumanía somos unas 80 universidades y, dentro de ellas, ocupamos el quinto lugar en los rankings. Además, formamos parte de la Alianza Rumana de Universidades Técnicas (ARUT). Somos el segundo campus más grande de todo el país, con 21 residencias. Tenemos once escuelas y nueve de nuestros títulos se imparten íntegramente en inglés.

–¿Qué esperan de la alianza "Ingenium"?

–Yo estoy en mi segundo mandato como rector de la Gheorghe Asachi y, cuando llegué al cargo, teníamos menos de 100 estudiantes internacionales. Nos fijamos, entonces, como objetivo prioritario ganar presencia internacional. Y, actualmente, tenemos 1.500 alumnos extranjeros –matriculados durante toda una carrera, no erasmus–. Ahora, con la alianza y sus socios, podremos realizar programas conjuntos e incrementar la movilidad internacional tanto de nuestros estudiantes como de profesores e investigadores. Uno de los aspectos que nos impulsó a formar parte de "Ingenium" fue que durante los últimos años se han trasladado numerosas empresas, incluso multinacionales, a nuestro entorno. Esas compañías demandan egresados que sean capaces de moverse por el mundo y tenemos que estar preparados para ello. Con la alianza, saldrán al extranjero más estudiantes y tendremos a jóvenes más competitivos. Aunque el conocimiento den las diferentes universidades pueda ser el mismo, el contexto es distinto, y eso es lo realmente útil. Es imposible que los estudiantes puedan desenvolverse en contextos diferentes si no tienen previamente esa experiencia. Es un valor añadido que queremos ofrecer a nuestros jóvenes.

–Entiendo entonces que están más interesados en exportar estudiantes y profesores que en traer a alumnos de otras instituciones.

–No, en absoluto, estamos interesados en ambas direcciones. Hacer un campus más internacional también pasa por recibir personal extranjero. Un punto a favor de esta alianza es que nos da tiempo para avanzar en internacionalización. La primera parte durará cuatros años –para la que tienen garantizados 14 millones de Europa– y tenemos previsto renovar por otros cuatro. Tenemos muchas cosas de las que nos sentimos orgullos y que queremos mostrar al mundo. El objetivo prioritario ahora es cambiar la mentalidad de las personas.

–¿Cree que será posible crear en estos cuatro años títulos conjuntos con el resto de instituciones, teniendo en cuenta que cada una pertenece a un país diferente y las normativas son distintas?

–Ese es el principal reto de la alianza y, en este momento de lanzamiento, todavía no sabemos cuáles son en verdad las diferencias en materia de regulación. No obstante, no creo que sean tan grandes como para no poder armonizarlas, porque eso ahora será fundamental. Esta mañana (por ayer) hemos escuchado a los socios de otra alianza, que están en la segunda, es decir, se encuentran más avanzados que nosotros, y están a un paso de constituirse todas las universidades hermanas como entidad legal. Ellos lo han conseguido y, por tanto, me muestro optimista. Volviendo a "Ingenium", hoy en día todo se evalúa por números, pero hay aspectos que no se pueden medir con cifras, como la imagen que logras proyectar de tu universidad al exterior y la percepción que tienen los demás de tí. En este sentido, me preocupan algunos objetivos de la alianza que están escritos sobre el papel, pero que no se concreta cómo medir su calidad.

–¿Qué necesita una universidad para ser competitiva a nivel internacional?

–Por nuestra experiencia, cuando un estudiante elige una universidad en otro país lo hace de acuerdo con estas prioridades: primero, elige el país, después, la ciudad, y por último, la universidad. Nosotros estamos intentando compensar la posible desventaja que tenemos como país frente a otras potencias trabajando a nivel de universidad. Queremos revertir ese orden de prioridades, siendo una universidad más internacional y que no se nos valore solo por los rankings.

–Pero la realidad es que se da mucha importancia a los rankings.

–Los rankings son importantes, sí. Pero algunos de ellos, incluso los que tienen mayor consideración, no dejan de ser subjetivos en algunos campos. Por ejemplo, el presupuestario. Nosotros jamás estaremos a la altura de las primeras instituciones académicas del mundo. Por otro lado, en nuestra universidad, como imagino que sucede en cualquier otra, hay parte del personal que funciona y otra que no. Lo que esperamos es que con la alianza trabajemos el mayor número posibles de personas todos a una. Y eso nos hará subir en los rankings. Esa parte del personal que no está trabajando adecuadamente, podrá salir y ver de primera mano cómo se investiga en otras universidades y qué significa estar en el top de áreas concretas. La comparación, en este caso, sirve de estímulo y las diez universidades podremos colaborar para subir en los rankings.

–Cómo universidad técnica que son, ¿tienen problemas para atraer a alumnas?

–Yo vengo de la Escuela de Ingeniería Química y en ese centro el 80% son mujeres. El contexto de Rumanía en cuestión de género es muy diferente al de otros países. Antes de los 90, tuvimos un régimen socialista que hizo equilibrar la balanza y no tenemos escasez de mujeres en general ni en las ingenierías en particular. Por ejemplo, en mi junta de gobierno somos nueve personas y, de ellas, solo tres somos hombres.

–¿Qué potencialidades tiene esta alianza frente a las más de cuarenta que hay formadas?

–Creo que su principal fortaleza es que pertenecemos a toda Europa, de norte a sur y de este a oeste. Estamos en países muy dispersos dentro de la UE y eso puede ser una ventaja, porque tenemos diferencias culturales y eso nos puede hacer fuertes, combinando las diferentes identidades, idiomas, estrategias...

–¿Qué opinión tienen de la Universidad de Oviedo? ¿La conocían antes de integrar este supercampus?

–Es mi primera vez en Oviedo, pero estoy seguro de que no será la última. Había escuchado hablar a algunos compañeros de mi facultad de la Universidad de Oviedo, sin embargo, hasta ahora no había tenido contacto directo con ella. He quedado muy impresionado con su historia y con sus logros y, por tanto, creo que está cualificada para ser la institución que coordine la alianza.

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