Las mujeres que sufren diabetes durante el embarazo tienen un riesgo hasta diez veces mayor que la población general de desarrollar esta enfermedad (en concreto de tipo 2) en el futuro. Así lo revela un estudio realizado por la Universidad de Oviedo, el Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias (ISPA) y el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), que también abre la puerta a la prevención. La investigación, que acaba de ser publicada en la revista «Journal of Molecular Science», de máximo impacto en su área, señala que a través del peso, el índice de masa corporal y los niveles de expresión de un tipo de microARN se puede llegar a predecir si una mujer con diabetes gestacional previa acabará registrando más adelante altos niveles de glucosa en sangre. Dicho con otras palabras, se puede intervenir para que esto no pase. ¿Cómo? «Introduciendo cambios en su estilo de vida, con hábitos alimentarios saludables y ejercicio físico», explica Elías Delgado, investigador del Departamento de Medicina de la Universidad de Oviedo. 

Una de las principales conclusiones del estudio es que 15 años después del diagnóstico de diabetes gestacional, la mitad de las mujeres presentan algún grado de intolerancia a la glucosa, que está directamente relacionado con el peso y el índice de masa corporal durante el embarazo. Además, las mujeres con alteraciones en sus niveles de glucosa mostraron un nivel significativamente mayor de un tipo de microARN circulante, en concreto, el hsa-miR-24-3p.  

El doctor Elías Delgado, investigador principal del grupo ENDO, explica que el estudio perseguía evaluar el efecto a largo plazo de la diabetes mellitus gestacional en el metabolismo de la glucosa y los cambios epigenéticos que produce a largo plazo. Con este propósito, se incluyeron en el trabajo 30 mujeres seleccionadas al azar, que habían sido diagnosticadas con diabetes gestacional durante los años 2005-2006. En este sentido, Jessica Ares, también profesora de la Universidad de Oviedo y primera firmante de este trabajo, recuerda que la diabetes mellitus gestacional se define como cualquier grado de intolerancia a la glucosa que se diagnostica por primera vez durante el embarazo y que desaparece después del parto. 

Según datos del último Atlas de la Federación Internacional de Diabetes, el 16,7% de las mujeres embarazadas presentan algún tipo de hiperglucemia y, de ellas, el 80,3% son diagnosticadas de diabetes gestacional. «Sabemos que los principales factores de riesgo para el desarrollo de esta enfermedad durante el embarazo son el sobrepeso/obesidad, los antecedentes familiares de diabetes y la edad materna avanzada», comenta la investigadora. «La prevalencia de diabetes gestacional ha aumentado a más del 30% en mujeres mayores de 40 años y más del 40% en mujeres mayores de 45 años. Además, las mujeres que han sido diagnosticadas con diabetes gestacional tienen un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 o del adulto en el futuro», añade. 

 Por su parte, Carmen Lambert, investigadora del grupo ENDO del ISPA y recién incorporada a la Universidad de Oviedo como investigadora postdoctoral Margarita Salas, afirma que cada vez hay más pruebas de que los procesos epigenéticos, incluidos los ARN no codificantes, desempeñan un papel en el desarrollo de enfermedades metabólicas como es el caso de la diabetes. «Numerosos estudios han propuesto el uso de microARN circulantes (c-miARN) como biomarcadores diagnósticos, pronósticos y terapéuticos de diversos procesos patológicos, incluidas las enfermedades metabólicas», subraya.

El estudio ha sido realizado por los miembros del Grupo de Investigación en Endocrinología, Nutrición, Diabetes y Obesidad, en colaboración con el grupo de intervenciones traslacionales para la salud, liderado por el Dr. Eduardo Iglesias, y ha servido como base para el comienzo de una nueva línea de investigación en la búsqueda de marcadores de diagnóstico de la diabetes gestacional, proyecto que ha sido recientemente financiado con una beca FIS por el Instituto de Salud Carlos III.