"Hay que ponerse a dieta de las redes sociales". Es la receta de Marino Pérez Álvarez, uno de los grandes referentes de la Psicología en España, tras advertir en su libro, "El individuo flotante", de los efectos indeseados que causa el uso empedernido de Facebook, Instagram o Tik Tok. Empezando por la soledad y acabando con la depresión, con especial impacto para los más jóvenes. "No se trata de dejar de ser usuario, sino de llevar un cierto autocontrol, de buscar otras actividades que sean incompatibles con estar mirando el móvil continuamente", defendió el catedrático jubilado de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la Universidad de Oviedo en la entrega del premio "Asturiano del mes" de enero de LA NUEVA ESPAÑA.

Marino Pérez, muy sonriente con su caricatura, al lado de Ángeles Rivero. | | IRMA COLLÍN

Pérez recogió acompañado de un gran número de amigos –la mayoría de ellos psicólogos– el máximo galardón que concede el periódico por sus brillantes aportaciones al campo de la Psicología, coincidiendo con la publicación de su última obra. "Estoy contento y casi abrumado. Es un gran honor para mí entrar en la lista de los ‘Asturianos del mes’. Nunca pensé que llegaría a recibir un premio tan admirado por mí", expresó. En realidad, la distinción es más que merecida. "Teníamos el empeño... Más que eso, la obligación, de reconocer a Marino", afirmó la directora general de LA NUEVA ESPAÑA, Ángeles Rivero, junto al director, Gonzalo Martínez Peón. Entre otros motivos, porque, dijo, es "uno de los grandes de la Psicología, como así lo reconocen sus propios compañeros", porque es "querido tanto en lo académico como en lo personal", y porque su obra es "rigurosa, necesaria, valiente y divertida".

Apenas dos meses después de sacar "El individuo flotante", el investigador ya tiene otro libro en marcha. "Mamá, soy trans" (Ediciones Deusto), una guía para padres con hijos con conflictos de género, que saldrá a la luz el 12 de abril y que será presentado por primera vez en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA el 20 de abril. No lo firma solo; le acompañan el profesor de la Facultad de Psicología José Errasti y la estudiante Nagore Goicoechea. La publicación surge del éxito de otro libro, "Nadie nace en un cuerpo equivocado", en el que Pérez y Errasti critican la ideología "queer" y la autodeterminación de género. "El libro tuvo mucho interés y en especial por parte de padres con hijos con disforia de género, que nos pedían consejo", señaló. De ahí esta guía, que cuenta con la experiencia de Goicoechea, una alumna que estaba en fase de transición de género y cuando empezó a estudiar Psicología se dio cuenta de que cambiar de sexo no era la mejor solución.

"Hoy en día se les anima a hacerlo. Se toma el sentimiento del chico o de la chica como ya un diagnóstico y eso impide ver si detrás de ello hay otros problemas", indicó Pérez, que, como anticipo de su próxima obra, da a las familias dos pautas. La primera, "tratar de entender" a los hijos con disforia de género. Y la segunda, "apoyarles pero no de forma precipitada, no a rajatabla". "Hay que dar tiempo al tiempo. Ver si ese pensamiento es algo duradero, o bien, deriva de influencias en las redes sociales. Eso en lugar de tomar la solución más drástica y facilona, que es que los chicos se sometan a un proceso irreversible de cambio de sexo", reflexionó.

En este sentido, Pérez aclaró que la mayoría de estos casos afectan a las adolescentes. Esto es así porque, explicó, "hoy es más difícil ser chica", por el impacto que ejercen las redes sociales y la feminidad que se expone en ellas. "No lo hacen porque quieran ser chicos, sino porque no quieren ser chicas de la manera que se les muestra", puntualizó.

El prestigioso psicólogo fue aplaudido por sus colegas en la entrega del premio "Asturiano del mes", que consistió en una escultura de Legazpi, una portada de LA NUEVA ESPAÑA dedicada a sus logros profesionales y una caricatura, obra del dibujante Pablo García. "Muy bien", dijo con una enorme sonrisa al ver su retrato. "El pose es tuyo", apostillaron sus compañeros, que también brindaron "por Marino" y por "Nadie nace en un cuerpo equivocado". "Ahora quedo obligado a ser lo que parezco", remató Pérez entre risas.