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Confirman cinco años de cárcel para el hombre que apuñaló al novio de su exmujer en Pravia

El Supremo estima que el acusado pudo matar a la víctima al atacar zonas vitales y rechaza la pena de dos años y medio pedida por la defensa

El murense condenado. | Luis Vega

El murense condenado. | Luis Vega / Luis Ángel Vega

Luis Ángel Vega

Luis Ángel Vega

Oviedo

El Tribunal Supremo ha rechazado estimar siquiera el recurso presentado por el murense José María M. M., condenado a cinco años de cárcel por apuñalar al novio de su exmujer, en el barrio de la Fontana de Pravia, en octubre de 2020. De esta forma se confirma la condena impuesta por la sección segunda de la Audiencia y ratificada el pasado enero por el TSJA.

La defensa, a cargo de Ricardo Álvarez Buylla, adujo ante el Supremo que la conducta del acusado "no puso en verdadero peligro la vida de la víctima, por lo que (...) la pena que se le debería haber impuesto tendría que haber sido inferior en dos grados, en lugar de en solo uno, por lo que se le debería haber condenado a 2 años y 6 meses". Además, "de ningún modo estuvo en peligro la vida de la víctima".

La sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Miguel Colmenero (muy vinculado a Asturias), se remite a los fallos de la Audiencia y el TSJA para establecer que el acusado "apuñaló en el tórax a la víctima en una zona potencialmente mortal, y lo hizo con un cuchillo de grandes dimensiones, diez centímetros de hoja. Además, portaba dos armas para enfrentarse a su víctima, y acometió a la víctima en dos episodios, por lo que hubo una doble conducta de agresión. Si no se produjo la consumación del delito, fue porque efectivamente la puñalada no penetró lo suficiente en el cuerpo de la víctima".

Y añade que "la conducta desplegada por el recurrente podría haber ocasionado el resultado típico del delito de homicidio, y el hecho de que las cuchilladas no fueran mortales no excluye que concurra el supuesto de tentativa idónea y acabada".

Pudo haberle matado

Y se remite a la jurisprudencia del Supremo para indicar que , cuando "concurre una tentativa idónea y además la tentativa se muestra acabada (...) lo correcto y proporcionado es reducir la pena en un solo grado y no en dos, con independencia de que las heridas finales no fueran mortales". En el presente caso, "podría haber desembocado en su muerte si el cuchillo hubiera penetrado con mayor profundidad".

En la vista de apelación, el murense condenado pidió disculpas varias veces y trató de justificarse: "Cuando le vi la sangre, le pedí perdón. Le dije de llevarle al médico y me dijo que no, que me marchase. Lo del pecho no fue intencionado, pido perdón".

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